El lanzamiento de Renault Niagara, la nueva pickup de la marca francesa que se fabricará en Argentina, dejó entrever las expectativas de las automotrices “locales” respecto a la política comercial de Javier Milei. Con el proyecto puesto en marcha en Santa Isabel, Córdoba (donde se inyectarán 350 millones de euros), altos mandos globales de la empresa mandaron un mensaje directo al Gobierno nacional.
AUTOS E INDUSTRIA
Renault, la competencia china y un pedido de su CEO global a Milei
Renault lanzó una nueva pickup hecha en Argentina. Su CEO global remarcó la apuesta y pidió protección ante la avanzada china.
En ese sentido, quien encabezó el pedido fue el CEO global de Renault, Fabrice Cambolive, quien llegó al país para encabezar el lanzamiento de Niagara. Según el ejecutivo, el país debe trabajar para contener el funcionamiento industrial y favorecer la competencia, evitando la desaparición de proyectos locales en favor de la oferta importada.
Más directo aún, el líder de la empresa francesa pidió por “políticas especiales” para garantizar la continuidad de los procesos. “Sería bienvenida una política especial para estos autos locales, porque es también lo que permitirá permanecer con una industria muy fuerte”, aseguró.
Autos de Argentina contra los importados
El pedido de Cambolive llegó en un contexto de alta apertura comercial a la oferta importada en Argentina. Tras años de cierre casi total, el Gobierno libertario optó por “liberar” las importaciones de vehículos, maniobra que modificó fuertemente la lógica del mercado antes dominada por las terminales radicadas a nivel local.
Bajo el nuevo escenario, la proporción de la oferta se invirtió, pasando a dominar tanto en stock como en ventas la presencia de vehículos fabricados en el exterior. Algo que, a su vez, contuvo los precios y frenó la dinámica constantemente alcista que traían de la época de cerramiento.
El desembarco de vehículos fabricados en el exterior inyectó así un mayor nivel de oferta en un mercado con un número de consumidores estable. De esa manera, la relación de “poder” en la negociación con los consumidores cambió, representando un nuevo desafío para las fábricas y concesionarias.
Si bien los modelos dominantes en ventas siguen siendo “made in Argentina”, el cuadro total de ventas muestra otra realidad: Más del 70% de la cuota de mercado la ocupan coches extranjeros.
Cabe destacar que las propias fábricas nacionales son las que llevan mayor parte del flujo de importaciones de vehículos. Se trata de aquellas agrupadas en la Asociación de Fabricantes Automotores (ADEFA), quienes cuentan con un mayor “cupo” de dólares para traer vehículos del exterior, en su mayoría desde Brasil.
Mercado difícil, producción más difícil
Esta ecuación produjo, en el 2025, una recuperación fuerte en la venta de vehículos. Con más de 600.000 unidades patentadas el año pasado, la demanda comprimida acudió fuerte a los concesionarios, dejando una expectativa alta para el 2026.
Dicha expectativa llevó a las terminales a planificar un año expansivo en términos productivos. Algo que, ya transcurrido gran parte del año, resultó un error de cálculo que obligó a reconfigurar la actividad en las terminales locales, ejecutando suspensiones de turnos y paros obligatorios para evitar un exceso de stock.
A ese traspié se sumó, además, la discontinuación programada de diversos proyectos que redujeron la demanda de trabajo en las fábricas. Muchas de ellas encararon reestructuraciones internas, como el caso de Renault, adaptándose a la nueva especialidad forzada de la industria automotriz argentina: las pickup y los utilitarios en general.
En lo que va del 2026, la venta de vehículos en Argentina se contrajo al menos un 13% en el sector 0km (ACARA). Además, esto repercutió en los usados, con una contracción del 7%.
El desembarco de China
Dentro de ese escenario turbulento de mercado, se añadió el desembarco de la temida competencia de China. Con decenas de marcas llegando a través de distintos importadores, las automotrices locales ingresaron definitivamente en la compulsa global que tiene a los fabricantes del país asiático imponiendo un ritmo de diseños y lanzamientos complejos de seguir.
Si bien las marcas chinas todavía representan una porción marginal de las ventas totales (en torno al 15%), el fenómeno es que llegaron a competir por el flujo de clientes “en efectivo” y que ganó poder de decisión ante la multiplicación de la oferta.
Al respecto, el CEO local de Renault, Pablo Sibilla, se refirió a esa competencia creciente. Según el ejecutivo, la participación creciente de dichas marcas planteó desafíos no solo en volumen, sino en calidad de producción.
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