Naim Qassem, líder de Hezbolá, la milicia chiita libanesa considerada por varios gobiernos del mundo como una organización terrorista, aseveró este martes que no se desarmarán, repudiando de esta manera la condición que exige el Gobierno israelí y EE.UU. para entrar en la próxima ronda de negociaciones para un alto al fuego del jueves en Washington, y reclamó sustituir las conversaciones directas entre Líbano e Israel por un formato indirecto con mediadores.
EN MEDIO DE LA TREGUA
Líbano en llamas: Hezbolá rechaza el desarme y ataque cruzado con Israel ensombrece todo
El líder de Hezbolá rechazó desarmarse como condición para negociar la paz con Israel: ‘‘Este es un asunto interno libanés y no forma parte de negociaciones con el enemigo”.
Al mismo tiempo, precisó que un acuerdo real entre Estados Unidos e Irán, principal patrocinador de Hezbolá y gran financiador de otras milicias chiitas de la región, es una oportunidad para poner fin definitivamente a la “agresión israelí” contra el territorio libanés.
“No nos someteremos ni nos rendiremos, y continuaremos defendiendo al Líbano y a su pueblo por mucho que pase el tiempo y por grandes que sean los sacrificios, que son menores que el precio de la rendición”, sentenció Qassem en una carta abierta dirigida a la cúpula de su movimiento y difundida por el canal Al-Manar.
El líder de la milicia chiita llamó a “retirarse de las negociaciones directas, que solo suponen beneficios para Israel y concesiones gratuitas por parte de las autoridades libanesas”, y propuso en cambio conversaciones indirectas “en las que las cartas fuertes están en manos del negociador libanés”, a pocos días de que se desarrollen nuevas negociaciones entre Líbano e Israel, cuya tercera ronda está prevista para el jueves y viernes en Washington.
"Nadie fuera del Líbano tiene voz sobre las armas, la resistencia o la organización de los asuntos internos del Líbano’’, expresó también el líder de Hezbolá, que cuenta con el respaldo de Irán.
No obstante, Qassem sostuvo que la milicia chiita libanesa está dispuesta a cooperar con el gobierno libanés en lo que respecta a poner fin a las operaciones israelíes en suelo libanés, lograr la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) del país, así como liberar a los prisioneros libaneses de las cárceles israelíes, permitir el regreso de civiles al sur del Líbano y avanzar en la reconstrucción de la nación después de que en marzo el Ejército israelí anunciara la creación de una zona de amortiguamiento, similar a la hecha en Gaza, de 5 a 10 km de profundidad en el sur libanés y que se extiende en algunos sectores hasta el río Litani.
Asimismo, remarcó que Hezbolá apoya el despliegue del ejército libanés al sur del río Litani.
El miércoles 6 de mayo, Israel bombardeó los suburbios de Beirut por primera vez desde el alto el fuego con Líbano e Irán, vigente desde el 16 de abril en el caso de Líbano y desde el 7 de abril en el caso de Irán, a pesar de que desde su inicio se ha reportado una serie de ataques contra supuestos búnkeres de Hezbolá en zonas civiles libanesas y contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz.
Esto sugiere que la tregua nunca se respetó plenamente y que el presidente estadounidense Donald Trump ha activado un efecto dominó con su guerra contra Irán, desatada el 28 de febrero y actualmente en suspenso, pero que ha arrastrado a la región a una escalada de tensiones entre facciones chiitas que responden a Irán y sunitas más cercanas a Occidente. Asimismo, ha dejado al estrecho de Ormuz bajo fuego cruzado entre Irán y Estados Unidos, por el control del flujo internacional del crudo.
Medios internacionales como BBC, AP y The Guardian reportan que las fuerzas israelíes han continuado atacando el sur y el este del Líbano, causando la muerte de 2.882 libaneses desde el 2 de marzo, dos días después de que Trump e Israel iniciaran bombardeos en Irán que escalaron a este asedio israelí en Beirut.
Grieta política en Beirut: chiitas vs el presidente libanés
A fines de marzo, el Ejecutivo de Líbano, cuyo país se halla en una histórica disputa con Israel por las Granjas de Shebaa, declaró al embajador iraní Mohammad Reza como persona non grata, a quien además retiró su acreditación y ordenó su expulsión inmediata.
Declarar al embajador iraní como persona non grata generó que se ausentaran de una reunión de Gabinete cuatro ministros chiitas nombrados por Hezbolá y el Movimiento Amal (bajo la dirección del presidente del Parlamento, Nabih Berri, y aliados de Teherán), que forman parte de varios puestos clave en el Gobierno libanés.
Esta expulsión del embajador iraní ocurrió a un mes del inicio del frente abierto por EE.UU. y Tel Aviv contra Irán y en vísperas de la reanudación de los bombardeos israelíes contra la jurisdicción libanesa.
Desde hace un tiempo, Hezbolá enfrenta un encono directo con el Ejecutivo libanés porque este le ha exigido que se desarme. Sin embargo, el grupo libanés no lo ha hecho, argumentando que el Estado Hebreo aprovecharía para arrasar el sur libanés.
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