La crisis que atraviesan las pequeñas y medianas industrias en la Argentina (pymes) se profundiza mes a mes y ya muestra cifras que encendieron todas las alertas de Industriales PyMEs Argentinos (IPA), que afirman que la caída del consumo, aumento de costos, pérdida de competitividad y cierre de fábricas configuran un escenario crítico para las empresas que, según advierten desde el sector, puede agravarse en el corto plazo.
COMPLICADAS
Advierten que más de mil empresas no pasan de julio, y "no podemos depender solo del campo o la energía"
Las pymes advierten por la caída del consumo, el cierre de empresas y las importaciones bajo un Gobierno que mira con cariño un esquema donde no se necesita la industria, y más de 1.000 podrían desaparecer de acá a julio.
El diagnóstico fue expuesto con crudeza por Daniel Rosato, titular de IPA, quien reveló que solo en la industria manufacturera se perdieron cerca de 80 mil puestos de trabajo.
"Estamos hablando de más de 300.000 empleos menos en los últimos dos años. Esto es realmente muy grave", afirmó el dirigente en una entrevista con 'FM 89.3 Santa María de las Misiones'.
Ocho meses de caída y consumo en retroceso
La industria no logra revertir la tendencia negativa. "Venimos con ocho meses consecutivos de caída en la actividad manufacturera", explicó Rosato, al tiempo que vinculó esta situación directamente con el deterioro del poder adquisitivo.
"La caída de ventas es producto de la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. El consumo se desploma y eso impacta de lleno en la producción", sostuvo. En ese contexto, muchas empresas reducen su actividad, frenan inversiones o directamente bajan sus persianas.
El dirigente remarcó que el problema no es coyuntural sino estructural. "Esto no es un hecho aislado. Es una crisis que se viene profundizando y que afecta a toda la cadena productiva", advirtió.
Uno de los puntos más cuestionados por el sector es la orientación del modelo económico. Rosato habló de una "primarización" de la economía, donde el crecimiento se sostiene en sectores como el agro, la energía o la minería, mientras la industria pierde protagonismo.
"El Gobierno destaca el superávit comercial, pero ese superávit se explica porque se importan menos insumos y bienes de capital. ¿Por qué? Porque la industria no está produciendo ni invirtiendo", explicó.
Y fue más allá:
Competencia desigual y costos en alza
El escenario se agrava por la pérdida de competitividad frente a productos importados. "Tenemos un tipo de cambio relativamente estable, pero con una inflación mensual superior al 3%. Eso hace que nuestros costos en dólares sean cada vez más altos", señaló.
A esto se suma lo que definió como una competencia "desleal":
También cuestionó la falta de controles en las importaciones: "Se permite el ingreso de mercadería sin controles adecuados, incluso con problemas sanitarios. Eso perjudica a la producción nacional y también al consumidor".
"Más de mil pymes pueden desaparecer"
El impacto de este contexto ya se refleja en el tejido productivo. "Hay más de mil empresas que podrían desaparecer de acá a julio", alertó Rosato.
La situación en las provincias también es crítica. "En Misiones, por ejemplo, se perdieron 353 unidades productivas entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025. Y la tendencia continúa", detalló.
Para el dirigente, el problema no distingue sectores ni trayectorias. "Tenemos empresas de 80 años que hoy están en situación crítica. Esto no es político, es una realidad productiva que no se puede ignorar", afirmó.
Frente a este escenario, las herramientas para sostener la actividad son limitadas. "Las empresas que tienen capital propio lo usan para sobrevivir, para pagar sueldos. Las que no, terminan cerrando o endeudadas", explicó.
Las condiciones financieras tampoco ayudan. "Tenemos tasas de interés del 50%, costos de energía que duplican los valores internacionales y una presión impositiva muy alta", enumeró.
En ese marco, desde IPA impulsan una ley de emergencia productiva. "Pedimos una emergencia económica, laboral, fiscal y tarifaria por un año. No pedimos subsidios, pedimos condiciones para poder seguir produciendo", sostuvo.
Reclamos al Gobierno de Javier Milei por desigualdad en las políticas
Rosato también apuntó contra lo que considera un trato desigual en las políticas públicas. "Las grandes empresas tienen beneficios como el RIGI, con incentivos a largo plazo. Las PyMEs no tenemos nada", criticó.
Sobre el Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI), fue escéptico:
El efecto dominó que preocupa
Uno de los mayores temores del sector es el impacto en cadena que puede generar el cierre de empresas. "Esto es un efecto dominó. Si una fábrica cierra, deja de comprar insumos, afecta a sus proveedores y a toda la red productiva", explicó.
Y agregó:
Para Rosato, la salida requiere decisiones rápidas. "No estamos pidiendo que el Estado nos regale nada. Pedimos reglas claras y condiciones para competir", enfatizó.
También cuestionó la lectura política de los reclamos. "Acá no se trata de ideología. Se trata de sostener el empleo y la producción. La Argentina necesita trabajo, y sin industria no hay trabajo posible", afirmó.
Finalmente, dejó una advertencia que resume el momento del sector:
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