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TRAS INVESTIGACIÓN

No se rinde: Donald Trump insiste con el fraude del 2020

Varios aliados de Donald Trump, ex presidente de USA, fueron registrados intentando obtener información sensible sobre las elecciones del 2019 de manera ilegal.

En un nuevo intento de su campaña para demostrar que las elecciones presidenciales de USA fueron fraudulentas, Donald Trump continua con su campaña para deslegitimar la victoria de su rival, Joe Biden.

Una investigación realizada por la agencia de noticias Reuters detalla cómo varios funcionarios públicos aliados de Donald Trump han intentado obtener información sensible sobre las elecciones presidenciales del 2020, obviamente, de manera ilegal.

Estos funcionarios fueron captados en cámara intentando obtener información del sistema electoral. Además, la CNN obtuvo registros de mensajes de texto del ex jefe de personal de la Casa Blanca, Mark Meadows, donde él y Donald Trump conspiraban y compartían teorías sobre cómo se llevó a cabo el fraude electoral en las presidenciales del 2020.

El asalto al capitolio

Recordemos que actualmente Donald Trump se encuentra bajo investigación federal por la justicia de USA, debido a su presunta involucración en el asalto al capitolio el 6 de Enero del 2021, donde la organo se reunía para el conteo de los votos electorales que luego ratificaron la victoria de Joe Biden.

Ese día, una banda de 2000 a 2500 partidarios de Donald Trump, atacó el edificio del Capitolio en Washington. El Complejo del Capitolio fue cerrado y los legisladores y el personal fueron evacuados mientras los alborotadores agredían a los agentes del orden público, destrozaban la propiedad y ocupaban el edificio durante varias horas. Ese día, una banda de 2000 a 2500 partidarios de Donald Trump, atacó el edificio del Capitolio en Washington. El Complejo del Capitolio fue cerrado y los legisladores y el personal fueron evacuados mientras los alborotadores agredían a los agentes del orden público, destrozaban la propiedad y ocupaban el edificio durante varias horas.

Este ataque fue visto como un ataque directo a la democracia de USA, que en ese momento, demostraba que los votantes de Trump se negaban a aceptar su derrota. Días más tarde, Joe Biden asumió la presidencia, y Donald Trump comenzó a ser investigado por haber incitado a estos grupos a atacar al capitolio, acusando a los demócratas de “haber robado las elecciones”, rechazando la victoria de Biden y la voluntad popular y la del colegio electoral.

Luego de una citación a juicio político fallida, el congreso llamó a la formación de una cámara bipartidaria para investigar dicho ataque. Para marzo de 2022, las investigaciones del Departamento de Justicia de los participantes en el ataque se habían ampliado para incluir actividades de otros que condujeron al ataque.

Bajo esta investigación es que se descubrieron que varios funcionarios públicos, como Mark Meadows, la esposa de un juez de la Suprema Corte, Clarence Thomas, multiples funcionarios de localidades pequeñas y ahora, el Secretario del Condado de Elbert, Colorado, Dallas Schroeder, estuvieron involucrados en la campaña del “fraude” de Donald Trump.

Es el caso de Dallas Schroeder que Reuters publicó este jueves 28/04. Imágenes obtenidas por la agencia demostraron que, en agosto 2021, Schroeder intento copiar la información de computadoras que guardaban datos sensibles sobre la votación, que luego entregó a otros 2 abogados, también aliados de Trump, según lo comenta el reporte:

Schroeder, un republicano, testificó más tarde que estaba recibiendo instrucciones sobre cómo copiar los datos del sistema de un coronel retirado de la Fuerza Aérea y activista político, empeñado en demostrar que Trump perdió debido a un fraude.

Ese día, 26 de agosto, Schroeder hizo una “imagen forense de todo lo que había en el servidor electoral”, según su testimonio, y luego entregó los discos duros clonados a dos abogados.

Schroeder ahora está bajo investigación por posible violación de las leyes electorales por parte del secretario de Estado de Colorado, que también lo ha demandado para que le devuelvan los datos. Schroeder está desafiando esa demanda estatal y se ha negado a identificar a uno de los abogados que tomó posesión de los discos duros. El otro es un abogado privado que trabaja con un activista respaldado por Mike Lindell, el principal teórico de la conspiración electoral.

Lindell, quien dice ser un ex adicto a la cocaína y atribuye su reforma a su fe cristiana, ha dicho que cree que Dios eligió a Donald Trump para ser presidente. Ahora Lindell dice que Dios respalda su búsqueda de denuncias de fraude electoral.

Dios me ha dado una plataforma increíble. Lo estoy usando lo mejor que puedo. Dios me ha dado una plataforma increíble. Lo estoy usando lo mejor que puedo.

Sin embargo, en su declaración, Schoroeder dijo que creía tener “deber estatutario'' para preservar los registros de votación. Luego, se negó a comentar sobre esos dichos.

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Schroeder captado en cámara intentado robar los datos le las computadoras electorales.

Schroeder captado en cámara intentado robar los datos le las computadoras electorales.

Tendencia que se repite

El episodio de Schroeder ciertamente no es el único: forma parte de otros 8 episodios donde funcionarios públicos republicanos también intentan obtener acceso a información sobre los comicios de manera ilegal, todos mantenían la postura conspiranoica de Donald Trump de que la elección le “fue robada” mediante fraude.

Algunas de las infracciones, incluida la del condado de Elbert, se inspiraron en parte en la falsa creencia de que las actualizaciones o el mantenimiento del sistema de votación ordenados por el estado borraría la evidencia del presunto fraude en las elecciones presidenciales de USA de 2020. Sin embargo, según dicen los funcionarios electorales estatales, esos procesos no tienen impacto en la capacidad de los sistemas de votación para guardar datos de elecciones pasadas.

Hasta la fecha, solo uno de los incidentes ha dado lugar a cargos penales graves por las filtraciones de datos electorales: el caso de Peters, el secretario del condado de Mesa en Colorado. Peters, un republicano, fue acusado en marzo de siete delitos graves, que incluyen intento de influencia de un servidor público, suplantación de identidad criminal y robo de identidad, y tres delitos menores. Los cargos podrían conllevar una sentencia de más de 25 años.

Los incidentes incluyen un caso de Carolina del Norte, informado por primera vez la semana pasada por también Reuters, en el que un líder local del Partido Republicano amenazó con despedir a un alto funcionario electoral del condado o reducir su salario si no le daba acceso no autorizado al equipo de votación.

En el sur de Michigan, un empleado pro-Trump que ha expresado su apoyo a la teoría de la conspiración de QAnon en las redes sociales desafió las órdenes estatales de realizar el mantenimiento de una máquina de votación con la creencia infundada de que hacerlo podría borrar la prueba del presunto fraude. En otro caso de Michigan, un activista republicano se hizo pasar por un funcionario de una agencia gubernamental inventada en un complot para apoderarse de equipos de votación, entre otros.

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Donald Trump y Mike Lindell en 2017.

Donald Trump y Mike Lindell en 2017.

Ruptura en la confianza

Aparte del ataque a la democracia de USA que los aliados de Donald Trump realizaron desde su derrota, los problemas de los robos de información electoral sensible tendrán muchas repercusiones a futuro: cuatro expertos en derecho electoral dijeron a Reuters que el alcance de estas filtraciones de datos electorales no tiene precedentes en las elecciones estadounidenses modernas.

Las violaciones son especialmente preocupantes,” dicen los funcionarios electorales, “porque rompen la cadena de custodia sobre las boletas y el equipo de tabulación”. Las cadenas de custodia permiten el seguimiento de quién ha manejado datos confidenciales de votantes; son esenciales para que las elecciones sean seguras y para resolver cualquier impugnación o denuncia de fraude.

“Debe asegurarse de que esas boletas se mantengan bajo una estricta cadena de custodia en todo momento”, dijo David Becker, director ejecutivo del Centro no partidista para la Innovación e Investigación Electoral. “Está destruyendo la confianza de los votantes en Estados Unidos”. “Debe asegurarse de que esas boletas se mantengan bajo una estricta cadena de custodia en todo momento”, dijo David Becker, director ejecutivo del Centro no partidista para la Innovación e Investigación Electoral. “Está destruyendo la confianza de los votantes en Estados Unidos”.

Además, estos robos de información pueden constituir invasiones de la privacidad al exponer información sobre votantes individuales. Los datos de Colorado que Schroeder filtró probablemente incluían imágenes de boletas que mostraban cómo votaba la gente. Si es así, eso violaría un principio central de la democracia estadounidense moderna: el voto secreto, que tiene como objetivo proteger a los votantes del acoso o la intimidación por motivos políticos y evitar la compra de votos.

El aumento de estas violaciones a información electoral coincide con la campaña de presión nacional de grupos respaldados por Mike Lindell y otros aliados de Trump que viajan por el país y presionan, amenazan e inclusive chantajean a los funcionarios locales para reemplazar los sistemas de votación electrónica con boletas de papel contadas a mano.

Cabe remarcar que estos hechos se reproducen antes de las elecciones legislativas de noviembre que decidirán el control del Congreso de los USA, ahora en manos demócratas por un estrecho margen, y las elecciones presidenciales de 2024, en las que Trump ha indicado que podría buscar un segundo mandato en la Casa Blanca.

Esta actitud de Donald Trump y de sus seguidores parece continuar a pesar de todavía no haber encontrado ninguna evidencia concreta sobre el supuesto fraude que los demócratas llevaron a cabo en 2020. Pero aun así, los republicanos no parecen dejar la campaña de deslegitimación hacia la victoria de Joe Biden, ya a más de un año de su asunción a la presidencia de USA.

Los seguidores de Trump, aparentemente lo suficiente irracionales para realizar el ataque al capitolio, continuarán su cacería de brujas, especialmente si es su líder, Donald Trump, es quien los incita a ello. Mientras tanto, la democracia más vieja del mundo está cada vez más complicada.

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