El libreto que ya había empezado a circular en el retiro espiritual de Chapadmalal, en el encuentro en Olivos con los socios radicales de Cambiemos y entre formadores de opinión amigos en el fin de semana tiene subrayados con resaltador:
MISIÓN IMPOSIBLE PARA LOS EXCEL BOYS
Convencer al ex arquero de 'Chaca' y a la hinchada de no putear a Macri
Mientras se generalizó en las canchas que las hinchadas le coreen el nombre y no precisamente para halagarlo, el presidente Mauricio Macri arenga al equipo económico para que salga a defender las bondades del modelo económico (y de paso a los responsables de la gestión) ante los más críticos del círculo rojo, como ya lo hizo en la conducción de los medios prooficialistas a fin de que justifiquen las suculentas pautas publicitarias que reciben. Planillas Excel cargadas de 0, con metas de déficit fiscal sobrecumplidas, importaciones que reflejan inversiones (excepto las de los autos y el turismo emisivo, claro) y un PBI con signo más, no terminan de tejer un poncho que alcance para tapar el zafarrancho de precios relativos que empujan la inflación largamente arriba del 20%. La andanada de nuevos tarifazos de los servicios públicos, en combustibles y las remarcaciones desatadas por el dólar arriba de $20 es un gancho a la mandíbula de la mayoría de la población, a la que encima el gobierno desalientan con los topes salariales de poder resarcirse en paritarias. Puede ser que haya letra kirchnerista en el coro griego que últimamente se expandió por las tribunas en todos los partidos, pero el contenido de bronca proviene de aquella víscera que el general Juan Domingo Perón identificaba como la más sensible, el bolsillo.
-la promesa de sobrecumplimiento de la meta fiscal del 3,2% este año,
-un crecimiento sostenido al 3%,
-los números del PBI de enero,
-del sector de la construcción en particular y
-la inversión que ve detrás del gasto en importaciones del primer mes de 2018.
El vademécum armado sobre el modelo económico requeriría de una imaginativa comunicación, que no es precisamente el fuerte del team controlado por Marcos Peña, y de una actitud proactiva de los voceros, empezando por el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, quien ya sacó a miembros de la cartera, como el viceministro Sebastián Galliani; el jefe de gabinete de Hacienda, Guido Sandleris, y el subsecretario de Programación Macroeconómica, Luciano Cohan, a vender las bondades macroeconómicas de la estrategia en marcha.
Chocan estas planillas Excel elaboradas en el laboratorio de la Jefatura de Gabinete, bajo la coordinación de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, distribuidas como guión con pretensiones de revertir la “mala onda” reinante entre los adeptos naturales críticos y los enemigos del macrismo, con la realidad que afronta el ciudadano común en la calle, cuya microeconomía padece golpe a golpe, verso a verso, la inflación, que cobra la forma de violentas correcciones en las tarifas de electricidad, gas, las subas de los combustibles líquidos, en el transporte, los peajes y las prepagas, así como en el traslado de la devaluación a la canasta básica alimenticia y al resto de los productos de primera necesidad.
En la práctica, esta artillería pega de lleno sobre el salario real (el bolsillo) y repercute en la capacidad de gasto, lo cual se refleja en el día a día y en las proyecciones que hacen los marketineros comerciales, que prevén un consumo deprimido en los siguientes meses.
De acuerdo con la medición de la consultora especializada Kantar Worldpanel, la contracción del consumo fue de un 2% interanual en enero. No será lo que parecían trasuntar los aviones llenos de argentinos que cruzaban la línea del Ecuador y el Atlántico, los tarjetazos en el exterior, el puerta a puerta por compras online a tiendas extranjeras, ni el movimiento en las concesionarias de autos importados, que caracterizan a la Argentina dolarizada y de Lebacs, sino que se trata del que afecta a las masas, por eso lo llaman masivo.
"Después de tres meses de crecimiento y uno de estabilidad, los últimos anuncios y la caída en las expectativas impactaron en los resultados, y muestran que la canasta de consumo masivo va a tener un año desafiante", explicó Federico Filipponi, director comercial de la firma auditora.
El reporte pone de manifiesto que fue éste el tercer enero seguido con arranque negativo para el consumo masivo, concentrado en el nivel socioeconómico bajo superior un tercio de la población total, "donde hubo una reducción de un 11% en volumen, debido a una menor cantidad de viajes al punto de compra".
Filipponi recuerda que estos hogares fueron históricamente el motor de crecimiento y tuvieron un nivel de consumo similar a los niveles altos y medios. “Incrementos en tarifas en servicios y transporte, inflación en ascenso, y paritarias todavía lejanas y sin claridad sobre ganarle a la inflación impactan directo en las posibilidades y perspectiva de este grupo determinante de la población", puntualizó.
Se plantó Sturze
No ayuda demasiado al speach técnico que intenta propagar la mesa chica de la economía, a la que hasta ex funcionarios responsabilizan por los magros resultados de la gestión que afectan a la ciudadanía, la fundamentación que hizo el Consejo de Política Monetaria del Banco Central (BCRA) al decidir que la tasa de referencia del centro del corredor de pases a 7 días se mantuviera en 27,25%, tras considerar datos negativos de inflación en lo que va del mes y el impacto de la suba del dólar en los precios mayoristas de enero.
Antes que convencer a Juan Carlos de Pablo, Javier Milei, José Luis Espert, Miguel Broda, o peor aún a Axel Kicillof, de que el rumbo económico elegido es el correcto, el grupo de comunicación del área de Hacienda debería sentarse con Federico Sturzenegger para persuadirlo de que no es necesaria la cautela con la tasa de interés ni endurecer la política monetaria, volviendo a lo que eran antes del recálculo de las metas de diciembre, a la espera de que haya concretamente señales de desinflación.
Habitualmente consultado por El Cronista Comercial, el director de la consultora EcoGo (ex Estudio Bein), Federico Furiase, afirmó que en este verano no hay nada nuevo bajo el sol en cuanto a la convivencia entre precios nuevos y salarios viejos.
En todo caso el agravante está dada en cómo pegan a la población los ajustes tarifarios y el efecto devaluación, y simultáneamente cómo afecta las expectativas el mensaje oficial de "usar a las paritarias como un ancla contra la inflación", lo cual repercutirá tanto en el ánimo como en los efectos conducentes del consumo masivo.
Reacomodar los precios relativos anclando todo lo posible el salario en el primer cuatrimestre es la apuesta del gobierno de cara a las elecciones presidenciales de 2019, y para ello necesitaría terminar el año con competitividad cambiaria, un colchón para acelerar la economía, anclar el dólar y que la inflación no se coma el resultado de las paritarias.
La pregunta que se hacen los mecenas del gradualismo es por qué habrá que creer que esta vez sí el mismo elenco que llevó la situación económica al lugar en que se encuentra lograra distintos resultados. "Los que casi te mandan al descenso ahora te prometen sacarte campeón", dirían en el propio escenario popular donde se difunden encuestas sonoras.
Va a ser difícil que el planilleo macroeconómico que se quiere salir a comunicar mueva el amperímetro de la percepción social y que, de concretarse, se perciba en los hogares, en este primer trimestre de 2018, que hay una suba de 0,3% en el consumo privado (0,5% en PBI), e incrementos probables de 1,6% y 1,8%, respectivamente en todo el año, como le conceden los propios analistas del mercado.
Hasta el ex arquero de Chacarita, Javier Milei, podría entender intelectualmente de qué hablan los colegas del gobierno, por más que no los avale, pero difícilmente la hinchada del funebrero, ni a ninguna otra, sean convencidas de dejar de putear a Macri en los cánticos que entonan en la cancha. Tal vez frente a esa realidad, la línea de árbitros que orienta Guillermo Marconi los quiera equiparar a los discriminatorios que suelen cantarse contra Boca respecto a los rasgos étnicos de una supuesta parte de sus simpatizantes.








