Finalmente, Boeing inició el periodo de vuelos de prueba para la nueva familia de aviones 777X, que se desprende de la ya conocida rama de los B777. El último fin de semana (12/7) en Seattle, la constructora de aeronaves emprendió vuelo con un 777-9 bajo la estricta supervisión de las autoridades estadounidenses.
CERTIFICADO
Los 777X: La apuesta de Boeing para atravesar la tormenta
La nueva familia de aviones ya realiza vuelos de prueba con el Gobierno de Estados Unidos a bordo. Buscan superar la crisis.
En busca de la certificación oficial, la empresa ofreció realizó la prueba bajo la fiscalización de la Federal Aviation Administration, organismo gubernamental encargado de regular la actividad aerocomercial en los Estados Unidos. Los vuelos se produjeron de manera local, con duraciones cortas para probar las capacidades del avión de fuselaje ancho que Boeing prepara.
“Con la TIA para el 777-9, comenzamos las pruebas de vuelo de certificación con personal de la FAA estadounidense a bordo. Las pruebas de vuelo de certificación continuarán validando la seguridad, fiabilidad y rendimiento del avión. Apreciamos la rigurosa supervisión de nuestro regulador y estamos agradecidos a nuestros clientes que han elegido el 777-9 por su eficiencia, rendimiento medioambiental y confort de los pasajeros”, señalaron desde la compañía. Cabe destacar que tanto el 777-8 como el 777-9 acumulan varios pedidos retrasados por la falta de certificación, lo que produjo malestar en algunas aerolíneas.
Boeing quiere levantar vuelo
La noticia del comienzo de los vuelos de certificación fue un pequeño cambio de tendencia dentro de la empresa que sufre uno de sus peores momentos en la historia. Con un cuestionamiento multilateral abierto respecto a sus procesos de seguridad y fabricación, Boeing se encuentra bajo la lupa del Gobierno de los Estados Unidos y la industria tras varios incidentes referidos, sobre todo, a la familia de los 737 MAX.
Eso, sumado a las sustanciales demoras en los procesos de entrega que comenzaron con la pandemia, dejaron a la constructora estadounidense en un delicado estado de crisis, por el cual incluso su CEO David Calhoun deberá dejar el cargo a fines de 2024.












