Qaid Farhan al-Qadi, un rehén de Hamás que había sido secuestrado el 7 de octubre, ha sido rescatado con vida de un túnel en el sur de Gaza gracias a un megaoperativo de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) durante este martes a primera hora (27/08).
GRAN HAZAÑA
Israel rescata a un rehén beduino en un operativo en la Franja de Gaza
Las Fuerzas de Defensa de Israel rescatan a un rehén de 52 años, con vida, tras 326 días en cautiverio de Hamás. Qaid Farhan Alkadi, israelí de la comunidad beduina, había sido secuestrado mientras trabajaba de guardia en un kibutz.
Alkadi es un ciudadano israelí que pertenece a la comunidad beduina, de religión predominantemente musulmana. Trabajaba como guardia de seguridad en una fábrica de embalaje en el kibutz Magen, uno de los lugares asediados en el ataque de Hamás del 7 de octubre.
El Foro de Familias de Rehenes expresó a través de un comunicado que su "regreso a casa es nada menos que milagroso" y que "soportó 326 días en cautiverio".
En las últimas horas, el hermano del rehén liberado compartió la primera imagen de él desde una cama de hospital en el Centro Médico Soroka en Beersheba. En la selfie, Al Qadi, de 52 años, está sentado en una silla con una bata de hospital y visiblemente sonriendo, claramente con unos kilos menos.
Es el octavo ciudadano israelí rescatado con vida en un operativo secreto de las FDI en Gaza. Esto, sin dudas, es un golpe certero para Hamás, que ha puesto exigencias a las autoridades de Israel no sólo a la hora de intercambiarle los rehenes, sino también los cadáveres, a sabiendas de que la comunidad y sus familias necesitan una santa sepultura y temen que sus cuerpos sean profanados.
Un rehén de la comunidad beduina
El ciudadano israelí-beduino Qaid Farhan al-Qadi que fue secuestrado el 7 de octubre por terroristas de Hamás, es quien ha sido rescatado este martes dentro de un túnel en Gaza por parte de comandos de Shayetet 13, la unidad de élite de las fuerzas israelíes. La operación fue coordinada por el Comando Sur de las FDI, la agencia de seguridad Shin Bet y la 162 División de las FDI.
El rehén liberado tiene dos esposas y es padre de 11 hijos. Era un trabajador de seguridad de una fábrica de embalaje en el kibutz Magen.
Hace tan sólo siete días, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) habían recuperado los cuerpos sin vida de seis rehenes secuestrados en el ataque de Hamás del 7 de octubre, gracias a un operativo secreto de madrugada que entró en los túneles terroristas en Khan Younis, Gaza.
Según cifras oficiales, alrededor de 108 rehenes aún permanecen bajo las garras de Hamás y se presume que un tercio de ellos han sido asesinados.
Mientras tanto, mediadores de Qatar, Egipto y USA intentan dialogar con ambas partes del conflicto, con Hamás e Israel, para un alto al fuego en Gaza, el cese de hostilidades y la liberación de los rehenes, a sabiendas que con el correr de los días es menos probable que sigan con vida.
La semana pasada, Qatar, fue anfitrión de los diálogos para el cese al fuego en Gaza y acogió una nueva ronda mediadora, pero Hamás sin la presencia de Hamás ya que dijo que no "negociará sólo por negociar".
La fallida ronda de negociaciones del jueves en Doha, Qatar, intentó un alto al fuego en Gaza, liberar al resto de los rehenes que aún quedan vivos (110) y poner paños fríos a la amenaza de Irán contra Israel tras el asesinato del líder de la buró de Hamás en Teherán del pasado 31 de julio.
El abuso sexual de Hamás, en primera persona: Ex-rehén israelí y un desgarrador testimonio
"Me apuntó con un arma y me violó", dijo Amit Soussana, la rehén israelí recientemente liberada por Hamás: el abuso sexual y el calvario en Gaza.
La abogada israelí Amit Soussana, de 40 años, es la primer rehén que tras ser liberada en noviembre narra públicamente el martirio y los abusos sexuales que sufrió bajo las garras de Hamás.
Durante sus 55 días de cautiverio en Gaza, Soussana cuenta al New York Times que sufrió agresiones físicas casi a diario y violaciones de parte de los terroristas de Hamás.
"Vino hacia mí y me puso la pistola en la frente. Luego, con la pistola apuntándome, me violó", relata Amit Soussana, la sobreviviente israelí que fue liberada en noviembre por Hamás, en el último intercambio de rehenes entre el grupo terrorista y el gobierno de Israel.
Su testimonio concuerda justamente con el de otras víctimas y con el exhaustivo informe de la Lahav 433, la principal unidad de la Policía Nacional de Israel, que recopiló pruebas de docenas de casos de abusos sexuales perpetrados por Hamás tanto el día de la masacre del 7 de octubre (en sus kibtz y en el festival Supernova) como en el cautiverio de Gaza.
El arma de 'la violencia sexual' contra los rehenes
Los primeros días de enero el diario New York Times también había revelado detalles de la masacre y del secuestro de civiles de parte de la milicia terrorista, que muestran un patrón de violaciones, mutilaciones y brutalidad extrema contra las mujeres.
El New York Times que entrevistó a varios forenses y a las fuerzas de seguridad de Israel que encontraron cadáveres en el sector de la fiesta Supernova, a lo largo de la Ruta 232 y en las kibutz, señalan que hay evidencia del abuso sexual cometido por Hamás: piernas abiertas, ropa rota y marcas de violación en sus genitales.
De hecho, el Times vio fotografías del cadáver de una mujer que los servicios de emergencia descubrieron entre los escombros de un kibutz asediado, con docenas de clavos incrustados en sus muslos e ingle. El Times también vio un video, proporcionado por el ejército israelí, que mostraba el cuerpo de dos mujeres soldados israelíes, muertas en una base cerca de Gaza, con disparos en sus vaginas.
En uno de los videos que exhibe los crímenes de lesa humanidad de Hamás, a los que accedió las Fuerzas de Defensa de Israel y el New York Times, hay un cadáver encontrado en la Ruta 232 cerca de la 'rave israelita' masacrada: una mujer acostada boca arriba, con el vestido roto, las piernas abiertas y la vagina expuesta. Su rostro está quemado hasta quedar irreconocible y su mano derecha cubre sus ojos.
Se trataba de Gal Abdush, madre de dos hijos de un pueblo de clase trabajadora en el centro de Israel, que desapareció junto a su marido de la fiesta 'rave'.
Esto claramente desmiente lo dicho en numerosas ocasiones por Hamás, quien niega los abusos sexuales y vejaciones contra los rehenes. Sin embargo, este mes, un informe de las Naciones Unidas afirmó que había "información clara y convincente" de que algunos rehenes sufrieron violencia sexual y que había "motivos razonables" para creer que se produjo violencia sexual durante el ataque del 7 de octubre.
Al respecto, un portavoz de Hamás, Basem Naim, le dijo al New York Times: "Para nosotros, el cuerpo humano, y especialmente el de la mujer, es sagrado", añadiendo que las creencias religiosas de Hamás "prohíben cualquier tipo de maltrato a cualquier ser humano, independientemente de su sexo, religión o etnia".
Encadenada a una cama y el abuso sexual de Hamás
Amit Soussana fue secuestrada en el kibutz Kfar Aza durante la emboscada de Hamás del 7 de octubre en la que el grupo terrorista mató a 1200 civiles y capturó a más de 250 personas, y que resultó en la represalia de las Fuerzas de Defensa de Israel que se cobró actualmente 32.000 vidas en Gaza.
La ciudadana de Israel de 40 años narra en primera persona su 'estadía del horror' en Gaza. Primeramente, según dice, la secuestraron de su kibutz unos 10 terroristas, quienes la golpearon, patearon y arrastraron hasta el enclave palestino: en su cautiverio sufrió numerosas lesiones, incluidas fracturas en la cuenca del ojo derecho, la mejilla, la rodilla y la nariz, y graves hematomas en la rodilla y la espalda.
En Gaza, permaneció encerrada, sola y encadenada por su tobillo, además de ser violada a punta de arma. La sobreviviente sostiene que estaba encadenada a una cama, y que un terrorista -asignado a su “cuidado”- entraba a menudo en ese cuarto, le levantaba la camiseta y le tocaba el pecho, como una antesala de la violación que le infligiría.
Un día, el captor terrorista la desató de la cama y ella pensó que era para permitirle tomar un baño, sin saber que sería para inaugurar la violación.
Muhammad, el terrorista, la había estado manoseando y acosando durante varios días hasta lograr su cometido atroz. En esta primera oportunidad, la obligó a ducharse y luego la arrastró a una habitación infantil adornada con adornos de Bob Esponja, donde, según ella, él la agredió sexualmente.
Según el relato de Soussana, éste le preguntaba en repetidas ocasiones cuando le vendría la menstruación: ella mintió en una oportunidad diciendo que le duraba más -para evitar ser violada-, pero esto al perverso terrorista más bien "le fascinó".
Cuando, el terrorista de 'liberó' de la cadena, fue al baño para ducharse. “Me di vuelta y lo vi parado allí”, dijo. “Con el arma”, agregó ante el New York Times.
Soussana recuerda haber intentado cubrir su desnudez con una toalla de mano cuando él la golpeó y la obligó a quitársela.
Una vez que terminó el abuso sexual, Muhammad mostró cierto remordimiento y le rogó que “por favor, no se lo diga a Israel”.
A los pocos días Soussana fue trasladada a otro escondite lejos de Muhammad. También pasó por lo túneles subterráneos de Hamás debido a los intensos bombardeos israelíes en la zona, ya que su persona serviría como 'moneda de cambio' para el grupo terrorista.
El terrorismo otorga 'poco valor a la vida'
En diálogo con New York Times, Amit Soussana relata que, tras su estadía con Muhammad, fue golpeada por otros terroristas en más de una docena de sitios, incluido dentro de los túneles de Hamás.
En una oportunidad, un grupo de captores le ataron sus pies y le esposaron las manos antes de suspenderla “como a una gallina” en el espacio entre dos sofás, y luego la golpearon, según le contó al New York Times.
Soussana fue finalmente liberada el 30 de noviembre, junto con otros 105 rehenes, durante un breve alto al fuego y canje de prisioneros entre Hamás e Israel.
Las atrocidades que narró Soussana concuerdan con el duro testimonio del israelí Raz Cohen, un consultor de seguridad, que sobrevivió a los ataques del 7 de octubre escondiéndose en el lecho de un arroyo seco cerca de la 'rave' Supernova: recordó que a unos 36 metros delante de él, una camioneta blanca se detuvo y sus puertas se abrieron de golpe.
Cohen afirmó que entonces vió a cinco terroristas, vestidos de civil, todos con cuchillos y uno con un martillo, arrastrando a una mujer por el suelo. Era joven, estaba desnuda y gritaba.
“Todos la rodearon”, dijo Cohen y habló de una mujer secuestrada que fue víctima de una violación en manada. “Entonces, uno de ellos levantó un cuchillo”, dijo, “y simplemente procedieron a masacrarla”.
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