En víspera de la celebración del G7 (Canadá, Francia, Japón, Alemania, Italia, Reino Unido, Japón y Estados Unidos) en Hiroshima del viernes 19 de mayo que se extenderá hasta el domingo 21, Joe Biden y el primer ministro Fumio Kishida, se reunieron este jueves 18 para coordinar los temas de los que se disertará en la cumbre de las potencias. China observa.
TAN CERCA Y TAN LEJOS
China/Asia Central vs. G7 en Japón luchan por el Indo-Pacífico
Las potencias del G7 creen relevante defender el Indo-Pacífico "libre" y "abierto", mientras que China pretende fortalecer su influencia regional.
Ambos adelantaron que, además de la evidente discusión sobre la invasión rusa en Ucrania, reivindicarán la presencia de USA en el Indo-Pacífico, para salvaguardar la “paz” y “seguridad” bajo la “voluntad inquebrantable” en defensa del orden liberal internacional creado tras la Segunda Guerra Mundial.
El mandatario estadounidense, apoyando el ahondamiento de la relación bilateral, lo apoyó y agregó la necesidad de defender un Indo-pacífico “libre” y “abierto”.
Más allá de la superioridad de Estados Unidos en términos económicos y nucleares, sorprende que Japón, en la misma cuidada destrozada por la bomba atómica yankee en la segunda guerra mundial, que puso fin a la contienda masacrando alrededor de 80.000 personas en el acto e hiriendo a otras 69.000, le confíe la seguridad y la paz de aquella región.
Lo curioso es que el asesor de seguridad Nacional de Biden, Jake Sullivan, ya dijo que el líder de USA no planea disculparse púbicamente por la bomba nuclear lanzada. Según diarios locales durante el encuentro USA mostró compromiso con la no proliferación nuclear, auspiciada por Kishida, pero no se esperan grandes avances.
China-Asia Central
El problema es que el Indo-Pacífico, región biogeográfica de los mares de la Tierra, que comprende las aguas tropicales del océano Índico, el océano Pacífico occidental y central, y el mar que conecta las dos en el área general de Indonesia, es un lugar de disputa entre las mayores potencias porque China la reclama como parte de su esfera de influencia.
Y claramente repudia la posición yankee-japonesa en el área. Este tema seguramente resonó en la cumbre en Xi'an que el presidente Xi Jinping mantiene desde el miércoles 17 de mayo con el presidente Kassym-Jomart Tokayev de Kazajstán, el de Sadyr Japarov de Kirguistán, Emomali Rahmon de Tayikistán, Serdar Berdimuhamedov de Turkmenistán y Shavkat Mirziyoyev de Uzbekistán.
La coincidencia entre las 2 cumbres (tan cercanas geográficamente y tan lejanas políticamente) responde a una clara causalidad sostenida en la intención de China de fortalecer la seguridad regional e internacional.
Según medios internacionales, con la cumbre, la primera de este tipo en 31 años, que busca mejora los lazos, conectividad y cooperación económica, China pretende amplificar su poder en la región; los ex estados soviéticos, por su parte, confirmar su apoyo a un socio poderoso con creciente influencia en la gobernanza global.
El Global Times pudo saber que la Administración General de Aduanas de China publicó datos, “diciendo que el volumen de importaciones y exportaciones de China con los países de Asia Central ascendió a 173.050 millones de yuanes (24.800 millones de dólares) en los primeros cuatro meses, un aumento del 37,3 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado”.
Caso Taiwán
Una prueba del grave conflicto geopolítico en la zona es el inminente choque militar entre USA y China en los alrededores de Taiwán, ubicada a unos 120 kilómetros de la costa suroriental de China continental, se ve a sí mismo como un país independiente, gobernado democráticamente, pese a que nunca ha declarado oficialmente su independencia. China, por ello, ve a esta isla “rebelde” como propia.
Los crecientes simulacros del Comando de Teatro del Este del Ejército Popular de Liberación de China (EPL) alrededor de la isla de Taiwán, y las “intrusiónes” ilegales de Estados Unidos mediante sus buques (destructor de misiles USS Milius) y sus ensayos conjuntos con Filipinas en el mar de China Meridional, ponen en riesgo al estabilidad de la región.
China entiende que el paso diario de buques de guerra estadounidenses en aguas en disputa, viola el derecho internacional y socava la soberanía y la seguridad de su país. Sin embargo, EE.UU, Washington declara que Estados Unidos "flotaría y volaría" dondequiera que la ley internacional lo permitiera.
La Corte Permanente de Arbitraje (CPA) o Tribunal Permanente de Arbitraje dictaminó en julio de 2016 que China no tenía motivos para reclamos territoriales en el Mar de China Meridional, decisión que el gigante asiático no acepta.
Sin embargo, China se respalda en la Organización de Naciones Unidas (ONU) que no reconoce a Taiwán como un Estado, Incluso USA como miembro implícitamente defiende una solo China, aunque actúe de modo contrario.
El conflicto se agravó por el cambio radical de la política estadounidense hacia Taiwán, que se basaba en la 'ambigüedad estratégica', precisamente, por no especificar si Estados Unidos enviaría tropas a defender a Taiwán de una hipotética invasión de China. Pero el demócrata Joe Biden presume que USA sigue siendo el mayor proveedor de armas de Taiwán y que mandará a los soldados que rodean la isla en caso de una eventual invasión China.
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