China concluyó en las últimas horas la construcción del túnel autopista Tianshan Shengli, el más largo del mundo según la administración de Xi Jinping. La faraónica obra abrió un paso de nada menos que 22,13 kilómetros de largo entre las las montañas Tianshan en la región autónoma de Xinjiang, al noreste del país asiático.
Según las autoridades chinas, la mega obra de ingeniería permitirá al tránsito acortar un trayecto largo y peligroso por las montañas, que ahora representa un tramo seguro de tan solo 20 minutos. La expectativa es una mayor conectividad entre el norte y sur de la región, con una cantidad sustancialmente menor de habitantes que las provincias del este.
“La construcción del túnel ha enfrentado múltiples desafíos, como frío extremo, grandes altitudes, alto estrés del suelo, fuerte actividad sísmica y estrictos requisitos ambientales”, explicaron desde el Gobierno chino a través del sitio oficialista Xinhua. Según proyecciones de obra, el camino debería estar operativo en los primeros meses de 2025.
Además de la reducción de horas, el túnel Tianshan Shengli reducirá la influencia de las inclemencias climáticas que se sufren en la zona. Se trata de una de las regiones más frías de China, donde las temperaturas extremas dificultan la conexión de miles de poblados rurales que quedan atrapados en numerosas ocasiones.
China del oeste con pocos habitantes
Cabe destacar que China es un país con un profundo desequilibrio demográfico en lo que hace a la distribución territorial de la población. En torno a un 95% de los habitantes chinos se concentran sobre la costa del este, representando en torno a 1300 millones para la porción oriental.
Mientras tanto, la región occidental donde se llevó a cabo la obra acumula poco más de 80 millones de habitantes. Así, la desproporción es notable, aunque el Gobierno chino decidió atacar progresivamente dicho problema.
En su programa de “colonización” del este, China ha determinado que el desarrollo vial es un elemento fundamental. Así, los gobiernos regionales y locales han sido impulsados por la administración central a activar proyectos desafiantes para viabilizar la expansión del territorio poblado.
“Durante la última década, Xinjiang ha invertido fuertemente en la construcción de infraestructura de transporte, mejorando su red de carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y centros logísticos para apoyar su papel como área central del Cinturón Económico de la Ruta de la Seda”, aseguraron desde el medio oficialista Xinhua.











