LA PLATA NO ALCANZA Y LA CONFIANZA, MENOS

La mala praxis económica lo puede hasta a Durán Barba

Una noticia peor que la otra alimenta la pizarra de la cuestionada economía nacional. Por el lado de la inflación: 1) tarifazo entre 30 y 40% en el gas; 2) la incidencia en los surtidores del 10% que lleva subido el barril del crudo Brent, más indexación local y devaluación; 3) el 7,5% para las prepagas pero a partir de junio, y si la lista preestablecida no sigue aún es porque no le toca a la factura de la luz este mes y porque el Banco Central pudo mantenerla presión alcista del dólar a costa de sacrificar más de US$ 2.500 millones de las reservas. Por el lado de las paritarias, grandes gremios cada vez más renuentes a firmar el 15% de tope virtual con que venía arreglando el “chiquitaje”. Por el lado de la calle: las distintas encuestas no hacen más que recoger lo que cualquiera de nosotros escucha alrededor: la plata no alcanza, esto no mejora y algo habrá que cambiar. Entre las coincidencias más recientes se encuentran: el Índice General de Expectativas Económicas (IGEE) de Kantar TNS, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Universidad Torcuato Di Tella y el relevamiento de las consultoras Taquión y Trespuntos, sin mencionar al arco político opositor no kirchnerista, a los “socios” de Cambiemos y al propio círculo rojo. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, instó hoy a “no ponerse nerviosos cuando se mueve el tipo de cambio”. Pero salvo los inversores que tienen un buen porcentaje de sus carteras dolarizado, ni colegas del gabinete siquiera logran sustraerse a la preocupación de que el agua esté subiendo encima del nivel del cuello. Los industriales, tampoco, porque saben superados los límites de la remarcación de precios como para seguir cargando devaluaciones. Y la confianza y expectativas de la clase consumidora dan sobradas muestras de estar más para atrás que nunca en este mandato que va por su segundo término.

El estratega reelectoral, consejero de Mauricio Macri y gurú del jefe de Gabinete, Marcos Peña, ya no sabe qué inventar para desplazar del centro del escenario social las preocupaciones por la azarosa marcha de la economía que administra el gobierno nacional. Y convengamos que su jefe supremo, el Presidente, mucho no lo ayuda con la que parece inquebrantable decisión de meter los tarifazos de los servicios públicos a presión en este 1er semestre.

Le guste o no al mandatario, la percepción que tiene la gente de que los fuertes aumentos que llegan en las facturas de luz, gas, agua o se reflejan en los combustibles que se despachan en los surtidores, son los causantes (antes que antídotos fiscales) de las penurias hogareñas de la mayoría de la clase media y que ya rebalsaron la lógica del ajuste gradual: ya no hay diáspora peronista, contubernios parlamentarios o inclusión de los gobernadores e intendentes en la responsabilidad por esa agresiva política de “sinceramiento tarifario” que desvíe el malestar generalizado que se enquistó en la opinión pública, por más esfuerzos que hagan los comunicadores afines a la Casa Rosada por convencer de lo contrario.

Las encuestas convergen en ese mar de sensaciones:

-El Índice General de Expectativas Económicas (IGEE) de marzo que elabora la consultora internacional Kantar TNS registra que poco más de la mitad de las personas afirma que lo que gana no le alcanza para vivir de acuerdo con sus necesidades.

-Que además, debido al aumento de tarifas, también pierden confianza en la economía hacia el futuro.

-El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Universidad Torcuato Di Tella, que mide las expectativas de compra de bienes y servicios, se desplomó 13,2% interanual en lo que va de abril.

-Las consultoras Taquión y Trespuntos detectaron que 6 de cada 10 ciudadanos reclaman que cambie el modelo actual de tarifazos de 30 a 40% en gas, en electricidad y su traslado al resto de los precios regulados, como el acordado a las prepagas.

-El 51,6%califica a la gestión de mala y muy mala: 32,4% reclama cambios absolutos 27,5% pide algunos pero manteniendo el modelo y apenas el 5% se muestra conforme. Inflación e inseguridad están al tope de las preocupaciones.

 

Los entendidos ya no saben cómo alertar a la Casa Rosada de que el camino emprendido no desemboca en un 2do semestre apacible, como la figura de la luz al final del túnel a la que se aferró el Presidente en sus recientes declaraciones públicas.

El propio Durán Barba se pone de los pelos cuando encima trascienden las disputas en el seno del gabinete y le aconseja a Peña que le haga bajar un par de cambios al coordinador económico Mario Quintana, quien pelea palmo a palmo con Juan José Aranguren el ránking de impopularidad entre los funcionarios del propio gobierno.

Esquizofrenia de órdenes y contraórdenes

"Sigan, sigan los tarifazos", "devaluar no", "subir tasas, abstenerse", "reservas a la venta, no", son órdenes espasmódicas y muchas veces contradictorias que recorren el espinel oficial y desconciertan a los ministros. Principalmente, al titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, quien en una misma jornada de demanda caliente alterna dejar de intervenir por un rato en el mercado cambiario, con subir la tasa de Lebacs a 28,5%, ver cómo la cotización del verde igual salta, pasársela atendiendo llamados telefónicos, impartir órdenes de salir a enfriar, sacrificar casi US$ 1.000 millones de las reservas y que, de todos modos, la paridad se le deslice a $20,83.

El economista Walter Graziano lo expresa claramente en la columna de opinión titulada La inflación “natural” en Argentina duplica la que se vive mes a mes, que publica en ámbito.com: “No hay nadie en Argentina que no esté muy disconforme con las cifras de inflación mensual. Integrantes del propio Gobierno se han expresado repetidamente disconformes”, señaló.

Y amplía el radio: “Ni qué hablar de la opinión de banqueros, ejecutivos de empresas y de la propia población lega en materia de conocimientos económicos pero claramente víctima principal de los guarismos de inflación”, si bien recuerda que en 11 de los últimos 12 años los índices no bajaron del 20% anual e inclusive llegaron al 50%.

Sin embargo, dos gotas desbordaron el vaso:

-el tope del 15% a las paritarias que instaló la certeza entre los asalariados de que habían sido elegidos “patos de la boda”, a los que además, la política de tarifazos les afecta directamente el presupuesto hogareño;

-la desilusión por las promesas incumplidas de doblegar a la inflación, que se profundizó con el anuncio poselectoral de que, al revés, las metas habían sido corregidas en alza, lo cual fue seguido por las andanadas de aumentos.

No extraña, en consecuencia, que la consultora Kantar TNS haya detectado en el 3er mes de año una caída del 2% en las expectativas económicas del público con respecto al mes anterior, en respuesta a la pregunta de si la entrada de dinero mensual de su familia le alcanza para vivir, aunque sin lujos, o no alcanza para vivir según sus necesidades y expectativas.

Y la estadística recoge, en consecuencia, los problemas que causa a la población la recomposición de tarifas en marcha que lanzó el Gobierno, con la desactivación de expectativas de recupero salarial en las negociaciones paritarias.

"Esta situación se acentúa principalmente en los niveles socioeconómicos medio bajos y bajos y, en el Gran Buenos Aires, dato que marca una disminución del poder adquisitivo respecto a los últimos 2 años", explicó la investigadora Mercedes Ruiz Barrio.

La medición de la percepción de la población sobre la situación económica y laboral en el país que hace el IGEE de marzo revela un deterioro con vistas al futuro que se manifiesta respecto de la oportunidad para adquirir bienes durables, de lo cual aún las estadísticas de patentamientos de automotores no confirman. Sí, en cambio, la meseta en que ingresaron el mercado inmobiliario yla financiación con cláusula UVA que venía haciendo furor hasta el verano.

"El 1er trimestre del año cierra con incertidumbre. Si bien hay un crecimiento de 4% en la comparación interanual -a marzo 2017-, el IGEE se volvió a comportar a la baja. Recordemos que las expectativas generales en el 1er trimestre 2017 fueron las más bajas desde el cambio de Gobierno", señaló Ruiz Barrio.

Esta desazón se ve reflejada, asimismo, en el retroceso del 9,6% que arroja el subíndice de Situación Personal y del 7% en cuanto a Bienes Durables e Inmuebles que componen el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella. Tomado entre el 3 y el 16 de abril y comparado con el resultado de marzo último da negativo en 8,5%, acorde con igual baja del subíndice de Situación Macroeconómica.

Juan José Cruces, director del Centro de Investigación en Finanzas (CIF), desagrega territorialmente la merma de la confianza del consumidor: -8,5% en el interior del país y 11,6% en el Gran Buenos Aires, aunque aumenta 1,2% en Capital Federal.

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