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Dietas millonarias en el Senado: crecen las presiones para desenganchar los sueldos de las paritarias

La dieta de cada senador asciende a más de 11 millones de pesos. Llueven las críticas y algunos presionan para cambiar el reglamento.

El debate por los sueldos de los senadores volvió a encender la polémica en el Congreso. Luego de que un nuevo ajuste salarial elevara las dietas a más de $11,5 millones brutos mensuales, comenzaron a multiplicarse las negociaciones entre distintos bloques para derogar la resolución que ata los ingresos de los legisladores a las paritarias del personal del Congreso.

El incremento más reciente, del 11,9%, surgió de los acuerdos salariales alcanzados por los trabajadores legislativos entre diciembre y mayo. Como las dietas de los senadores están vinculadas a esas actualizaciones, el aumento impactó automáticamente en los ingresos de los representantes de las provincias.

La situación volvió a generar críticas tanto dentro como fuera del Congreso. En medio de la controversia, la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien preside el Senado, firmó la actualización salarial correspondiente al acuerdo paritario entre las autoridades de ambas cámaras y los sindicatos APL, ATE y UPCN.

Dieta atada a la actualización salarial

Sin embargo, dejó explícita su posición en contra del incremento. En la resolución incorporó una aclaración: “Queda a criterio de cada senador donar o cobrar el aumento”. En caso de optar por donar total o parcialmente el incremento, los legisladores deben comunicarlo formalmente a la Presidencia del Senado para que se instrumente.

A partir de esa decisión, varios senadores comenzaron a enviar notas informando que renunciarán al aumento o que donarán parte de sus dietas.

Pero algunos legisladores plantean ir más allá. El senador libertario Pablo Cervi propuso revisar el sistema que vincula automáticamente las dietas de los senadores con las paritarias del personal legislativo.

“Hay que discutir si ese mecanismo sigue o no”, afirmó, al advertir que cualquier modificación requerirá un acuerdo político entre los distintos bloques.

En la misma línea se expresó el senador santacruceño José María Carambia, del espacio Moveré por Santa Cruz.

“El trabajador legislativo necesita aumentos, entonces le dan aumentos y sube automáticamente el de los senadores. Eso es lo que hay que sacar, el enganche”, señaló.

Carambia, que desde 2025 dona parte de su salario, también cuestionó que el Senado todavía no haya avanzado en una solución de fondo y no descartó plantear el tema en una próxima sesión.

El origen de la polémica en el Senado

El sistema que hoy genera controversia fue aprobado el 18 de abril de 2024. Aquella vez, el entonces senador Juan Carlos Romero pidió tratar sobre tablas un proyecto para modificar el esquema de dietas.

La votación fue rápida y sin debate. Solo se leyó el número de expediente y la iniciativa se aprobó a mano alzada y en menos de un minuto, sin votación nominal que registrara la postura de cada legislador.

Con esa resolución, los sueldos de los senadores quedaron automáticamente vinculados a las paritarias del personal legislativo, lo que provocó sucesivos aumentos desde entonces. En aquel momento, las dietas pasaron a $7,5 millones.

El proyecto fue respaldado por senadores de distintos espacios políticos, entre ellos José Mayans, Juliana Di Tullio, Pablo Blanco, Daniel Kroneberger, Lucila Crexell, Carlos “Camau” Espínola y Sonia Rojas Decut, además del libertario Bruno Olivera Lucero. El bloque del PRO, en cambio, no acompañó la iniciativa.

Tras la fuerte reacción pública que generó el aumento, los jefes de bloque acordaron congelamientos temporales de las dietas, que Villarruel dispuso mediante decretos. Sin embargo, nunca se avanzó en modificar o eliminar el sistema que originó la controversia.

Reacciones dentro de los bloques

El debate también generó pronunciamientos individuales de legisladores de distintos espacios.

El senador sanjuanino Sergio Uñac anunció que renunciará al incremento y explicó su decisión:

“En una Argentina golpeada por la economía, y donde millones de familias hacen un esfuerzo enorme para llegar a fin de mes, la política no puede vivir de espaldas a la realidad”.

En un sentido similar se manifestaron legisladores vinculados al espacio del exgobernador santiagueño Gerardo Zamora, quienes consideraron “inoportuno” el aumento en el actual contexto económico.

Desde Misiones, los senadores Carlos Arce y Sonia Rojas Decut también rechazaron el incremento.

“Se enmarca en el compromiso asumido con el pueblo misionero, en un contexto nacional de dificultades económicas que exige responsabilidad, austeridad y empatía”, señalaron.

Las críticas también alcanzaron al oficialismo. La senadora María Emilia Orozco sostuvo que “el pueblo espera de nosotros una respuesta coherente con nuestros principios” y agregó:

“Los senadores percibimos una remuneración muy por encima del ingreso promedio de la sociedad”.

Mientras tanto, los bloques de la UCR y el PRO también expresaron su rechazo al aumento.

En este escenario, distintos sectores del Senado coinciden en que el tema volverá a discutirse en el recinto. La clave será si finalmente logran un acuerdo político para derogar la resolución de 2024 y eliminar el sistema que hoy provoca aumentos automáticos en las dietas de los senadores.

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