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DISCORDIA

¿Quién manda UE o USA? Polémica por expulsión de una 'yankee'

Emmanuel Macron y desde adentro de la UE presionaron para que la economista Fiona Scott Morton (USA) renunciara a un puesto clave de la Comisión Europea.

La alianza entre la Unión Europea y Estados Unidos en términos geopolíticos son incuestionables, evidentes en la guerra de Ucrania. Sin embargo, en materia económica la UE lentamente comienza a apartarse de la línea hostil planteada por USA hacia China, Rusia y nuevos aspirantes de la gobernanza global.

La presidenta de la Comisión Europea Ursula Gertrud von der Leyen lo ha remarcado reiteradas veces (en la retórica oficial). Una en especial cobró relevancia por preceder a su visita junto a Emmanuel Macron a China en abril de este año: “Europa no está por la disociación, esa disociación al estilo estadounidense".

Sin embargo, Von der Leyen da señales ambiguas. En el mismo discurso, en sintonía con la visión estadounidense, había acusado a China de “querer cambiar el orden mundial para imponer su dominio”.

Una nueva polémica burocrática en las más altas esferas de la Comisión Europea pareciera revelar su verdadera postura: más atlantista que europeísta.

Funcionaria “yankee” expulsada

Según diversos medios, la estadounidense Fiona Scott Morton fue obligada a renunciar el miércoles 19 de julio al cargo clave de Economista Jefe de la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea, tras ser nombrada el 11, hace tan solo 1 semana.

“Dada la polémica política suscitada por la elección de un no europeo para ocupar este cargo y la importancia de que la Dirección General (de Competencia) cuente con el pleno apoyo de la Unión Europea, he estimado que lo mejor era retirarme y no tomar el puesto economista jefe de la Dirección General de Competencia de la Unión Europea”, anunció en una carta que su “madrina” danesa Margrethe Vestager publicó en Twitter.

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Como bien explica en la misiva, Fiona Scott Morton fue objeto de críticas por su controvertido nombramiento que tuvo particularmente dos rarezas: la insólita elección de una estadounidense para ocupar un cargo de alto nivel (los funcionarios europeos deben ser ciudadanos de un Estado miembro de la UE) y su pasado tech como consultora de empresas como Microsoft, Apple, Amazon o Pfizer.

Este último punto es importante. Una de las tareas que ejecuta el economista Jefe de la Dirección General de competencia es investigar el comportamiento anticompetitivo de las empresas, autorizar fusiones y adquisiciones, pero también convalidar las ayudas de estado de los distintos gobiernos.

Por ello muchos veían que su pasado tech significaría posibles conflictos de intereses: debería tener bajo control a los mismos gigantes que ayudó a sostener su imperio, en medio de la adopción de la UE de la regulación digital a las Gafam (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft).

Nadie dudaba de aptitud para el cargo: decana de la Escuela de Negocios de Yale, amplia producción académica en materia de competencia y de organización industrial y beneficiaria de elogios de los más prestigiosos académicos, incluido el ganador del Premio Nobel Jean Tirole.

“Antiamericanismo”

Sin embargo, el aspecto fundamental, motivo de discordia e internas en el Parlamento Europeo fue su ciudadanía norteamericana.

“Teníamos nuestras dudas porque no tiene precedentes contratar a un economista jefe no europeo para la Comisión Europea, y su nacionalidad estadounidense habría planteado problemas de acceso a información confidencial y conflicto de intereses”, sostuvo a Euronews Stéphanie Yon Courtin, eurodiputada francesa de Renew Europe.

Hasta el propio Emmanuel Macron se mostró escéptico sobre el nombramiento: "Si no tenemos un investigador europeo de este nivel para contratar de la Comisión, significa que tenemos un gran problema con todos los sistemas académicos europeos". Y remató: “Ni Estados Unidos ni China habrían permitido tal elección”.

La materialización de aquella disconformidad se reflejó en un mensaje común de varios comisarios europeos, entre ellos el francés Thierry Breton, el italiano Paolo Gentiloni, el español Josep Borrell, el luxemburgués Nicolas Schmit o la portuguesa Elisa Ferreira, a Ursula von der Leyen en que le pedían que "reevalúe" su decisión.

El 18 de julio Margrethe Vestager, vicepresidenta ejecutivo de la Comisión Europea para una Europa adecuada para la era digital (Competencia) a través de una comparecencia ante la Comisión de Economía de la Eurocámara se había negado a hacer públicos los conflictos de intereses de su candidata con las big tech, precisando que era habitual detallarlos después del nombramiento y antes de la firma del contrato.

Verstager tampoco explicó por qué Scott Morton no necesitaba la autorización de seguridad, exigida por la naturaleza del cargo. Además, recriminó a la Eurocámara de que metiera las narices en la gestión del personal de la Comisión.

La fuerte predilección de Vestager por Scott Morton aún es infundada. Tal vez, actuaba en nombre de Ursula von der Leyen, "muy atlantista", se animó a disparar Le Monde. Si así fuera, la presidenta de la Comisión Europea sin quererlo ya develó una verdad: la sumisión de la UE a Estados Unidos. Y al mismo tiempo líderes europeos como los franceses, aprovecharon para confirmar su postura: hay que superar “el ruido de USA”.

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