Encabezados por Gustavo Melella de Tierra del Fuego, los gobernadores patagónicos participan en la tradicional vigilia de Malvinas, que se lleva a cabo en la ciudad fueguina de Río Grande, en la cual no estarán presentes autoridades nacionales. Los ciudadanos nos preguntamos el porqué.
AUSENTES SIN AVISO
Gustavo Melella presidió la tradicional Vigilia de Malvinas
Gustavo Melella, junto a sus homólogos de Neuquén, Chubut y Santa Cruz, protagonizaron la Vigilia por la Guerra de Malvinas, sin presencia del Estado nacional
Más de mil personas ya se encontraban reunidas esta noche esperando el inicio del 2 de abril, fecha en que se recuerda el desembarco de las tropas argentinas en las islas del Atlántico Sur. Los actos dieron comienzo a las 20 horas y se extenderán durante todo el martes, marcando el 42º aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas.
Además del gobernador Melella, están los mandatarios provinciales de Neuquén, Chubut y Santa Cruz, mientras que los gobernadores de Río Negro y La Pampa enviaron sus adhesiones a los eventos.
La jornada comenzó con una misa en la Carpa de la Dignidad, seguida por la encendida de 42 antorchas en el Monumento Héroes de Malvinas de Río Grande, una por cada año transcurrido desde el conflicto bélico.
A las 22:30, el Batallón de Infantería de Marina Nº 5 (BIM5) realizó un simulacro de la "Operación Rosario", el desembarco que marcó el inicio de la guerra en 1982.
A la medianoche el inicio del 2 de abril se anuncia con toques de sirenas, seguido de un minuto de silencio en honor a los 649 héroes caídos entre abril y junio de 1982.
Las Malvinas, el único tema que reune a los argentinos, esta vez, no hizo historia
El Sureño, relata vívidamente una síntesis de las idas y vueltas del tema Guerra de Malvinas y de todo cuanto lo rodea, la vigilia tradicional, es una de ellas.
Las Islas Malvinas están fuertemente ligadas al respeto por los caídos en combate, a los excombatientes y al ideario de patria. Sin embargo, los gobiernos nacionales que se sucedieron desde que finalizó la guerra hasta hoy fueron variando las políticas bilaterales con el Reino Unido por Malvinas, muchas veces echando por tierra las medidas impuestas por los gobiernos anteriores; sembrando desconfianza en la población, en los kelpers y sobre todo en los excombatientes, que son quienes mantienen viva la causa Malvinas cada día del año y ante cualquier circunstancia, relata El Sureño.
La Guerra de Malvinas como el laberinto de Borges
Un claro ejemplo de estas variaciones impuestas desde la cancillería argentina fue el pacto Foradori Duncan firmado en 2016 durante el gobierno del presidente Mauricio Macri, mediante el cual se acordó “adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”. Ambas partes acordaron, además, que serían establecidas conexiones aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países y en ese contexto acordaron el establecimiento de dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección.
Ese pacto fue resistido por los excombatientes y por el gobierno fueguino, porque permitió a los kelpers disponer de mejores condiciones para posicionarse internacionalmente, sin que hubiera reciprocidad de parte de Gran Bretaña, más allá del apoyo al proceso de identificación de los soldados argentinos no identificados sepultados en el cementerio de Darwin.
En marzo del año pasado, Argentina dio por finalizado ese acuerdo, precisamente por falta de reciprocidad. De esta manera, el canciller Santiago Cafiero cerró lo que se consideró un episodio nefasto de la diplomacia local, que lesionaba la soberanía y dilapidó gran parte del trabajo histórico sobre la cuestión de las Islas Malvinas.
"Los intereses extranjeros sobre Malvinas son tan estratégicos que solo pueden explicarse a la luz de la cada vez más grande base militar construida por los británicos en las islas. La pesca, la cercanía con la Antártida y la posibilidad de cruzar de un océano a otro, son motivos suficientes para retener el poder sobre ellas, aún cuando los propios ciudadanos británicos renieguen de mantener con sus impuestos tamaña fortaleza en un lugar del mundo que ellos mismos no consideran propio, enfatiza" la nota.
La Agentina es tan compleja de entender como la Guerra de Malvinas
A su vez, la cuestión Malvinas en Argentina es tan compleja, que alcanza con tratar de entender lo que ocurrió el año pasado con la presencia de un radar británico en Tolhuin, a pocos kilómetros del sitio elegido para construir la primera guarnición del Ejército Argentino en Tierra del Fuego. Esa situación, que ocurrió sin conocimiento del Ministerio de Defensa, que aun no tiene explicación, mientras el radar se mantiene en pie; es un claro ejemplo del laberinto en el que caminan los excombatientes.
Hoy, la cuestión Malvinas vuelve a enfrentarlos con un nuevo gobierno nacional, abriendo heridas que intentaban cerrarse con medidas como la de la finalización del acuerdo Foradori Duncan. Desde antes de ganar las elecciones, tanto el presidente Javier Milei como la vicepresidente Victoria Villaruel, han incurrido en provocaciones sobre la Cuestión Malvinas hiriendo de muerte una relación que nunca llegó a ver la luz.
¿Les interesan a Milei y a Mondino las cuestiones derivadas de la Guerra de Malvinas y los tratados fallidos?
"A Milei se lo acusa de no tener una política clara sobre la Cuestión Malvinas y su alineación con Estados Unidos sumada a su defensa por el minarquismo a ultranza, ponen en duda su verdadera preocupación por proteger los intereses argentinos en el Atlántico Sur. Más allá de los prejuicios, la inclusión de la derogación de la ley de tierras en el DNU, exacerbó los ánimos de los excombatientes, quienes presentaron un amparo y días atrás lograron que la justicia declarara inconstitucional esa medida", expresa contundente El Sureño.
Ello, sumado a los yerros de la canciller Diana Mondino frente a los avances de su par británico David Cameron y la falta de reacción ante el anuncio de los kelpers sobre la construcción de un nuevo puerto que se vende como la nueva puerta de entrada de la Antártida, hicieron que el clima se tense cada vez más, haciendo imposible un acercamiento.
Una de esas provocaciones fue la elección de parte de Villarruel de Nicolás Kasanzew como titular de la Dirección de la Gesta de Malvinas en el Senado, el único periodista argentino que cubrió todo el conflicto bélico en 1982 desde las Islas del Atlántico Sur.
Para los excombatientes, Victoria Villarruel es “una negacionista” y “Kasanzew fue un mercenario que respondía a la propaganda dictatorial, no se movía más allá de las diez cuadras que tenía el pueblo en esa época, se dedicaba a armar set de entrevistas con soldados que estaban hambreados y sumergidos en pozos llenos de agua, mientras él comía torta y tomaba whisky en casas abrigadas en Puerto Argentino con la Junta Militar”.
A estas alturas, la suspensión del desfile cívico militar en Buenos Aires, es una consecuencia más de ese desencuentro, que de la falta de recursos económicos. “Dicen que no hay plata para el desfile del 2 de abril para ocultar la negativa de los excombatientes a participar”, explica el sitio Agenda Malvinas.
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