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COMPLICADO

Karina Leguizamón y la imperfecta máquina de las adopciones

Karina Leguizamón es la funcionaria a cargo de las adopciones en Ciudad de Buenos Aires. ¿Quién audita su gestión?

Lo más interesante de la nota venía dentro de un texto acerca de Daniel Angelici, el abogado de la UCR que fracasó al frente del club Boca Juniors aunque tuvo éxito en el negocio del juego de azar y ha desarrollado una compleja trama de alianzas y lealtades en el Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires y en una cantidad de casilleros de la burocracia porteña. El periodista Alberto Valdéz, o sea Beto Valdéz, menciona como uno de los ejemplos de los soldados de Angelici a Karina Leguizamón.

Antes de avanzar es necesario señalar que la funcionaria se llama Isabella Karina Leguizamón. Se desconoce por qué oculta Isabella y por qué rescata Karina. Sí se sabe que ella es la viuda del abogado Enzo Pagani, quien fue presidente del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires y dirigente de Boca Juniors ligado a Daniel Angelici.

Sin embargo Valdéz señala que Leguizamón fue recomendada por Víctor Santa María, un aliado permanente de Angelici y de Horacio Rodríguez Larreta, quien la puso a conducir el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Santa María es un referente del PJ porteño, sindicalista por herencia, ex banquero y actual empresario de medios a través del Grupo Octubre, del SUTERH (porteros de edificios), atrapado en la grieta entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Ni a Angelici ni a Santa María le resulta una prioridad la eficiencia en la función pública. Ellos consideran al Estado como una estructura con casilleros a ocupar, tal como si fuese un tablero de ajedrez. Leguizamón ingresa a ese tablero.

El problema es que las adopciones resultan temas sensibles, frágiles, que marcan la vida de todas las personas involucradas. Y las adopciones en la Ciudad Autónoma se encuentran gestionadas por Leguizamón, un 'cuadro político' de sus mandantes cuya experiencia en la temática es para debate.

El problema

Valdez recuerda que el organismo en cuestión es el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (RUAGA).

Aquí aparece un tema muy importante: ¿quién verifica la eficiencia o la calidad o la competencia de la gestión de RUAGA? En verdad, el Estado en general no consigue responder a la pregunta: ¿Quién controla al soberano?

Que un organismo sea descentralizado no impide que deba existir una revisión periódica de su funcionamiento y una certificación correspondiente. El autogobierno no puede confundirse con impunidad o con despotismo. La denuncia es grave:

Su manejo es arbitrario porque el organismo es descentralizado y no depende de ningún ministerio, se autogobierna. Su manejo es arbitrario porque el organismo es descentralizado y no depende de ningún ministerio, se autogobierna.

¿Quién podrá refutarla? ¿Con cuáles argumentos?

Aparentemente la autonomía funcional de Leguizamón se encuentra garantizada por su colaboradora, la psicóloga social María Inés Belloni, la mujer de Daniel Angelici. Ella también es fundadora y presidente de la Fundación Unidos para Amar.

Hay una convicción general de que los procesos de adopción son demasiado imperfectos.

Leguizamón afirma que eso es un mito, una excusa de la sociedad para no hacerse cargo o para diferir responsabilidades y que la pareja que quiera adoptar un niño mayor a 5 años o un grupo de hermanos, gozará de un trámite veloz: 9 meses.

Según ella, el problema son los niños de hasta 2 años y sin hermanos. No es lo que opinan quienes reclaman alguna forma de control de la gestión porque consideran que entre el dicho y el hecho hay mucho trecho.

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