En plena reyerta prolongada entre Estados Unidos e Irán que cursa su quinto mes, la agencia de noticias Reuters expuso este martes que al Ejército estadounidense se le ha agotado gran parte de sus reservas de misiles de largo alcance de alta precisión por esta guerra, iniciada el 28 de febrero junto a su aliado israelí, en un contexto en el que, además, el presidente Donald Trump ha manifestado que se le agota la paciencia con Teherán y le ha advertido que es “su última oportunidad antes de su decapitación”.
ESCENARIO INESPERADO
Estados Unidos gastó su arsenal de largo alcance en la guerra e Irán es díficil de roer
Estados Unidos malgastó todos su misiles de largo alcance en la guerra contra Irán: si fuera invadida estaría en serios problemas, según Reuters. Además, Trump aún no puede doblegar a Irán, porque este presiona en dos rutas energéticas clave.
Tres fuentes familiarizadas con el asunto le revelaron en exclusiva a Reuters que Estados Unidos ha utilizado "prácticamente todas" sus municiones PrSM y ATACM en esta guerra contra Irán, al tiempo que han informado que el Ejército estadounidense también consumió menos de la mitad de su suministro mundial de misiles Tomahawk, lo que pondría en serios problemas defensivos al territorio estadounidense ante un hipotético escenario de invasión y podría limitar la capacidad de disuasión de su adversarios, debido a que los misiles de largo alcance permiten atacar objetivos muy alejados del frente sin necesidad de desplegar las tropas terrestres.
Estados Unidos agotó sus ATACMS y PrSM en su guerra contra Irán
De acuerdo con las fuentes que dialogaron bajo anonimato con Reuters, Estados Unidos ha utilizado prácticamente todos los Sistemas de Misiles Tácticos del Ejército (ATACMS) y Misiles de Ataque de Precisión (PrSM) en la contienda con Irán, a la que ingresó para respaldar a Israel en su supuesta lucha contra el terrorismo y para desbaratar el programa nuclear iraní que supuestamente enriquecía uranio a valores cercanos a los de grado militar. A pesar de este argumento para entrar en guerra, analistas advierten que es el mismo que usó George W. Bush para invadir Irak en 2003, aunque años más tarde la CIA comprobó que Sadam Hussein finalmente no tenía armas de destrucción masiva.
“Las municiones de largo alcance son una parte importante del arsenal militar, ya que permiten ataques precisos desde una distancia segura. Los misiles ATACMS suministrados por Estados Unidos desempeñaron un papel clave en la guerra de Ucrania, permitiendo a las fuerzas ucranianas atacar objetivos dentro de Rusia. El misil PrSM es una generación más reciente y avanzada que reemplazará a los ATACMS, que tienen un alcance menor”, señala la agencia Reuters.
“Este tipo de armas, que cuestan más de un millón de dólares cada una, también serían importantes en cualquier conflicto con China”, añade, precisando que la guerra contra Irán se prolongó más de lo esperado, porque el presidente Donald Trump pensó que Irán era un contrincante fácil de doblegar, pero no contaba con su astucia y los bloqueos impuestos por este en dos arterias energéticas clave por donde fluye el crudo del mundo.
Es que Irán está ejerciendo presión sobre el flujo internacional del petróleo como una forma de presionar a Estados Unidos a hacer concesiones o forzarlo a la rendición. Esto se debe a que el país persa y sus proxies continúan con su bloqueo en el estrecho de Ormuz y el bloqueo parcial en Bab el-Mandeb, ejerciendo poder en estas dos arterias energéticas clave para el comercio mundial de hidrocarburos, lo que se traduce en que los precios del crudo se eleven y haya una leve crisis en el suministro global del petróleo.
A pesar de lo expuesto por las tres fuentes familiarizadas con el asunto, una cuarta persona dijo a Reuters que, si bien el Comando Central, que supervisa las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente, casi ha agotado los misiles terrestres que tenía antes de que comenzara la guerra, ha podido reabastecerse con suministros militares estadounidenses de otras partes del mundo, aunque aún hay dudas al respecto.
En respuesta a una solicitud de comentarios enviada por Reuters, el portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, contestó: “Las fuerzas armadas estadounidenses son las más poderosas del mundo y cuentan con todo lo necesario para actuar en el momento y lugar que el Presidente determine. Hemos llevado a cabo múltiples operaciones exitosas en todos los comandos de combate, garantizando al mismo tiempo que las fuerzas armadas de EE. UU. posean un amplio arsenal de capacidades para proteger a nuestra gente y nuestros intereses”.
Irán aprieta del cuello a Estados Unidos para forzarlo a hacer concesiones
En medio de las amenazas cruzadas entre Washington y Teherán, lo cierto es que Irán también tiene su dedo en el gatillo y, de hecho, está dispuesto a jalarlo, tal como Estados Unidos, mientras mantiene su campaña de presión sobre el flujo internacional del petróleo al continuar con su bloqueo en el estrecho de Ormuz y el parcial en Bab el-Mandeb (impuesto por sus proxies hutíes a Arabia Saudita), ejerciendo poder en estas dos arterias energéticas claves para el comercio mundial de hidrocarburos; por lo que, de esta manera, la República Islámica puede forzar a Estados Unidos a hacer concesiones en las negociaciones.
"Irán apuesta a que el sufrimiento económico puede tener éxito donde la fuerza militar no lo ha logrado. Según fuentes, Teherán cree que Trump cederá ante la presión.Irán considera que su mayor activo es la capacidad de perturbar el comercio y la energía. El conflicto se está convirtiendo en una prueba de resistencia", expone la agencia de noticias Reuters, que dialogó con fuentes familiarizadas con las conversaciones.
"Desde el principio, Irán ha intentado superar a Estados Unidos en la escalada del conflicto, ampliando sus opciones de escalada para tener siempre algo nuevo que ofrecer cada semana: una nueva geografía, un nuevo tipo de arma, un nuevo tipo de objetivo", declaró Michael Knights, del Instituto Washington, a Reuters.
En ese sentido, Teherán aún mantiene el bloqueo en el estrecho de Ormuz —vía marítima clave por donde fluye una gran parte de los hidrocarburos del mundo— y los hutíes de Yemen, comandados por Irán, persisten con el bloqueo parcial a Arabia Saudita en el estrecho de Bab el-Mandeb —que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico— y constituye otra arteria energética vital.
"Su mayor ventaja no reside en que puedan perjudicar a Estados Unidos o a Israel", añadió Knights. "Su gran ventaja es que pueden perjudicar a los estados de la región y a la economía global", sentenció.
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