Aunque no se lo haya comunicado tan así, el gobierno nacional relanzó hoy su economía para el segundo término del mandato, que empieza con enero.
LAS MISMAS CARAS, EL MISMO ESTILO
Complican 2018: PBI recalculado, inflación pa'arriba y dólar en gateras
La foto de familia que se sacó en el salón de los Pueblos Originarios de la Casa Rosada el tridente Nicolás Dujovne, Luis Caputo y Federico Sturzenegger, alrededor del jefe de Gabinete, Marcos Peña, no se sabe si grafica la responsabilidad por lo sucedido en la economía en el primer medio término del mandato o por lo que vendrá en el segundo. Pero sí que coincidió con el Día de los Santos Inocentes. Fuera de esa escena gráfica, el presidente Mauricio Macri se reconoce haber resuelto el crucigrama político de octubre, el mérito de haber sacado por el Congreso una decena de leyes con reformas y ajustes económicos y se candidatea para 2019. Pero como necesita reposicionar la gestión, dejó a los que estaban como autores materiales de un pretendido borrón y cuenta nueva, en el que se aflojaron las metas de inflación, la política monetaria, se dio luz verde para renegociar US$ 30 mil millones de deuda y reconvertir parte del flujo de fondos de externos a internos a fin de solventar el déficit. En definitiva, barajar y dar de nuevo con un ajuste fiscal en marcha, a partir de asumir, aunque no explícitamente, que hubo una devaluación y que será recalculado el PBI de este año, lo cual dejará crecimiento a cuenta para el próximo. Le sirve de referencia superadora al Presupuesto hecho ley para que le cierren los números y le mejora el punto de partida preelectoral para 2019. La duda pasa por la conflictividad social, la gremial y la de la calle. Sin embargo, las sumas y restas estadísticas también tienen otros interesados implícitos que llevan 3 años balconeando desde Nueva York: los fondos que tienen bonos con cupones que ajustan por PBI. Si todavía no los llevaron a tribunales debe ser porque esperan los frutos de las conversaciones informales que mantienen con representantes del gobierno, en las que habría en juego entre US$2.500 y 4.000 millones.
“Año nuevo, punto de partida nuevo, aunque sin caras nuevas ni modelo nuevo”, podría ser la síntesis del corrimiento de las metas blanqueado, con el Presupuesto, las reformas previsional y tributaria ya sancionadas por el Congreso, más un paquete que integran la ley de Responsabilidad Fiscal, la prórroga del Impuesto al Cheque, el revalúo impositivo que complementará el ajuste por inflación en los balances, la reforma del impuesto a los Combustibles, el Presupuesto 2018 y el Consenso Fiscal. Quedaron pendientes dos reformas: la del mercado de capitales y la laboral.
Fue este el cheque gigantografiado, como el que simbólicamente usan los que ganan premios en dinero para formar frente a los fotógrafos, el que exhibió justo hoy, el Día de los Santos Inocentes, el equipo económico visible ratificado por el Presidente Mauricio Macri: los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Finanzas, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, con el jefe de Gabinete Marcos Peña como capitán, y sus lugartenientes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui (en las sombras) como “los ojos y oídos” de la cúpula de la Casa Rosada.
Y aunque sigan todos los que estaban en la foto de familia hoy renovada, no posaron algunos ministros que tienen que ver (y mucho) con la marcha de la economía, como el de Energía Juan José Aranguren, el de la Producción, Francisco Cabrera, el del Interior, Rogelio Frigerio, y el de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere. ¿Cuál sería la lectura de la omisión?
La que luce cambiada es la base de cálculo estadística para el año que se inicia la semana próxima: el INdEC corrigió a la baja el PBI que venía hasta el 3er trimestre, con lo cual no llegará al 3% estimado para todo 2017, un dato no menor porque afectará en alza la proyección que se hizo en el Presupuesto de 2018 y sobre la que pivotean las metas de déficit fiscal.
El el proyecto aprobado el 3,2% del PBI de resultado primario deficitario da $ 395.612 millones porque la referencia de este año se estimó en $102.822.000 millones teniendo en cuenta que el crecimiento iría a ser del 3%. Y por cada 0,01 punto que se baje la base total para el año venidero disminuirá $1 mil 030 millones.
La corrección total del PBI, en caso de alcanzar finalmente 0,03 puntos, daría una diferencia de unos $3 mil millones de menos en 2017, que en consecuencia se trasladarían a la base de $123.634 mil millones estimada para 2018, con lo cual en vez de 3,5% se estaría hablando de un incremento del 3,8%: o sea, más recaudación impositiva que la prevista originalmente pero al precio de convalidar más inflación.
Qué le hace una mancha más al tigre
En la serie difundida ayer por el INdEC se dio una corrección a la baja de los números previamente publicados, en línea con el dato del PBI para el 3er trimestre de 2017.
Desde principios del 2do trimestre, de acuerdo con la nueva estimación, la economía crece a la módica tasa de 0,15% mensual (1,8% anualizada), y la actualización que hizo el INdEC tomando el promedio del semestre abril-septiembre, la reduce de 0,3% mensual a 0,1%.
Peor aun si se consideran los últimos 3 meses, ya que se mantiene prácticamente estancada y ni siquiera por 0,4% llega al punto máximo de junio de 2015.
De modo que, en setiembre, al haber sido modificado el aumento de 0,1% mensual por una caída de 0,3%, deja como resultado para los 10 primeros meses un alza acumulada de 2,8%, o sea que para que el PBI termine con el aumento de 3% anunciado, en los dos últimos meses de 2017, el crecimiento debería ser del 4,2%, en promedio en la comparación interanual.
Es una vara demasiado alta con la cosecha de trigo en caída y que hubo un antes y un después de las PASO de agosto, cuando al ponerse el gasto público al servicio de la campaña y efectivizarse los ajustes paritarios se “pichicateó” el PBI preelectoral y ahora se encuentra en una leve desaceleración.
En realidad se impondría que, en noviembre y diciembre, se sostenga un ritmo del 1% expansivo mes contra mes, que implicaría quintuplicar el que recalculó el instituto oficial en octubre, sobre todo con tasas altas, tarifas por las nubes y obra pública frenada.
Es que el dato del 10° mes del año que entregó ayer el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) del INdEC marcó un crecimiento contra el mes anterior de 0,2% y una suba de 5,2% en comparación con el mismo mes del 2016, que había sido el de peor performance de la actividad económica del año pasado. Hubo signos positivos interanuales en 14 de 15 sectores, con la construcción (+18,8%) como estandarte.
Lo curioso, en todo caso, fue que los cupones atados al PBI subieran su cotización fuertemente en los papeles en dólares y en pesos ley argentina (7,26% y 7,21% respectivamente) y un poco menor en los cupones ley Nueva York (2,13% y 1,59%).
Una lectura posible es que se haya apostado al traslado estadístico del PBI para el año que viene, lo cual (una vez bien arriba del 3%) se conjugará con la modificación que se haga a la base de cálculo del PBI, si es desde 2004 (como había cambiado Axel Kicillof la de 1998 en 2013 para pagar menos) o 2012 como pretendían los acreedores desde 2014. La plata en juego transita en un rango de US$2.500 a 4.000 millones, nada menos.
Inflación corrediza
El otro desliz entre los dichos y los hechos se plasmará con el índice de precios al consumidor (IPC) de diciembre, que apunta al 2,5% según admiten fuentes oficiales.
Y asimismo enero arrancará 2018 a toda orquesta en materia de remarcaciones si se traslada linealmente la devaluación a los precios relativos, como es costumbre en Argentina, junto con los combustibles, el transporte, la luz, el gas, el agua y los otros regulados desde el Ministerio de la Producción.
Dujovne acaba de anunciar que se modificó la pauta: 15% para 2018, 10% para 2019 y 5% para 2020. ¿Será que se tiene confianza de que el gobierno de Cambiemos renovará el mandato por otro período o amasa una herencia para quienes lo reemplacen.
Para empezar, el recálculo de inflación daría un promedio mensual inferior a 1,20% y con la retahíla de aumentos en ciernes la perspectiva es que sea duplicado nada más que en enero y si encima la política monetaria se torna más laxa, va a ser algo parecido a cuando en el fútbol se juega sin arquero.
En una columna publicada en El Cronista Comercial, Federico Poli, economista de UBA, le extiende un cheque de optimismo a la decisión del gobierno: “Aceptar una política monetaria que fije un sendero de desinflación menos exigente, al tiempo que se cambia el mix del financiamiento público de deuda externa a interna, permitiría reducir la exorbitante tasa de interés real y mejorar el tipo de cambio real, lo que impactaría en el nivel de actividad y, subsecuentemente, reduciría la brecha fiscal y la brecha externa”.








