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POLITICOS EN DISYUNTIVA

Dueños de las redes sociales, entre la libertad y la moderación

Dos demandas a Youtube y Twitter por favorecer el adoctrinamiento terrorista, a través de sugerencias algoritmicas en función del usuario, traen a tela de jucio la responsabilidad civil de las compañias tecnológicas.

La libertad de expresión está garantizada en la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que junto al escudo legal de la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones —que quita responsabilidad civil a los dueños de las plataformas y redes sociales por el contenido que los usuarios publiquen allí —, engendró un caldo de cultivo para la proliferación de fake news, teorías conspiranoicas y discursos de odio que condujeron al asalto del Capitolio (6 de enero del 2021).

No obstante, dos demandas presentadas ante la Corte Suprema de USA, González v. Google y Twitter v. Taamneh, responsabilizan a Google y Twitter de haber promovido atentados terroristas a través de sugerencias algorítmicas, que podría quitar la inmunidad legal a las compañías tecnológicas en relación al contenido que publican sus usuarios (Sección 230) por infligir la Ley Anti-Terrorista. Desde el 3 de octubre del 2022, el Alto Tribunal abrió un nuevo período para escuchar ambos casos judiciales en pos de dar un veredicto.

La ley Sección 230 establece que "ningún proveedor o usuario de un servicio informático interactivo será tratado como el editor o hablante de cualquier información proporcionada por otro proveedor de contenido de información".

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El caso González v. Google, involucra a la ciudadana estadounidense-mexicana de 23 años llamada Nohemi González, quien fue una de las 130 personas asesinadas en la serie de ataques terroristas del ISIS durante noviembre del 2015 en Paris. La familia de la estadounidense demandó a Google, propietario de Youtube, alegando que los algoritmos informáticos recomendaron videos del extremismo islámico a un cierto perfil de usuario, y facilitó la incitación a la violencia terrorista y al reclutamiento de más adeptos.

Por su parte, la demanda judicial a la compañía del pajarito, Twitter v. Taamneh, fue llevada a cabo por los padres de Nawras Alassaf, un joven jordano que murió como víctima de un atentado terrorista en el club nocturno Reina en Estambul, en el 2017, argumentando que la plataforma no moderó el contenido para evitar el crecimiento de fanáticos religiosos de la Guerra Santa, por lo que ayudó e incitó al terrorismo.

“A lo largo de los años, YouTube ha invertido en tecnología, equipos y políticas para identificar y eliminar contenido extremista. Trabajamos regularmente con las fuerzas del orden, otras plataformas y la sociedad civil para compartir inteligencia y mejores prácticas. Socavar la Sección 230 haría más difícil, no más fácil, combatir el contenido dañino, lo que haría que Internet fuera menos seguro y menos útil para todos nosotros”, defendió a Google, su portavoz José Castañeda, en un comunicado a The Verge.

La “230”, a la guillotina

Tanto los demócratas como los republicanos coinciden en anular o modificar la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones. Los primeros pretenden evitar la difusión de noticias inverosímiles y haters en línea desde las plataformas, mientras que los republicanos quieren combatir el sesgo político-partidario dentro de las redes sociales que “moderan” algunos contenidos en detrimento de otros, así lo denunció el ex presidente Donald Trump, cuya cuenta oficial en Twitter ha resurgido gracias al nuevo propietario de la red social, Elon Musk.

En la Administración de Trump, el propio líder firmó una orden presidencial (28/05/20) para limitar la Sección 230. “¡Este va a ser un gran día para las redes sociales y la imparcialidad!”, twitteó el presidente norteamericano horas antes del decreto. Dicho gobierno había propuesto una entidad reguladora federal análoga a la comisión federal de comercio, que pudiese sancionar a las compañías tecnológicas en base a ciertos criterios usados en la moderación de contenido, que actualmente siguen siendo realizados de “buena fe” por parte de dichas empresas.

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Elon Musk y Donald Trump.

Elon Musk y Donald Trump.

El ex presidente fue censurado en Twitter durante la gestión anterior a Musk. Las publicaciones de Trump eran señalizadas por la propia compañía al “infligir las normas de uso y hacer apología de la violencia”. Por ejemplo, aquel tweet en el que Trump le habló a su electorado diciéndole que tuvieran cuidado con los folletos de los comicios (que les enviaban vía email), ya que eran supuestamente fraudulentos. «Obtén los datos sobre votos por correo», apareció debajo de la publicación de Trump, por lo que Twitter desacreditó dicha información.

Pero el nuevo CEO y propietario de Twitter, Elon Musk, quien tiene simpatía y hace guiños al Partido Republicano —dijo que su candidato favorito en las próximas elecciones presidenciables es el actual alcalde de Florida, Ron DeSantis—, relajó y eliminó muchas de las protecciones de moderación de contenido de Twitter, volviendo al ruedo el tan polémico rapero Ye (Kanye West), quien en las últimas horas ha sido cancelado por sus nuevos comentarios antisemitas.

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