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III GUERRA PÚNICA CON CLARÍN

Es 'guerra fría' con asedio en Roma y no en Cartago

Dom, 30/08/2020 - 8:05pm
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Jorge Asis Digital, que conoce en profundidad a los de Clarín, dice que es la III Guerra Púnica, ubica a los K en el rol de cartagineses y a los de Héctor Magnetto en la ciudad de los Césares, entonces. En verdad, las guerras púnicas fueron 3, sin contar la Guerra de los Mercenarios. La última guerra púnica fue terrible para los de Cartago. Urgente24 no está convencido de que el resultado ya se encuentre decidido. Tampoco que la Administración Fernández se encuentre en desventaja. Hoy día el asedio, considerando la descripción de Asis, lo padece 'la caja de Clarín', no los muros del FdT. Las elecciones son en 2021. Además, el conflicto luce más como 'guerra fría' que como combate frontal. Y todavía faltan los negociadores, que siempre hay (y habrá). Obvio que este rol ya no es para el regulador estatal Enacom, desacreditado como instancia política por la Casa Rosada. De alguna manera, el enfoque de Oberdán Rocamora coincide con el de Carlos Pagni en LN+. Sin embargo, Urgente24 sospecha que el Mundo K se siente cómodo hoy en el asedio, con efecto de 'sangría', y cree que es demasiado pronto para resolver el siguiente paso. Quizás hubo una IV Guerra Púnica y no nos enteramos.... De todos modos, compartimos lo que escribió Asis:

Héctor Magnetto, CEO Grupo Clarín. Esta foto de La política online dio vueltas en todo el Círculo Rojo tras la exposición de Alberto Fernández (Frente de Todos) en un evento organizado por el multimedios en agosto de 2019. Fernández ese día, frente a la atenta mirada de Magnetto en primera fila, recordó: "Desde que renuncié -a la Jefatura de Gabinete- no lo vi más a Héctor, hasta hace poquito".
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Héctor Magnetto junto a Fernando Enrique Cardoso aquel día de 2019 en el Malba con Alberto Fernández.
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CIUDAD DE BUENOS AIRES (JorgeAsisDigital.com). Para el Grupo Clarín, La Cornetita, el problema ya no es La Doctora. Tratada desde 2008 como el enemigo principal.

El problema es Alberto Fernández, El Poeta Impopular.

Para el imaginario, Alberto funcionaba como un hombre de Clarín”.

Categoría que arrastraba el sentido de la injuria.

Equívoco patentado. En Clarín llegaron a creer que Alberto, el que iba a ser presidente, les pertenecía.

Otra interpretación consigna que La Doctora lo inventa a Alberto, como presidente, precisamente en virtud del equívoco.

Como si, con sentido lúdico, La Doctora le pasara a Héctor Magnetto, El Beto, el enemigo, el mensaje perverso:
“Les gané con un hombre de ustedes. Sépanlo”.

Oscilaciones pendulares

En La Cornetita lo subestimaron a Alberto.

Como la mayoría de los indolentes analistas que aguardan la emancipación que estimulan. Candidez estremecedora.

Desde que La Doctora, a través de Alberto, humillara a Mauricio Macri, El Ángel Exterminador (o sea a Clarín). Con aquel triunfo en las PASO.

Desde agosto de 2019 la consideración de Alberto registró oscilaciones pendulares.
La concepción inicial fue: “Alberto es Distinto”.

Arrancó con el churrasquito compartido en el Museo Malba. En la mesa del Beto (que no come).

Después del recital en que Alberto, desde el escenario, exageró la relación con “el amigo Héctor”, el dueño situado en primera fila.

La ponderación despierta la ira fácil de Víctor Hugo, El Verbo de La Banda Oriental.

Aquel “Alberto es Distinto” alentó las alucinaciones de independencia de los crédulos que adherían a la maldad eterna de La Doctora.

El mito carecía de sustentabilidad (diría Martín Guzmán, Gardelito).

Pero el mercado inagotable de los crédulos adquirió el mito al contado.

Al no profundizar la diferencia, El Distinto pasó, de pronto, a ser Alberto el Débil.
Estricto dependiente de La Doctora. Un Albertítere.

El sumiso que resistía la necesidad de crear el albertismo (implorado por los crédulos).

El vulnerable que cedía el terreno que no le pertenecía. Ante el avance de La Doctora insaciable que se lo llevaba por delante.

Conclusión: «Alberto es lo mismo” que La Doctora.
Dista de ser el bueno tolerante. Sometido a los designios fatales.

El polvo del 690

Para La Doctora la oposición no es El Ángel.

Tampoco lo es Horacio Rodríguez Larreta, Geniol. O la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo.

Menos aún lo es la señora Patricia Bullrich, La Rambita. Ni siquiera la señora Elisa Carrió, La Chalchalera.

Ni Facundo Manes, Cisura de Rolando. O Martín Lousteau, el Personaje de Wilde.

La única oposición que le merece respeto -y simultánea animadversión- es Clarín.

Coincidía, paulatinamente, Alberto. Por el cansancio que reproducía el tratamiento cotidiano de La Cornetita.

Pero el cansancio derivó en hartazgo. En ocasión de la protesta colectiva de la sociedad blanca. 17 de Agosto.

“A estos cretinos les ponemos la parte del león de la pauta, les pagamos los sueldos por la pandemia, repiten que somos corruptos y convocan a marchar contra nosotros. Ya van a ver”.

Mientras tanto, con otros telcos, Cornetita avanzaba en reuniones institucionales con el Ente Nacional de Comunicaciones. ENACOM.

Discutían el registro de los talonarios de precios, a partir del 30 de agosto.

En ENACOM se asistía a la versatilidad para el desconocimiento informativo.

Los funcionarios estaban afuera de la decisión.

Del decreto 690 se iban a enterar por los diarios. La transformación compulsiva de los servicios públicos. Internet, celulares, tv paga.

Pólvora mojada

Se despliega, por tercera vez, la guerra púnica de La Doctora -ahora con Alberto- contra Clarín.

La primera guerra púnica arranca con el cartelito de Hugo Moyano, El Charol, “Clarín Miente”, en 2008.

Concluye en 2015 con el triunfo de Clarín. A través de la efectiva colaboración del vencedor, Macri.

El Ángel voltea la Ley de Medios con que La Doctora había humillado al Grupo Imperial. Los romanos.

La segunda guerra púnica concluye en 2019, con el triunfo de La Doctora que signa su resistencia.

Fueron años de fusilamientos. Pero Alberto le ganó electoralmente a Macri, o sea a Clarín.

Se asiste a la tercera versión de la guerra púnica a través del bando 690.

Final incierto. Ni La Doctora, ni Clarín, están en condiciones de sostener la beligerancia.

El país de marco, en proximidad del Estado Fallido, tampoco puede permitirse la continuidad de la guerra.

Los tres. La Doctora, Clarín y el país de marco, mantienen la pólvora mojada.

Un sondeo secreto certifica que el 75% de la sociedad respalda el bando 690.
“Es la medida que tiene más consenso en la coalición”.

Fetas

A La Cornetita se la pusieron donde duele más. En la caja.

Pero por embestir contra el supermercado, con el 690 se cargaron hasta a los comercios de cercanía.

Perjudicaron a los pesados del negocio como a los cableros del interior.

“¿Y qué hacemos con los daños colaterales?”.

Con el paisano Slim, el socio de la vacuna salvadora.

O con don David, El Cuate, fondista socio del Beto en Telecom.

Entre nubes de fantasía, El Cuate factura que supo destrabar litigios con otros fondistas.

¿Y con los gallegos de Telefónica?

O con los chinos de Huawei. Asoman con el cuento geopolítico de la ruta de la seda.
Chinos amontonados, en el reclamo, con los yanquis de la AmCham Argentina.

Y lo más peligrosamente delicado: El Beto de Banfield.

Clama por la venganza. Dice que “los va a cortar en fetas”.

“Un verdadero cachivache”, confirma. “Me obligan a aliarme con Clarín”.

Epílogo. Armonía y beligerancia

La historia del Kirchner-doctorismo suele contarse a través de las relaciones con Clarín.

Desde la armonía gestada entre 2003 y 2007.

Con la hegemonía del extinto Néstor Kirchner, El Furia.

Gobernó El Furia sostenido por dos pilares. Héctor Magnetto y Hugo Moyano.

Alianza de hierro. Aquí la política está protegida por el poder de la comunicación. Indirectamente asociada al sindicalismo.

La cuestionable Revolución Recaudatoria se concentra en la primera etapa.

Fue tratada por el director del portal en libros precedentes. Es motivo de una novela en gestación.

Hasta la beligerancia. Transcurre después del error de Kirchner de no ir por la reelección.

De convertir en presidenta a La Doctora y de inmediato arrepentirse.