¿Patricia Bullrich cuida a sus policías? El caso del suboficial que se suicidó en el Churruca
Patricia Bullrich y Javier Milei se jactan de proteger a los de "azul", que "son los buenos" -y lo contraponen con lo que supuestamente hace el kirchnerismo-. Hoy, el caso del suboficial que se suicidó el pasdo 5/7 en el Hospital Churruca resuena, cuando la ministra de Seguridad embiste contra Axel Kicillof.
Ivy Cángaro en Data Clave, bajo el título: "Crisis en el servicio de salud policial: un suboficial de la Federal se suicidó en el Hospital Churruca"
"'Los buenos son los de azul', dijo el presidente Javier Milei en una ocasión en referencia al personal de la Policía Federal. El sábado 5 de julio pasado uno de ellos, con su uniforme impecable, entró al Hospital Churruca a las cinco de la tarde. Recorrió pasillos y se sentó un rato en la sala de espera. A las nueve de la noche se metió en un baño, sacó su pistola reglamentaria -en la que tenía nueve balas- y se pegó un tiro en la sien. Dejó cuatro cartas de despedida: una a su madre, otra para su esposa, una tercera para sus hijos y la última, para el director del Hospital. Nunca se sabrá si en esas últimas y febriles horas pensó destinar alguna de esas ocho balas restantes a alguna otra persona: si fue así, no lo hizo.
Se trató del suboficial escribiente Alejandro Tijerina, a quien todos conocían como Mustafá, un hombre que en los noventa había integrado la custodia presidencial y oficiaba como chofer del secretario privado de Carlos Menem, el riojano Ramón Hernández. Luego también prestó servicios como guardaespaldas de algunos integrantes de la familia Fortabat.
(...) El medio 'Frecuencia Azul', una radio web integrada por personal policial retirado que dedica su espacio a la difusión de su propio contenido, fue quien dio a conocer la noticia. Allí contaron que el suboficial Tijerina estaba gravemente enfermo y que el estado crítico del Hospital Churruca, donde debía atenderse y no lo dejaron hacerlo, fue el desencadenante de la decisión.
'Fue el resultado de un sistema que enferma, abandona y descarta a sus servidores públicos. Muchos camaradas se sienten solos, hay desatención médica, burocracia sin alma, derivaciones tardías, abandono psicológico', se sostuvo en ese medio.
El 'sinceramiento' de precios, la suba de los medicamentos, los salarios derrumbados, la falta de auditorías, la ausencia de contribuciones del Estado y los costos de la estructura administrativa, pueden sumarse a una burocracia y corrupción que se arrastra desde hace décadas. A eso se le agrega el desdén por la asistencia pública del gobierno mileísta, que por un lado habla de las bondades de 'ser azul', los manda al frente en sus políticas represivas, y luego los abandona en su sistema de salud.
El Hospital Churruca, donde Tijerina decidió morir, se fundó en 1945 y depende de la Superintendencia de Bienestar de la Policía Federal Argentina, que a su vez está bajo la órbita del Ministerio de Seguridad de la Nación en Argentina. Este hospital forma parte del sistema de salud que atiende principalmente a los afiliados de la obra social de la Policía Federal, incluyendo personal en actividad, retirados y sus familiares.
La obra social del personal de la Policía Federal Argentina está gestionada por la Superintendencia de Bienestar de la Policía Federal Argentina, dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación y dirigida por el Comisario Mayor Fabio Adrián Fara. La obra social de la Policía Federal Argentina ha enfrentado múltiples cuestionamientos y denuncias, especialmente en los últimos años, que han puesto en evidencia problemas estructurales en su funcionamiento.
(...) Entre enero y junio de 2025, al menos 2.273 agentes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad federales presentaron su baja voluntaria. La cifra -que incluye personal del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, Gendarmería, Prefectura Naval, Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal- revela un deterioro estructural sin precedentes en tiempos democráticos.
La causa principal: sueldos que no alcanzan para vivir y una atención médica degradada que obliga a miles de efectivos -activos y retirados- a costear tratamientos de su bolsillo, resignarse al dolor o suicidarse, como Tijerina.
El otro gran factor de expulsión es el deterioro del sistema de salud. La IOSFA (Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad) absorbió en los últimos años a los afiliados de Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Gendarmería y Prefectura. Pero lejos de mejorar el servicio, la centralización profundizó los problemas. En provincias como Salta, Formosa, Corrientes o La Rioja, los prestadores médicos directamente no existen o están saturados. En muchos casos, los turnos para un especialista demoran meses y los medicamentos deben abonarse en su totalidad. El problema, denuncian, radica en una baja cápita por afiliado que no cubre ni lo básico y en atrasos de hasta 5 meses en los pagos a clínicas y farmacias.
La queja de los uniformados en actividad o retirados es constante y se muestra en los comentarios del foro de la página de la Agrupación 'Azules por Siempre'. La queja no es solo por la atención médica deficiente, sino por la falta de contención humana e institucional. Denuncian que quienes sirvieron durante décadas hoy están a la deriva, sin canales reales de reclamo ni representación efectiva".
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