La Argentina, uno de los principales exportadores mundiales de carne vacuna, compra cada vez más carne al exterior: este año, las importaciones de carne vacuna superarán por más del doble de las registradas en 2025, y para en 2027, casi equipararían al aumento de la cuota que Estados Unidos otorgó extraordinariamente a Argentina y que fue fuertemente festejada...
PROYECCIONES DEL USDA
Con el consumo por el piso, Argentina importa el doble de carne y Estados Unidos marca el quiebre
Con el consumo interno por el piso, este año, las importaciones de carne vacuna superarán por más del doble a las de 2025, y en 2027, casi equipararían al aumento de la cuota que Estados Unidos dio extraordinariamente al país.
Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), las importaciones de carne vacuna equivalente res con hueso treparán este año a unas 50.000 toneladas, cuando las de 2025 fueron de 24.000 toneladas.
Aunque, según las estadísticas que hay hasta ahora del INDEC relevadas por Rosgan y proyectadas de manera lineal, no se llegaría a tales cifras...
Habrá que esperer, pero por lo pronto el propio informe del USDA marca el quiebre: antes de 2018, señala, las importaciones argentinas de carne vacuna eran insignificantes. El proceso se aceleró recién a fines de 2025, cuando comenzaron a crecer con fuerza los ingresos de cortes enfriados de mayor valor, principalmente desde Brasil, con Paraguay y Uruguay completando la oferta.
El organismo estadounidense entiende que la carne importada ya empezó a formar parte de la estructura del mercado argentino.
Si se cumple la proyección para 2027, las 70.000 toneladas que entrarían ese año aportarían 1,5 kilos al consumo interno per cápita, "el nivel más alto registrado", según el propio reporte.
Esas cifras que proyecta que la Argentina compre del exterior para 2027 son equiparables al aumento de la cuota que Estados Unidos otorgó extraordinariamente al país, medida que fue celebrada por productores, exportadores y por el gobierno de Javier Milei.
Los cortes de carne vacuna que se importan
Según el USDA, la mayor parte de las importaciones sigue siendo de cortes congelados destinados a uso industrial, ya que este crecimiento de las importaciones arrancó cuando varios frigoríficos empezaron a traer recortes congelados para producir hamburguesas y salchichas, de la mano del boom del consumo de hamburguesas de los últimos años.
Por otro lado, desde fines de 2025 ganaron terreno los cortes enfriados de mayor valor, como lomo, nalga, cuadrada, colita de cuadril, bola de lomo y aguja, que llegan a través de grandes frigoríficos y cadenas de supermercados importantes, algunas con plantas propias y otras sin ellas.
Incluso el asado de tira, un corte central en la mesa argentina, ya se comercializa en algunas cadenas con origen importado.
Entra más carne mientras las exportaciones son récord
La explicación del USDA remite al ciclo ganadero. Este año se faenarían 12,7 millones de vacunos, por debajo de los 13,6 millones de 2025 y de los 13 millones que el organismo había proyectado anteriormente.
Pero esa caída en la cantidad de animales enviados a los frigoríficos no se traduce en una baja equivalente de la producción, porque el peso de la res vacuna sigue marcando récords: llegó a los 244 kilos en julio, empujado por una mayor ocupación de los feedlots y por una relación de precios que favorece el engorde a corral por sobre la venta anticipada de los animales.
En ese contexto, el organismo plantea una lectura de fondo en la que las importaciones pueden abastecer el mercado interno y liberar carne vacuna argentina para los mercados de exportación. Es la misma lógica que había resumido meses atrás Andrés Costamagna, director de la Sociedad Rural Argentina, al describir el negocio como "importar a US$4 el kilo y exportar a US$8".
Consumo interno, por el piso
Mientras tanto, en el país del asado, según estimaciones del USDA para 2026 el consumo doméstico será de 2,28 millones de toneladas, frente a 2,396 millones en 2025, con un consumo per cápita que llegaría a 47,4 kilos, contra 50,6 kilos el año pasado.
Los datos más recientes de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) confirman esa tendencia y la agudizan:
Las explicaciones del CICCRA
Detrás de esa retracción aparece una combinación de factores. Según CICCRA, el consumo aparente acumulado entre enero y agosto alcanzó 1,377 millones de toneladas res con hueso, casi 176.000 toneladas menos que en el mismo período de 2025, en un escenario de menor disponibilidad de hacienda para faena y de precios que subieron muy por encima de la inflación general.
El precio de la carne vacuna aumentó 51,2% interanual en agosto, contra un 33,7% del índice de precios al consumidor general, y superó ampliamente al del pollo, que en la Argentina ya se ubica prácticamente al mismo nivel de consumo per cápita que la carne vacuna: 46,7 kilos por habitante, según las cifras del USDA.
Entre los cortes más golpeados por los aumentos, se destacan la carne picada común (+52,7%), el asado (+52,1%), el cuadril (+51,9%), la nalga (+50%) y la paleta (+49%).
Qué dicen los datos oficiales
La proyección del USDA sobre importaciones marca la tendencia, ¿pero qué dicen los datos de comercio exterior disponibles?
Según las estadísticas del INDEC relevadas por Rosgan, entre enero y mayo de 2026 ingresaron al país 10.514 toneladas de carne vacuna, un aumento del 67% frente a las 6.888 toneladas del mismo período de 2025. Brasil concentró el 85% de ese volumen, consolidado como el proveedor externo casi excluyente del mercado argentino.
Del otro lado de la frontera, los números de la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil (Secex) confirman la aceleración, pues en mayo se despacharon hacia la Argentina 3.125 toneladas de carne bovina enfriada y congelada, el mayor volumen mensual registrado hasta el momento, con lo que el acumulado de los primeros cinco meses llegó a 10.337 toneladas, más del doble de las 5.051 toneladas del mismo tramo de 2025.
El precio promedio de esas compras también subió de US$3.775 la tonelada en el arranque de 2025 a US$4.326 en 2026, un 15% más.
Si se proyecta ese ritmo de manera lineal, el acumulado anual quedaría bastante por debajo de las 50.000 toneladas que estima el USDA para todo 2026, lo que sugiere que la segunda mitad del año será determinante para que la proyección del organismo estadounidense se termine cumpliendo.
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