El 2025 será un año clave para el desarrollo que China lleva adelante como fabricante de aviones de pasajeros y con el que busca competir con las principales compañías occidentales que actualmente dominan el mercado global. El objetivo principal sería la inserción global definitiva de uno de sus proyectos más avanzados.
En ese orden, la mayor apuesta sería el ya conocido C919, avión de fuselaje angosto que pretende rivalizar directamente con el Boeing 737 MAX y el Airbus A320. Una aspiración no menor para enfrentarse a dos de los modelos más exitosos del mundo en cuanto a volumen de operaciones.
Durante el año pasado, el C919 ganó espacio en la consideración de la industria aeronáutica global tras su entrada en operaciones para el mercado chino. Con una progresiva inserción y demostración a la prensa especializada, el desarrollo chino tuvo su año “inaugural” volando para las grandes aerolíneas chinas como China Eastern Airlines, China Southern y Air China, acumulando pedidos por más de 1000 aeronaves para los próximos años.
Por otra parte, el C919 también obtuvo interés internacional. Principalmente, el foco estuvo puesto en mercados amigables con la industria china en países de la región asiática e incluso en Sudamérica, donde una aerolínea brasileña manifestó intenciones de compra para futuras operaciones aunque sin avances definitivos en los negocios.
China quiere acelerar el C919
Además, el avión de Comac (Corporación de Aviones Comerciales de China en español) avanzó en procesos de certificación en Europa. Se trata de un paso fundamental a la hora de pensar en el C919 como un modelo de escala global.
Con todos esos logros anotados en el 2024, China empujaría aún más por el desarrollo que comenzó a principios de la década pasada. Algo que comenzó a hacer el mismo 1 de enero de 2025 con la inauguración de los vuelos de China Eastern Airlines entre Shanghai y Hong Kong, operados por el C919.
Ese hito, informado por el Gobierno chino, es parte del plan de internacionalización del C919, al cual se le van abriendo las puertas a mercados externos. Cabe recordar que Hong Kong es un territorio autónomo de China, que sostiene un régimen político externo.
“Esperamos operar más aviones a nivel nacional en China e identificar minuciosamente cualquier problema antes de traerlos al sudeste asiático”, dijo Yang Yang, subdirector general de marketing y ventas de Comac a Financial Times en declaraciones recientes. Así, China estaría en vías de construir una imagen de “confianza” sobre su fabricación, una cuestión muy valorada en la industria.
China y la importancia de un avión propio
Por delante, Comac deberá sortear otros desafíos más allá de la aceptación. Entre ellos, el ofrecimiento de estructura global para el mantenimiento, la ampliación de una cartera de clientes del volumen que manejan Boeing y Airbus y el recorrido de varios años en el mercado.
Todo ello demandará mucho tiempo antes de que China y Comac puedan considerarse competidoras globales en materia de aviones de pasajeros. Aunque ello no implica que, a la larga, no puedan ofrecer opción a las dominantes compañías occidentales de la actualidad.
Al respecto, China considera la materia como un área fundamental para lograr una “independencia completa” del bloque encabezado por Estados Unidos. Basta con ver el ejemplo de Rusia, que fue objeto de duras sanciones que deterioraron su industria aerocomercial tras la invasión a Ucrania.

















