En la gala del domingo 15 de enero el participante Thiago Medina fue eliminado de Gran Hermano con un 52,9% de los votos. Por su historia de vida y origen humilde, el joven de 19 años oriundo de González Catán gozó del favoritismo de la audiencia, en particular de la militancia del kirchnerismo que lo adoptó en consonancia con su clásico relato que romantiza la pobreza.
¿REFLEJO SOCIAL?
GH confunde al kirchnerismo: El conservador vence al humilde
En Gran Hermano eliminaron al favorito inicial del kirchnerismo mientras el que más antagoniza con "el relato" se afianza como el candidato del ciclo de Telefe.
Sin embargo, el idilio con Medina fue breve, dado que rápidamente ciertas actitudes del concursante no fueron del agrado de los televidentes y semana a semana su imagen cayó. Su antítesis fue su compañero, Marcos Ginocchio, quien es por lejos el máximo candidato a quedarse con el certamen de Telefe y que, casualmente, está muy alejado del estereoripo ideal del kirchnerismo.
El efímero cariño de los espectadores por Thiago surgió a raíz de su presentación. "Trabajé en el Mercado Central, cargaba y descargaba cosas, atendía y hacía cualquier cosa. Si no salía a juntar cartón con el carrito de mi hermana", reveló cuando le consultaron a qué se dedicaba antes de ingresar a la casa.
El participante también mencionó que su madre falleció cuando su hermana más chica tenía tan sólo dos meses de vida. Ante esta situación, el joven mencionó que está dispuesto a aprovechar la posibilidad que se le presento: "Está es una re oportunidad, una nueva vida para mis hermanos. Me gustaría hacerles una casita linda".
Estas declaraciones ayudaron a Thiago a ganarse rápidamente el corazón de los televidentes, e incluso personalidades reconocidas como Dalma Maradona, Malena Guinzburg y Nancy Pazos lo destacaron y expresaron su deseo de que se consagre como el ganador.
Esa apariencia de inocencia y humildad terminó por esfumarse por completo con el transcurrir de las semanas. Desde especular con la sexualidad del resto de los concursantes, pasando por aprovecharse de uno de ellos mientras estaba durmiendo hasta mantener relaciones sexuales delante de los demás sin pudor alguno, este tipo de accionares son los que terminaron condenando a Thiago.
El caso de Marcos fue radicalmente distinto. Desde su primera aparición, el joven salteño se refirió a su ferviente fe (indicó que va todos los domingos a misa) y dejó en claro la importancia que le da a su familia. Por otro lado, pese a que él no lo manifestó, la audiencia rápidamente especuló sobre su buen pasar económico, puesto que reveló que sus dos hermanos no vivían en el país.
Si bien pasó por la placa en dos ocasiones, el participante ha logrado enamorar a los televidentes debido a su personalidad calmada, respetuosa y ajena al conflicto. Si bien ha recibido críticas debido a su "falta de juego", Ginocchio se ha ganado el cariño del público por ser, hasta ahora, el único que mantiene un prontuario limpio, es decir, el único que no ha tenido ninguna actitud o dicho reprochable.
Lo que resulta curioso es que todas las características de Marcos, que muchos han identificado como un consverador flexible y creyente, difieren y mucho de lo que hoy por hoy se entiende a la juventud, y sobre todo de la que milita en los partidos peronistas, kirchneristas y de izquierda. Estos últimos apostaron rápidamente por Thiago, cuya buena consideración se derrumbó en tiempo express.
En más de una ocasión, el conductor Santiago del Moro ha indicado que Gran Hermano es más que un reality show y que en realidad se trata de un reflejo de la sociedad a escala pequeña. En caso de que el presentador esté en lo cierto, no sólo el kirchnerismo sino todo el espacio político debería estar atento a lo que hoy por hoy comienza a ser bien visto en la ciudadanía y qué no.
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