El mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este lunes con llevar a cabo un golpe mortal contra Irán que sería como "no se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial", aunque también añadió que lo canceló tras llegar a un acuerdo para reanudar las conversaciones con Irán, en un contexto en el que el aire se corta con cuchillo en Medio Oriente, se cumplen cinco meses del inicio de la guerra y mientras se mantiene el bloqueo en el estrecho de Ormuz y el embargo hutí contra Arabia Saudita en Bab el-Mandeb, amenazando de esta manera el suministro global de petróleo.
AMENAZA DE MUERTE
Estados Unidos: Golpear a Irán a niveles no vistos "desde la II Guerra Mundial"
Donald Trump amenaza con un ataque militar de una magnitud no vista desde la Segunda Guerra Mundial, aunque asegura que reanudó conversaciones con Irán.
Trump comunicó en esta jornada que se reiniciaron las conversaciones con Irán para intentar avanzar hacia un acuerdo que permita alcanzar un alto al fuego duradero, reabrir el estrecho de Ormuz y garantizar el desarme nuclear iraní. No obstante, sus afirmaciones podrían interpretarse como un intento desesperado por calmar a los mercados, lo que definitivamente está surtiendo efecto, porque se ha registrado una caída drástica de los precios internacionales del petróleo.
El mandatario estadounidense sostuvo este lunes que, tras alcanzar un acuerdo preliminar para reanudar las negociaciones con Irán, decidió posponer un ataque militar de envergadura contra el país persa, que calificó que sería “el mayor desde la Segunda Guerra Mundial”.
“Iba a ser un ataque que habría sido, por mucho, el mayor ataque desde la Segunda Guerra Mundial, pero ellos nos pidieron que no lo hiciéramos. Dijeron: ‘Por favor, no lo hagan’. Y otros, sus vecinos, también lo dijeron. Así que vamos a ver si podemos llegar a un acuerdo para avanzar hacia la desnuclearización”, manifestó Donald Trump a los periodistas a bordo del Air Force One, añadiendo que la solicitud de aplazamiento del ataque no solo provino de Irán, sino también de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
Asimismo, explicó que los países involucrados en la mediación ven una oportunidad para alcanzar un acuerdo respecto a la reapertura del estrecho de Ormuz y la desnuclearización de Irán: “Piensan que hay un acuerdo posible sobre Ormuz, y después podría haberlo sobre la desnuclearización de Irán”.
Al igual que Trump, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, confirmó que Estados Unidos se estaba preparando para actuar contra Irán con una fuerza y un poder no vistos desde la Segunda Guerra Mundial.
"Es un hecho. El Departamento de Guerra de EE.UU. estaba listo para entrar en acción —y sigue estándolo— a unos niveles que no se veían desde la Segunda Guerra Mundial", escribió Hegseth en su cuenta de X, confirmando la versión de Trump.
"Listos para la acción", concluyó.
Irán aprieta del cuello a Estados Unidos para forzarlo a hacer concesiones
En medio de las amenazas, lo cierto es que Irán también tiene su dedo en el gatillo y, de hecho, está dispuesto a jalarlo, tal como Estados Unidos, mientras mantiene su campaña de presión sobre el flujo internacional del petróleo al continuar con su bloqueo en el estrecho de Ormuz y el parcial en Bab el-Mandeb (impuesto por sus proxies hutíes a Arabia Saudita), ejerciendo poder en estas dos arterias energéticas claves para el comercio mundial de hidrocarburos; por lo que, de esta manera, la República Islámica puede forzar a Estados Unidos a hacer concesiones en las negociaciones.
"Irán apuesta a que el sufrimiento económico puede tener éxito donde la fuerza militar no lo ha logrado. Según fuentes, Teherán cree que Trump cederá ante la presión.Irán considera que su mayor activo es la capacidad de perturbar el comercio y la energía. El conflicto se está convirtiendo en una prueba de resistencia", expone la agencia de noticias Reuters, que dialogó con fuentes familiarizadas con las conversaciones.
"Desde el principio, Irán ha intentado superar a Estados Unidos en la escalada del conflicto, ampliando sus opciones de escalada para tener siempre algo nuevo que ofrecer cada semana: una nueva geografía, un nuevo tipo de arma, un nuevo tipo de objetivo", declaró Michael Knights, del Instituto Washington, a Reuters.
En ese sentido, Teherán aún mantiene el bloqueo en el estrecho de Ormuz —vía marítima clave por donde fluye una gran parte de los hidrocarburos del mundo— y los hutíes de Yemen, comandados por Irán, persisten con el bloqueo parcial a Arabia Saudita en el estrecho de Bab el-Mandeb —que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico— y constituye otra arteria energética vital.
"Su mayor ventaja no reside en que puedan perjudicar a Estados Unidos o a Israel", añadió Knights. "Su gran ventaja es que pueden perjudicar a los estados de la región y a la economía global", sentenció.
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