CÓRDOBA. París vive horas de convulsión social tras la muerte del joven Nahel, de 17 años, tiroteado durante un control policial en Nanterre. Con más de 40 mil policías desplegados por las calles parisinas, la revuelta ya dejó un saldo de 900 detenidos y cientos de heridos.
BLAS CORREAS
París en llamas, pero pudo ser Córdoba: El caso argentino
París está sitiada por la muerte de un menor en manos de la policía local. Un caso idéntico al de Blas Correas, ocurrido en la pandemia.
El hecho, ocurrido el hace pocos días y a 15 kilómetros de la capital de Francia, conmocionó a la comunidad. Sobre todo porque un video dejó en claro la serie de sucesos que llevaron a la muerte del joven.
Según la policía local, Nahel circulaba en un auto junto a dos amigos cuando, al cruzar un control callejero, se negó a detenerse. En el video puede verse cómo los efectivos intentaron detener la marcha del vehículo desenfundando sus armas.
Sin embargo, esto no generó sino el efecto contrario al que querían. El muchacho se habría asustado e intentado huir.
Inmediatamente, los agentes abrieron fuego hiriendo de muerte a Nahel. Lo peor: no había motivo alguno para un enfrentamiento con la ley.
El caso que desató el caos en París es una secuencia sombríamente calcada al de Valentino Blas Correas, el joven de 17 años que murió en manos de la Policía de Córdoba en 2020.
La suerte de Blas fue la misma. Aunque en este caso no conducía y el contexto era otro, su muerte fue igualmente absurda.
El caso del joven cordobés se desató a partir de un control policial en Córdoba capital. Por entonces, regían restricciones para circular por las noches, fruto de la pandemia.
Junto con cinco amigos, Blas se dirigió a un bar y, al regreso, protagonizaron una discusión de tránsito con otro vehículo. El suceso fue notificado a la policía, que se puso alerta en busca de un Fiat Argo blanco.
Minutos después, los jóvenes se encontraron con un control. La policía desenfundó armas por una presunta sospecha, el conductor se asustó y en vez de frenar aceleró.
Ocupando el asiento trasero izquierdo, Blas Correas fue alcanzado por una bala que penetró su cuerpo a través de su espalda. El resto es historia oscura, con agentes encubriendo el hecho, una clínica negando asistencia y un joven de 17 años muerto de manera absurda.
Tres años después, la Justicia de Córdoba condenó a los dos agentes que mataron a Blas a prisión perpetua. Además, otros nueve agentes fueron condenados por diferentes delitos.
Por otra parte, el caso generó gran conmoción política. Una cúpula policial fue removida, y decenas de funcionarios quedaron manchados.
La diferencia entre ambos casos fueron los resultados. En París reinó el desorden mientras que en Córdoba lo hizo el silencio.
Posiblemente las medidas de aislamiento de la pandemia evitaron el caos en el caso argentino. Pero no resulta suficiente pensar que eso podría frenar el enojo por la injusticia.
Con una respuesta que tardó bastante, la Justicia se hizo presente en Córdoba. Aunque lejos estuvo la reparación de semejante daño.
En Francia, la tolerancia fue nula. En Argentina, es algo de todos los días.
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