Cierto es que seduce en esta iniciativa la idea de objetividad absoluta en la toma de decisiones, ¿pero es sencillo pensar que, prescindiendo de subjetividad, se puedan resolver controversias complejas? Al menos, no es sencillo pensarlo.
Pero en distintas jurisdicciones se avanza en ello. Ahora es la justicia de Río Negro la que da la nota incursionando en el mundo de la inteligencia artificial.
Como parte de la política de modernización que lleva adelante el Poder Judicial provincial, digitalizó todos sus procesos y ahora proyecta incluir la IA en las sentencias monitorias.
Ya con la pandemia se aceleraron muchos proyectos de digitalización y todos los fueros del Poder Judicial terminaron el año pasado con grandes cambios: el expediente ciento por ciento digital, la posibilidad de litigar de manera remota, audiencias virtuales y una aplicación para celular. El próximo desafío: la incorporación de inteligencia artificial para las ejecuciones fiscales.
El Poder Judicial, al igual que el resto de los poderes del Estado, cuenta con una habilitación legislativa para implementar el expediente electrónico.
Mientras que la provincia de Neuquén conformó una comisión interpoderes para reformar el código procesal civil y comercial, en Río Negro los cambios se implementan a través de acordadas que son decisiones administrativas del Superior Tribunal de Justicia (STJ). Luego, si los sistemas arrojan resultados se promueven los cambios legislativos.
En los hechos el fuero Penal, el Laboral, el de Familia y el Contencioso Administrativo tienen códigos nuevos, sancionados recientemente.
Según publicó el diario 'Río Negro', el último código reformado fue el de procedimiento laboral: la ley 1504 que tenía cuatro décadas dio un giro de 360 grados. Ahora se denomina ley 5631 y por primera vez regula el expediente electrónico. También existe un proyecto para reformar el código civil y comercial, tal como lo pretende hacer Neuquén.
Primera experiencia: fuero Penal
La primera experiencia de reforma en Río Negro fue la del fuero Penal en 2017 que demandó una gran inversión en tecnología y en el modelo de administración de los casos.
El nuevo código imprimió celeridad y transparencia, aunque la Fiscalía no ha estado a la altura de las circunstancias en muchos grandes casos sobre todo con la cuestión de género y abusos sexuales. Esa reforma terminó con la incorporación de los juicios por jurados.
Ya se hicieron una decena de juicios en los que la ciudadanía resolvió sobre la inocencia o culpabilidad de acusados o acusadas por delitos penales. El modelo de administración a través de Oficinas Judiciales se replicó desde el fuero Penal, al Civil, Contencioso Administrativo, Familia y Laboral.
El fuero Civil se desprendió de las causas que involucran al Estado y se puso en marcha el fuero Contencioso Administrativo, que estaba previsto en la Constitución de Río Negro.
Actualmente, todos los fueros del Poder Judicial funcionan bajo la administración de Oficinas Judiciales, un modelo que separa la tarea administrativa y deja a jueces solo para resolver las controversias. Y así se acabaron las excusas: la sociedad ya no tolera el atraso.
La fuerte apuesta a los métodos autocompositivos de resolución de conflictos hizo bajar la cantidad de juicios en Río Negro. Muchos de esos casos quedan resueltos en mediación, en conciliación laboral o a través de la ley de riesgos de trabajo, a la que la provincia adhirió.
En este escenario, el expediente ciento por ciento digital para todos los fueros y el desarrollo de un sistema propio que estuvo a cargo de la Gerencia de Sistemas plantea una justicia que funciona "en piloto automático", admitieron abogados que litigan en 'Río Negro'.
Las audiencias virtuales y la posibilidad de litigar y acceder a los expedientes desde una plataforma en el celular de los abogados matriculados acorta las distancias.
"Hoy se puede presentar una casación desde Cipolletti al STJ sin necesidad de viajar 600 kilómetros", contaron los letrados.
Revolución tecnológica
Cierto es que la revolución tecnológica sacude a todos los ámbitos por igual y el Poder Judicial no es la excepción.
Por eso la Gerencia de Sistemas del STJ está trabajando en un proyecto que se implementará durante el transcurso de este año en los fueros Civiles y Contencioso Administrativo.
Según contó el medio mencionado, en la presentación que se hizo en febrero el juez del STJ Ricardo Apcarián, a cargo del Comité de Informatización de la Gestión Judicial, puso el acento en que:
Se utiliza para procesos estandarizados, repetitivos, en los que la Inteligencia Artificial permite sustituir un control formal que antes hacía un empleado, con un mayor grado de certeza o menor posibilidades de error. Las sentencias son motivadas, y eso queda en manos de jueces.
El desarrollo se aplicará en una primera etapa a las ejecuciones fiscales. Según se explicó cada vez que se cargue un demandado el sistema va a verificar si existe un proceso universal, que puede ser una quiebra o una sucesión, en el que esa persona es parte.
Para llegar a esta instancia hubo un trabajo de acuerdo previo para la regulación de honorarios. El sistema, en este momento, aplica dos fórmulas según el monto de la ejecución.
Apcarián explicó en la reunión que el sistema requiere de consensos y unificación de criterios para facilitar el entrenamiento de la inteligencia artificial y hacer previsibles el servicio de justicia. "Apuntamos a bajar el índice de litigiosidad y a descomprimir el trabajo de jueces, juezas y empleados de los organismos", puntualizó.
Río Negro, de más avanzadas
Raúl Franco, presidente del Colegio de Abogados del Alto Valle Oeste, celebró los cambios que viene implementando el Poder Judicial en materia de digitalización. Si bien fue un proceso que traccionó la irrupción de la pandemia, no solo permitió facilitar los procesos sino que también acelerar el servicio de justicia: uno de las grandes demandas de la sociedad.
El abogado dijo que se está trabajando en el nuevo proyecto de Inteligencia Artificial para las sentencias monitorias, pero que por el momento está en etapa de evaluación. "Cada uno de los sistemas hoy está digitalizado al 100% de los procesos digitales. Esto lleva a un camino que acelera los procesos y que el justiciable reciba una sentencia en tiempo más corto", indicó.
Agregó que antes de la pandemia, para hacer una presentación en alguna de las otras circunscripciones de la provincia, o un recurso ante el Superior Tribunal de Justicia, había que viajar. Hoy solo con un mail se resuelve. Esto permitió además que se recorten los tiempos de presentación y respuesta.
Franco aseguró que Río Negro es una de las provincias del país con más avances en materia digital.
Recorro el país con la Federación y es sin dudas una de las provincias más avanzadas en los procesos de digitalización. Incluso en el expediente digital como libro. Uno de los principios de la justicia es la economía procesal y yo creo que estos cambios con todas las normas de seguridad vienen a favorecer la celeridad de los procesos y son beneficios para los justiciables
El abogado también remarcó la importancia de la implementación del sistema híbrido de audiencias que fue consecuencia de la pandemia:
El caso cordobés
Más allá del avance rionegrino, en Córdoba, al finalizar 2022, tres juristas presentaron sendas propuestas de resolución de casos judiciales: en el fuero Penal, una modalidad de juicio abreviado, y en el Civil, juicios por cobro de impuestos y divorcios en los que no hay división de bienes, cuestiones alimentarias ni de régimen de relación con los hijos.
Los juristas son José Cafferata Nores, Mariana Liksenberg y Miguel Martínez Conti, quienes formularon sus propuestas que son estudiadas académicamente y pueden postularse a futuro para ser recogidas en la práctica.
El primero de estos juristas dijo este verano al diario cordobés 'La Voz' que "la idea es buscar posibilidades de avanzar dentro del aporte de la IA para la tarea judicial". Ese avance "consiste en superar lo que se conoce como software de apoyo que busca velozmente la jurisprudencia, la clasifica y ahorra con eso mucho tiempo al tribunal cuando tiene que dictar sentencia", sostiene Cafferata Nores.
Uno de esos procesos es el juicio abreviado, tomando como base el modelo vigente en el orden nacional, que requiere un acuerdo entre el imputado-defensor con el fiscal con relación a la pena por aplicar y en el que el acusado reconoce los hechos. Una vez que se llega a eso, el tribunal cita al imputado, le pregunta si sabe las consecuencias de lo que firmó y luego se dicta la sentencia.
"“Como se ve aquí –sostuvo Cafferata Nores–, no hay discusión sobre los hechos porque el imputado reconoce lo que le atribuye el fiscal, ni (tampoco) sobre el derecho".
El catedrático agrega que esta modalidad "se presta especialmente para que la sentencia sea automatizada con el ahorro de energía jurisdiccional que esto implica".
Cafferata añade: "No hay un robot, es un software". Y luego, agrega: "Los chinos le han dado un rostro y el apodo de robot como una definición técnica que está aceptada, incluso en las normas internacionales".
Con relación a estos juicios, Cafferata entiende que la resolución de procesos con el "'software de decisión' traerá aparejados un acortamiento de plazos de juzgamiento, una reducción del número de 'presos sin condena' y un considerable ahorro de energías jurisdiccionales, las que podrán volcarse a casos de mayor envergadura".
Impuestos y divorcios
También se presta la IA para una gran cantidad de juicios por cobro de impuestos. En el presente, se discute sólo el 0,01% de los juicios por recupero de tributos. El resto se dice que salen sin obstáculos.
En la propuesta de Liksenberg, se lee que es "conveniente aplicar la IA en aquellos procesos estandarizados, que requieren sólo de actos mecánicos y repetitivos, que únicamente demanden una subsunción lógica formal".
En los tribunales de Familia existe la posibilidad de resolver divorcios no litigiosos, en los que se resuelve la disolución del vínculo y no la división de bienes, el régimen tutelar de los niños o el pago de alimentos. Hoy, el divorcio se realiza con la voluntad de una de las partes y es suficiente para que salga la sentencia. Cuando uno quiere terminar con el matrimonio, los dos terminan divorciados.
El aporte de Martínez Conti sostiene que "se puede pensar perfectamente en el diseño de un software de decisión automatizado con IA que, luego de controlar la legitimación de las partes, dicte sentencia de divorcio, quedando las eventuales incidencias relacionadas con el convenio regulador de los efectos derivados de este para la intervención de un juez humano".
Como garantía final en las resoluciones de estos tres tipos de conflicto –penal, tributario y divorcio–, existe la posibilidad final de recurrir en alzada ante un tribunal superior "humano".
Es una garantía constitucional y convencional que siempre puede cumplirse.
Reflexiones
Cafferata Nores aclaró que hay determinadas cuestiones fundamentales que deben respetarse la hora de aplicar la IA en la Justicia. Son importantes el límite con la ética y un gran respeto por los derechos de las personas.
Con relación a los juicios abreviados, puede cuestionarse si se cumplen todas las garantías constitucionales. No obstante, hay que aclarar que cerca de la mitad de las sentencias de la Argentina son mediante juicios abreviados. En Córdoba, a comienzos de este siglo, se estaba en ese porcentaje y se estima que durante la pandemia la cantidad de estos debates crecieron sustancialmente.
El aporte que se hace procura, entre otras finalidades, generar la discusión de la racionalidad que representa ahorrar recursos económicos y de tiempo en el ámbito de un poder del Estado que cada vez se sobrecarga de mayor trabajo.
La polémica
La inteligencia artificial en la Justicia tiene su particularidad (y polémica) porque la información a recopilar y cargar no participa de reglas rígidas ni exactas como las ciencias de la física o matemática, sino de ciencias sociales que no congenian en modo alguno con la exactitud.
Sabido es que la justicia de los hombres no tiene nada que ver con la justicia divina, ¿pero qué hay de la justicia "artificial"?
Es esencia de la justicia humana la falibilidad, esto es, los errores judiciales insuperables, de buena (o de "mala", por qué no decirlo) fe, por lo vehemente de los indicios o la atracción engañosa de preceptos legales inadecuados al caso.
Entonces, ¿cómo pensar que se vaya cargando una megacomputadora de resoluciones judiciales firmes, rezando porque el resultado de la carga implique el resultado de una IA capaz de juzgar a los hombres con ese conocimiento?
En efecto, sabido es que en la Justicia podemos encontrar resoluciones justas y resoluciones que no lo son y así y todo, todas parecen justas.
Afirmaba hace poco un abogado español que "si intentamos cargar con las resoluciones que encontremos en el mundo a esa IA, llegaremos a una encrucijada de cargar todo o seleccionar las que sean "justas" y allí nuevamente chocaremos con la pared de ¿quién es capaz de discernir y con qué métodos las resoluciones justas de las que no lo son?"
El mismo experto afirmaba que "sobre resoluciones "infectadas" podemos incluir aquellas en las que el tribunal estuvo condicionado en justificar prisiones preventivas; aquellas en las que el o los jueces cometieron prevaricato; las causas políticas en las que las intenciones políticas entraron por la puerta y expulsaron la justicia por la ventana; las causas en las que el tribunal fue engañado sin que lo haya podido advertir; aquellas en las que por la coacción de penas más altas el imputado aceptó un abreviado pese a ser inocente"
A raíz de ello, avanzar con la IA en la Justicia demandará sortear varios riesgos además de requerir la creación de una inteligentísima máquina para distinguir lo justo de lo injusto...
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