CÓRDOBA. A pesar de una histórica tendencia anti K, Sergio Massa encontró el domingo pasado en Córdoba a la jurisdicción que más lo vio crecer entre las PASO y las generales. El candidato de Unión por la Patria pasó de 8 a 13 puntos y registró un crecimiento de casi el 50% inscribiendo a la provincia mediterránea como la más “fértil”.
KILÓMETROS
Trabajo hormiga para Sergio Massa en una provincia clave
Sergio Massa deberá conquistar metro a metro una provincia crucial en caso de querer ganar el balotaje contra Javier Milei.
Al mismo tiempo, Massa encontró en Córdoba su peor performance nacional. Un escenario más que contradictorio pero que animó al ministro de Economía para crecer en ese territorio.
Sin embargo, el saldo final para el candidato oficialista es positivo ya que las urnas revelaron algo: hay por donde crecer. Cabe recordar que para ganar el balotaje, Massa deberá cosechar la mitad más uno de la totalidad de los votos positivos.
Si bien Córdoba no se transformará en un bastión del oficialismo (o al menos parece muy complejo), el escenario de balotaje dejó mucha tela para cortar en favor del ministro de Economía. En especial teniendo en cuenta que allí hace de local uno de los candidatos presidenciales de las generales, Juan Schiaretti.
De cara al balotaje, el líder del PJ cordobés dejó entrever que hará uso de la prescindencia. Tanto él como su sucesor, Martín Llaryora, entendieron que el electorado cordobés, en su mayoría, se expresó por la necesidad de un cambio de rumbo nacional (más del 80%), y al mismo tiempo, más del 60% del electorado rechazó la motosierra de Javier Milei.
Con ambas expresiones manifestadas, ni Schiaretti ni Llaryora forzarían a su electorado a empujar por uno de los dos candidatos que casualmente rechazaron. La premisa mayúscula para ambos fue la de siempre respetar la voluntad cordobesa y, ahora, no irán en contra de un valor que les dio tanto éxito.
Por otra parte, en Córdoba se asienta una de las bases más grandes de la dirigencia de Juntos por el Cambio. El espacio opositor aún no sale de la convulsión y el único camino viable para la continuidad como tal también parece ser la prescindencia de sus dirigentes.
Así las cosas, a Sergio Massa se le abrirá un escenario aún más fértil en Córdoba, pero también más complicado de trabajar. Con bajas posibilidades de sumar a espacio completos, el ministro de Economía debería ir “puerta a puerta” a buscar el apoyo para quienes tengan libertad de acción.
Para ello, Massa ya encomendó tiempo atrás la conformación de una mesa de intendentes encabezada por Martín Gill y Fabián Francioni, además del ex senador Carlos Caserio. En Córdoba, más de 150 intendentes estarían dispuestos a trabajar por la candidatura de Unión por la Patria gracias a ese trabajo previo.
Además de esa estructura, Massa saldría a buscar a otro centenar de intendentes que comulgaron con el PJ cordobés y con el radicalismo de Juntos por el Cambio. De cara a noviembre, todos ellos serían “libres” de actuar a necesidad.
De esa forma, para Sergio Massa, el desafío es ir a buscar dentro de las canastas ajenas sin la ayuda de los conductores principales. Eso le sumará miles de kilómetros a una campaña que ya se extendió más de la cuenta.
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