Leído

PALIATIVOS PARA PATEAR LA PELOTA

Enigma del año 4: ¿Sobran empleados o falta trabajo?

Jue, 15/08/2019 - 1:20pm
Enviado en:

No parece viable que la sociedad acepte un modelo que insista con “vivir con lo nuestro”, ni tampoco con “achicarse para vivir hipotecado”, pero la realidad es que el tejido productivo nacional que más cantidad de mano de obra emplea llega al recambio de gobierno a media máquina y con un nuevo bombardeo en los costos, por el dólar y traslado a precios, que hunde aún más el consumo interno. Mauricio Macri salió a anunciar créditos subsidiados para que las Pymes resistan no se sabe hasta cuándo, ni cuántas, cuando lo que necesitan saber es si van a poder facturar o no para mantener encendida la caldera. La recesión prolongada y en la que acaba de reingresar Brasil compromete aún más la integración automotriz, y deja un problemón expuesto: con Argentina a un cuarto de la escala que justifique la actual estructura de terminales y autopartistas y Brasil en la mitad, la conclusión obvia es que, así como está, sobran empresas y por supuesto personal. Algo parecido sucede con maquinaria agrícola, electrodomésticos y textiles, que entre el paupérrimo consumo y la competencia importada, no dan pie con bola. Los puntos suspensivos conducirían a un cierre de plantas, disminución de empleos y salarios más bajos. De ahí que más que una reforma laboral se imponga una reforma productiva.

Contenido

Si la perdigonada a plazo fijo (60 días) que disparó Mauricio Macri diera certeramente en el blanco de las 17 millones de voluntades a las que dijo dirigirse, podría asegurado el milagro de la reelección, ya que revertiría el que suena a irremontable rotundo traspié en las PASO.

Sin embargo, tendrían que cumplirse otras condiciones:

> una previa, que el dólar deje de subir y no haya un traslado inmediato a los precios; y

> otra a futuro, que si le sale bien la jugada, al día siguiente no se despache con más devaluación, tasazos, tarifazos, haga saltar los cuentavueltas de los surtidores y el pass through (traslado a precios) perfore los 4 puntos de marzo pasado. 

Es de suponer que a esta altura el Fondo Monetario Internacional le debe haber dado vía libre a Macri para que aplique una endovenosa de populismo a la sociedad como la anunciada y que, en consecuencia, le permita disponer de los US$16.000 millones de reservas líquidas que calculó el director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, Víctor Becker, para enfrentar una fuga de capitales dentro de un mercado que a lo sumo mueve unos US$2.500 millones diarios. 

Según el economista, implicaría poner sobre la mesa unos US$400 millones en cada jornada para sostener la paridad y que regrese la pax cambiaria preelectoral y adiós reservas líquidas.

Pero como además se impondría mantener en alza la tasa de las Leliqs para evitar una migración a dólares, sería admitir definitivamente una renovada zambullida a la recesión, que de ese modo, al concluir los 4 años del mandato de la Administración Macri, sumaría el 43% del lapso de gobierno con el pulgar productivo hacia abajo. 

Ya no bastan como medidoras de la debacle las estadísticas de caída del salario superior al 10%, ni el correlato de contracción superior al 5% en el consumo interno, ni los 200 mil despidos en un año, ni las más de 7.500 Pymes cerradas hasta el mes pasado, sino que se trata del problema que heredará el período presidencial que viene: cómo hacer para poner a funcionar el aparato productivo privado, que es el que da trabajo de calidad, paga sueldos e impuestos. 

Manufacturas ausentes

El INdEC detectó que en julio último la industria manufacturera, que es la mayor empleadora en los principales conglomerados urbanos, redujo el uso de la capacidad instalada al 59,1%, aun por debajo del 61,8% al que se había desmoronado en el mismo mes de 2018, en el epítome de la corrida cambiaria.

En ese contexto fue en el que la industria automotriz había registrado un 34% de utilización de los recursos productivos, a pesar del repunte en los patentamientos por el Plan 0 Km lanzado por el gobierno, que en realidad movilizó stocks acumulados en los playones antes que mayores pedidos de fabricación a las terminales.  

Agosto no trajo mejores noticias, sino todo lo contrario. Honda levantó campamento, al dejar de sacar la SUV HRV y concentrarse en las motos. Ya Mercedes había desistido de su experiencia en ese segmento.

Hasta la líder Toyota, de origen japonés, amaneció del comicio del domingo con 2 turnos reducidos de 6 horas, mientras Ford directamente cortó para capacitar al personal y Peugeot ni abrió. 

Con las plantas de las terminales stand by, los autopartistas permanecen expectantes como cuando se congela una imagen.

La industria automotriz integrada con intercambio compensado entre Argentina y Brasil quedó atrapada, por estas horas, por sendas recesiones y el año pinta para 300 mil unidades en el mejor de los casos por estos lares y 2 millones en el país vecino, la mitad de lo que la escala le demanda.

De modo que sobran empresas para abastecer ambos públicos y falta competitividad para exportarle al resto del continente que no está en el Mercosur. Dicho de otro modo, también habría mucha mano de obra de más afectada a la producción de ambos socios regionales.

No extraña en este marco el desinterés de Jair Bolsonaro en la suerte del subbloque con los europeos, ya que estaba más pendiente, en todo caso, de la firma de un TLC con Donald Trump, lo mismo que las declaraciones beligerantes hacia su persona del candidato del Frente para Todos, Alberto Fernández, y la reivindicación del ex presidente Luíz Inácio Lula da Silva. 

En general, le caben las generales de la industria automotriz, aunque un poco atenuada, a la metalmecánica, que se encuentra a media máquina como consecuencia principalmente de los menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y electrodomésticos.

El modelo del derrame fue desplazando a estas fuentes generadoras de trabajo, al igual que sucedió con las firmas que producen hilados de algodón y de tejidos planos y de punto.

También los productos de caucho y plástico presentan un nivel de utilización de la capacidad instalada de 50,1%, inferior al registrado en junio de 2018 (54,8%), originado en la menor elaboración de manufacturas de plástico.

Son estos los sectores que más trabajadores aportan al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de los 6 millones privados que contabiliza, y donde por lo menos hay una ociosidad neta entre 20 y 25% que si no se pone en marcha (no se puede estar al 100%) requiere de financiamiento a tasas siderales o directamente ameritan ser achicados. 

Los créditos que les den, por más subsidios que contengan, no son condición suficiente si no es para adaptarse a surtir a un mercado interno que emerja como paso previo a una salida exportadora. 

La asistencia a las Pymes que pregona el gobierno cuando las papas electorales queman apenas representan una pichicata para que resistan las empresas que tengan acceso, que no superan el 20% del padrón. 

El resto queda afuera, un poco por estar flojas de papeles y otro tanto por no saber llenarlos.