La situación económica de los actores y actrices nunca fue un Viva la Pepa, pero la crisis argentina y la pandemia profundizaron la inestabilidad. El resto de los campos también lo sufren y resulta un tanto hipócrita que algunos candidatos condenen la reforma laboral cuando ya es un hecho.
EN LOS MEDIOS
Adrián Suar, la quiebra de Pol-Ka y la reforma laboral
En medio de las elecciones legislativas, volvió el debate por la reforma laboral pero en muchos campos ya es un hecho. Adrián Suar en la mira.
El oficialismo dice defender los trabajos laborales y la economía del hogar fogoneando la inflación al 60% interanual promedio, con decretos absurdos como la doble indemnización y la prohibición de despidos.
Mientras tanto, los empresarios -grandes y pequeños como el periodista K Diego Brancatelli, devenido en supermercadista- piden rebajas de impuestos laborales para poder contratar y poner en blanco a sus empleados. Esa reforma no afecta más que al gasto político de funcionarios y sindicalistas, que luce intocable, por supuesto. Motivo por el cual no se quiere modificar.
Si bien no se puede comparar un supermercado con una empresa metalúrgica o aceitera, por ejemplo, es muy interesante lo que contó el actor Marco Antonio Caponi sobre lo que está pasando detrás de cámara con la situación laboral de los actores, más allá de Adrián Suar. Hay situaciones contractuales que no son muy distintos en otros rubros.
En medio del estreno de la segunda temporada de El Tigre Verón, que ya está disponible en Flow y se emite los domingos a las 23, quien encarnaba a Fabio Verón, hijo del sindicalista que es interpretado por Julio Chávez, disparó:
Me encantaría estar compartiendo material y festejando por el estreno, pero no puedo; me sale solo esto y necesito ponerle punto final. Y si algo de lo que dije en su momento y digo a continuación es mentira, que pongan los papeles en la mesa
Que la cuenten como quieran, utilicen sus poderosos medios para armar una verdad que no es. Desde mi humilde lugar, voy a ejercer mi derecho a contar mi verdad que tengo guardada hace una pandemia. Leí por ahí que yo me fui de la serie, que mis compañeros estaban enojados porque no iban a poder cobrar sus bolos, que por mi culpa El Tigre Verón no pudo ser contado hasta el final y bla, bla, bla. Así que tengo derecho a mi descargo.
Pero bueno, decidieron ajustar con quienes ponemos todo el amor en nuestro trabajo diario y, también, dañaron las ficciones. Lo hicieron inclusive con quienes lo venían haciendo desde hace años y que merecían irse con dignidad, haciendo valer todos sus años de trayectoria
En otros proyectos, eso se hizo y cumplieron con todxs; luego, terminaron de grabar y fue un éxito. Justicia divina. Acá no había intención de que así sea. Es más, yo mismo llamé a la productora para pedir que nos cuide en este contexto, que si era necesario no cobraba un centavo luego, pero que no nos hagan ir al trabajo en medio de tan desesperante situación como fue el Covid en pleno marzo y abril de 2020
Pero no. Ganó el oportunismo, la viveza criolla, y quisieron tapar el bosque incendiado con perejiles, porque así nos hicieron sentir, y encima se encargaron de divulgar el enojo de colegas a través de la persecución mediática. Después entendí que lo único que pretendían era reformular la productora y reducir el personal de la manera más económica posible, valiéndose de la situación epidemiológica, de la crisis y del miedo de todos los trabajadores
Me llamaron para continuar en enero, como si nada. ¿Por qué no seguí? Por razones obvias. Y estoy muy contento de haber accionado de esa forma, mirá si me enfermaba trabajando ahí, mirá si nos pasaba algo, ¿acaso nos iban a cuidar?










