CÓRDOBA. En consonancia con los tiempos venideros, el llaryorismo cordobés comenzó a perfilar sus dos gobiernos al rumbo de una administración austera desde el punto de vista político. Tanto Martín Llaryora en la gobernación, como Daniel Passerini en la ciudad capital comenzaron a esbozar un nuevo régimen de eficiencia pública con la finalidad de acortar gastos orgánicos (no de planta) y así poder balancear las arcas públicas.
GASOLERO
El llaryorismo se amolda y reduce costos políticos
De manera orgánica, el llaryorismo se perfila a una reducción de gastos en la planta política provincial y municipal (Córdoba Capital).
En lo que respecta a la gestión provincial, en los últimos días trascendió un bosquejo con 15 ministerios. Ese esquema implicaría una reducción considerable de al menos tres carteras que pasarán a órbita de otros ministerios o caerán al rango de secretarías.
En ese mismo orden, Llaryora tendría pensado reducir la potencia de las agencias mixtas, como la Agencia Córdoba Jóven por ejemplo, que actualmente tienen rango ministerial y también pasarán al rango de secretarías. Cabe recordar que Córdoba ingresó hace años al modelo de las agencias, con participación pública y privada para el fomento en diversas áreas como turismo, cultura y deportes, entre otras.
La reestructuración del gasto político no es una novedad para Llaryora. De hecho, el actual intendente de Córdoba inició su administración en 2019 con movimientos similares ante una apremiante situación económica de la Municipalidad.
En consonancia con eso, el intendente electo Passerini seguiría el mismo rumbo. Con un frente abierto de discusión con el SUOEM (empleados municipales), el actual viceintendente también apuntará a un esquema más austero.
Según trascendió en las últimas horas, la nueva administración tendrá menos secretarías, aunque se evitaría el recorte en las empresas públicas y entes municipales. Cabe recordar que Llaryora ya había avanzado sobre privilegios como el ingreso de familiares a planta permanente, la contratación ilimitada y otras prácticas que dejaron a la Municipalidad al borde del abismo fiscal.
Mientras definen su nuevo esquema, tanto Llaryora como Passerini también intentan cerrar la lista de nombres que los acompañarán hasta el 2027. En el caso del gobernador, buena parte de la estructura municipal será mudada a la esfera provincial, mientras que intentará combinar a varios opositores que ya tiene apalabrados para diversas funciones públicas.
Para Passerini, la tarea será rellenar los espacios que dejen las mudanzas al Centro Cívico, que serán muchas. Allí también jugará un papel clave la oposición, que será tentada para ocupar diversos asientos estratégicos tanto a nivel ejecutivo como también legislativo.
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