Hace un año, Derek Wallbank , periodista de Bloomberg, se inscribió en el Maratón de París, que se corrió ayer 12 de abril. Con solo seis meses por delante y poco tiempo para entrenar tras mudarse a California, decidió experimentar: convirtió a ChatGPT en su entrenador personal de running y nutricionista.
¿MILAGRO O PELIGRO?
Bajó 9 kilos y corrió 42km con ChatGPT: el experimento que demuestra si la IA puede ser tu entrenador
Un periodista de Bloomberg usó ChatGPT para el Maratón de París: bajó 9 kg y batió marcas, pero reveló las fallas de la IA. ¿Es el fin de los entrenadores?
Le dio toda su información: registros de Strava de los últimos dos años, peso, dieta, lesiones previas y un objetivo claro: terminar la carrera de 42,2 km sin lesionarse.
El resultado fue un experimento real de seis meses: dolor, progreso, 9 kilos menos y una prueba práctica de las capacidades y limitaciones de la inteligencia artificial en el deporte.
De Strava a ChatGPT: Cómo configurar un entrenador de running basado en IA
Wallbank dedicó una hora a configurar el sistema. Le proporcionó 288 actividades de Strava (carreras, tenis, fútbol, caminatas), datos de peso y detalles de lesiones anteriores. La IA analizó todo y creó un perfil: reconoció que mantenía una buena condición base, pero necesitaba más volumen de carrera, trabajo de fuerza en tronco y upper body, y carreras largas.
El plan semanal quedó así:
- Lunes: gimnasio
- Martes: intervalos con su club de corredores
- Miércoles: descanso
- Jueves: golf de 9 hoyos
- Viernes: gimnasio
- Sábado: Parkrun de 5 km
- Domingo: carrera larga
Además, creó hilos separados en ChatGPT para running, nutrición y peso.
Cada día ingresaba manualmente los datos de entrenamientos, frecuencia cardíaca, comidas y sensaciones (hambre, dolor muscular). La IA generaba planes de comidas realistas y ajustaba los entrenamientos según la información nueva.
Pérdida de peso y récords personales: El éxito del entrenamiento algorítmico
Al principio, la IA fue muy eficaz. Generaba comidas fáciles de preparar con ingredientes disponibles y adaptaba los entrenamientos al nivel real del usuario, minimizando riesgos de lesión para alguien con peso extra.
Gracias al seguimiento constante, Wallbank logró avances como:
- En enero bajó su mejor marca personal en 5K a 30 minutos exactos (47 segundos más rápido que antes).
- Corrió 10 km en 1:07 sin caminar (mejor que su 1:10 anterior).
- Tres semanas después rompió la barrera de los 30 minutos en 5K con 29:38.
Al final del proceso había perdido 9 kilos. Su ropa le quedaba holgada y corría más lejos y más rápido que nunca, a pesar de ser aún más lento que muchos en su Parkrun local.
En una media maratón de prueba en Oakland, logró terminar en poco menos de 3 horas, su segundo mejor tiempo, siguiendo la estrategia de ritmo que le dio la IA.
Las alucinaciones de la IA en el deporte: Por qué ChatGPT no es un nutricionista infalible
Con el paso de las semanas, surgieron problemas. La IA tuvo dificultades para distinguir señal del ruido: continuó ajustando el plan semanas después de que una lesión leve en el pie hubiera desaparecido y convirtió un día sin gimnasio en una “regla permanente”.
También tuvo alucinaciones: inventaba nuevas sesiones de intervalos en lugar de recordar las planificadas y daba información incorrecta sobre el progreso de peso.
Parte de la responsabilidad fue del propio Wallbank, quien asumió que la IA recordaría todo como un entrenador humano. La memoria limitada de ChatGPT obliga a guardar la información clave de forma explícita.
A diferencia de un entrenador real, no ofrece conexión emocional ni puede distinguir en tiempo real entre molestia normal y una lesión verdadera. El seguimiento requería introducir datos manualmente varias veces al día, lo que resultaba tedioso.
La prueba final y la evaluación de la propia IA
Tres semanas antes del maratón, Wallbank corrió la media maratón de Oakland como ensayo. La estrategia de ritmo falló por las cuestas, pero aun así completó la carrera. Luego, la IA ajustó el plan para el maratón de París, que es más llano.
Cuando le preguntó al sistema cómo había funcionado el proyecto “Derek Fitness”, ChatGPT respondió con honestidad: no fue porque la tecnología fuera perfecta, sino porque el usuario la corrigió, limitó y moldeó activamente. Pasó de ser un chatbot genérico a una herramienta con objetivos, reglas, memoria y bucles de retroalimentación.
La conclusión del artículo de Derek Wallbank publicado en Bloomberg es que el futuro no será la IA reemplazando a las personas, sino trabajando junto a ellas de forma disciplinada.
Entrenar para un maratón con ChatGPT demostró que la IA puede ser útil como coach accesible y adaptable: ayudó a perder peso, mejorar marcas y mantener la motivación. Sin embargo, también reveló sus límites actuales: memoria corta, riesgo de alucinaciones y falta de juicio humano.
La IA es una herramienta poderosa, pero el corredor sigue siendo quien debe hacer el trabajo.
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