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Todavía se desconoce cuál fue el motivo profundo del cambio de posición de la Argentina respecto de la responsabilidad de Irán en el atentado contra la sede de la AMIA. Lo cierto es que, desde el más reciente discurso de Cristina Fernández de Kirchner ante la Asamblea General de Naciones Unidas, era posible advertir que la situación avanzaría hacia una negociación en términos aceptables para Irán, que mantiene crecientes vínculos con América latina, a partir de sus acuerdos con Venezuela y Cuba (y también Brasil, aunque en otro contexto). Israel fracasa 2 veces: porque no pudo impedir que Latinoamérica en forma masiva apoye el reclamo del Estado palestino, y ahora le brinda un contexto favorable al diálogo con Irán. Del otro lado, la comunidad judía argentina, muy dividida acerca de qué hacer, con profundos conflictos de intereses entre la conveniencia económico-financiera-política que a muchos de sus líderes les permite mantener cercanías con la Administración Cristina; de la otra parte, los imperativos morales y la pesquisa judicial (aunque esto ya comenzó a abandonarse cuando aceptaron la destitución del por entonces juez Juan Galeano, quien llevó adelante una investigación que difiere muy poco de la que realiza el fiscal Alberto Nisman, ex marido de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado). En fin, tema muy delicado en el año electoral 2013.
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