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LA CRUDA VERDAD

Claves sobre contagios & muertes en geriátricos

Mie, 24/06/2020 - 11:02am
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Antes de avanzar, vamos a afirmar algo políticamente incorrecto: cualquier argentino de más de 65 años ha atravesado viscisitudes terribles. Vivir en la Argentina es una odisea: hiperinflaciones, destrucciones de bancos, quiebras del sistema de endeudamiento público, pauperización, decadencia. No hay muchos países que hace 100 años eran más interesantes que 100 años después. Aclarado esto, vamos a lo siguiente: para lograr mayor apertura productiva y recreativa, en los momentos difíciles por venir, se necesita mayor precisión habitacional segmentada de los fallecidos, aún pagando mayores costos políticos.

Preocupa la entrada del coronavirus en geriátricos de Londres. /Foto:Julie Roche/TheGuardian
Preocupa la entrada del coronavirus en geriátricos de Londres. /Foto:Julie Roche/TheGuardian
En Japón se celebra cada año el Keiro No Hi, el Día de Respeto a los Ancianos, por considerárselos 
el pilar de la familia. En Occidente sólo hay vida para millennials y Generación Z.
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Quienes hoy tenemos más de 65 años hemos vivido siempre bajo condiciones de vulnerabilidad, interpretada como

 #  la incapacidad de resistencia cuando se presenta un fenómeno amenazante, y

 #  la incapacidad para responder después que haya ocurrido un desastre.  

En nuestra niñez, en 1956, nuestra vulnerabilidad fue consecuencia de la pandemia de la parálisis infantil llamado poliomielitis, a partir del cual aprendimos a lavar las verduras. Hasta entonces, esa higiene no era una convicción popular.

En 1986, ya casi con más de 30 años de vida, en nuestra juventud tuvimos que vivir bajo el peligroso HIV, un virus que modificó nuestra cultura sexual. El temor al sida marcó a varias generaciones.

Hoy, ya adulto, nuevamente estamos amenazados, en esta ocasión por el covid-19, que nos obliga a cambiar otra vez nuestras costumbres, en este caso las de acercamiento sociale.

Claro, muchas cosas han cambiado desde mi niñez a hoy, y otras se repiten. En 1956 gobernaba el general Pedro E. Aramburu, éramos 15 millones de argentinos y 2.500 millones globales. Las víctimas argentinas de aquel virus sumaron 6.500 pero a lo largo de varios años.

Tal como sucede hoy día, la sociedad estaba dividida entre quienes temían al virus y quienes negaban su existencia, basándose en teorías conspiranoicas propias de aquella la 'Guerra Fría'. Pero que en lo substancial no son muy diferentes de las actuales conspiranoias.

Hoy somos 44 millones de argentinos y 7.500 millones a escala global, y también las sociedades se dividen en teorías, ya actualizadas. Ya no son los 'soviéticos' ni los 'marcianos' sino que ahora se dirigen a los orientales.

Las sociedades registran profundas contradicciones domésticas entre quienes tienden a convalidar estados anímicos generando miedos producidos por el encierro en exceso vs. quienes militan en el negacionismo del virus argumentando sus conspiranoias.

Sin embargo algunas hipótesis comienzan a convalidarse, y son las que menos se difunden.

 #  La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha reconocido que más del 50% de los fallecidos en Europa ocurrieron en geriátricos.

 #  La británica Nacional Care Fórum informó que muchas muertes en hogares de ancianos no fueron registradas como producidas por el nuevo coronavirus.

 #  El ministro sueco Stefan Lofven, luego de aumentar en US$ 200 millones el presupuesto para residencias geriátricas, reconoció que la mayoría de los ancianos que fallecieron vivían en residencias para la 3ra. Edad.

 #  En España, abogados en representación de mas 3.000 familiares fallecidos en geriátricos presentaron, ante la Sala 2da. del Tribunal Supremo, una querella contra todo el Poder Ejecutivo encabezado por el presidente Carlos Sánchez por delitos de homicidio por imprudencia grave, en similares circunstancias a las ya mencionadas.

Los distintos argumentos, en diferentes países, coinciden en que podría haber ocurrido una política no de la 'última cama' sino de la 'primera cama', siendo los adultos mayores la última opción ocupacional para no saturar los sanatorios.

Mucho más cerca, cruzando el Río de la Plata, Uruguay es un ejemplo -cercano si los hay- de intervención de los 1.208 geriátricos ya que su situación era espeluznante, de acuerdo a la definición oficial y apenas 41 estaban habilitados. Por ese motivo, entre otros, 20 funcionarios de la salud pública debieron renunciar.

Cifras extraoficiales no confirmadas sugieren que los fallecidos en geriátricos entre residentes, personal de salud y de seguridad, llegan, en promedio, al 70% de las víctimas de la pandemia.

Otros elementos que se están convalidando afirman que la escasa mortandad relativa en cuanto a la 3ra. Edad, tanto en Taiwán como en Vietnam, Hong Kong y hasta China deviene de que en la
cultura oriental hay una protección histórica de la ancianidad. Hasta en sus constituciones nacionales respectivas se encuentra vigente una reivindicación de los deberes para con los ancianos, comenzando por una residencia digna. De lo contrario, sus hijos podrían ser multados  y hasta encarcelados por el incumplimiento de su obligación.

En Japón se celebra cada año el Keiro No Hi, el Día de Respeto a los Ancianos, por considerárselos 
el pilar de la familia. La segmentación etaria en esa sociedad considera 'jóvenes adultos' a las personas de entre 60 y 75 años. Adultos son las personas entre 75 y 85 años. Longevos son las personas entre 85 y 100 años. Se espera que hacia el año 2050, este estamento etario represente el 30% de la población.

En cambio la sociedad occidental, y en especial en el siglo XXI, tiende a emplear expresiones peyorativas o estigmatizantes hacia las personas mayores. No se valora su sabiduría ni se rescata su experiencia. Occidente ha decidido empoderar a los 'millennials' y la Generación Z.

Otro dato se refiere a la propagación del virus en los barrios populares o antiguas villas de emergencia, donde abunda la población extranjera, con un promedio de edad de 20 años en un 50%, y menos del 10% son adultos mayores, en situaciones de hacinamiento. Entonces, mucho contagio pero escasos fallecimientos.

El hacinamiento es característico en este estamento socioeconómico-cultural y también ocurrió en Europa. En su momento el incendio del edificio londinense de la torre Grenfell, con 70 muertos, demostró esta realidad.

Lamentablemente, si tomamos algunos parámetros, los fallecimientos diarios por covid-19 ya igualan a los casos fatales por accidente de tránsito pero no alcanzan a los 30.000 fallecidos por gripe en 2019.

Pero las grietas políticas que más atraen a los medios, sumado a la incertidumbre económica que potencia los temores, presionaran para abrir cada vez más la cuarentena, condicionando al gobierno.

Antes de que los contagios diarios lleguen a 3.000 casos, el gobierno deberá analizar por ocupación los millones de permisos para circular ya otorgados. Por lo menos un 25% no corresponden
a servicios esenciales.

También deberá focalizar los fallecidos, no solamente por edad y ubicación geográfica sino por ubicación habitacional.

A medida que vayamos circunscribiendo los verdaderos focos contagiosos, podríamos lograr una mayor apertura tanto productiva como recreativa.