DEBATE

LEY DE SALUD MENTAL

Que Grasso explique primero si quiso cerrar las comunidades terapéuticas

Urgente24 ha cuestionado la Ley de Salud Mental vigente porque incluye los problemas de adicciones que requieren un abordaje específico porque no son problemas de salud mental. Así como Diputados ya inició el debate para desvincular el narcotráfico de la prevención de adicciones en la Comisión de trabajo, inicio de otros cambios legislativos, es imprescindible que las adicciones no sean parte de la salud mental. En este contexto reingresó a escena Luciano Grasso, psicólogo y político profesional: hoy día es concejal en Tandil y en días de Mauricio Macri él fue Director Nacional de Salud Mental y Adicciones: el nombre de la repartición ya era un horror, mezclar ambas problemáticas. Grasso reivindicó lo ejecutado durante los días de Adolfo Rubinstein al frente de Salud, que primero fue ministerio y luego secretaría. Ni Rubinstein ni Grasso trabajaron en corregir los errores de la Ley de Salud Mental sancionada en días de Cristina Fernández de Kirchner.

El psicólogo radical Luciano Grasso regresó a escena, hoy día es concejal en la bonaerense Tandil, con una columna que distribuyó, y publicó la web Perfil, acerca de un sistema sin manicomios, aunque la Administración Macri no hizo mucho para resolver el problema en el marco de los 4 años del mandato presidencial.

Grasso afirma algunos conceptos que es importante compartir:

"(...) No hay problema de salud mental que justifique que una persona viva en un hospital. A nadie se le ocurriría que alguien que tiene una enfermedad crónica, como diabetes o  hipertensión, viva en el hospital. Esa persona tiene derecho a un tratamiento oportuno, viviendo en la comunidad. Quien tiene un problema de salud mental, tiene el mismo derecho.

(...) Visibilizar la vulneración de derechos de las personas con padecimientos mentales, reconocerlo, planificar la reforma y sobre todo, implementarla, continúa situándose más en el orden del deseo que de la realidad. 

¿Por qué cuesta tanto? Porque es un problema histórico y estructural. Afrontarlo requiere, además del compromiso ineludible de los tres poderes del Estado y en todos sus niveles Nacional, provincial y municipal, de un imprescindible y urgente consenso de todos los actores del campo, más allá de las diferencias teóricas, ideológicas, sectoriales, corporativas y desde luego políticas. 

Necesitamos entonces de un compromiso sostenido a lo largo del tiempo: una política de Estado que trascienda a los gobiernos, que incluya las organizaciones de la sociedad civil, a los usuarios y familiares, a los organismos de derechos humanos, a los sindicatos y a los trabajadores. (...)".

Ahora bien, sería oportuno conocer si Grasso resolvió su confusión de mezclar la salud mental y las adicciones, ya que como funcionario nunca corrigió el gravísimo error de la Ley de Salud Mental vigente desde los días de Cristina Fernández de Kirchner, origen de esa confusión estrafalaria.

De la actuación de Grasso aún queda constancia aquel reclamo, a mediados de 2019, del presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, Claudio Izaguirre, quien luego de un encuentro con autoridades del todavía Ministerio de Salud y Desarrollo Social (luego Macri lo licuaría a secretaría de Estado), afirmó que sus interlocutores le habían confirmado el proyecto de desaparición en 2020 de todos los centros de rehabilitación de adictos, como así lo indicaba la reglamentación de la Ley de Salud Mental.

Izaguirre, acompañado por Lisandro Juri, del Centro Terapéutico Amanecer, se había reunido en la oficina 1206 del Ministerio, con Mario Kaler y Luciano Grasso, quienes desmostraron una ignorancia absoluta acerca de las comunidades terapéuticas y su problemática.

Quedó en evidencia cierta preferencia en aquella gestión de salud por la modalidad de Reducción de Daño, según Izaguirre, que la explicó como "una metodología que pretende enseñar a los adictos cómo consumir drogas con menos daño, sistema que se viene utilizando en la ciudad de Rosario".

La modalidad Reducción de Daño es una estupidez importante, semejante a decirle a un alcohólico que su tratamiento consistirá en beber cada día 1 copa menos.

Reducción de Daño es confundir las adicciones con el consumo social. Un adicto no puede ser tratado como un consumidor social. ¿Qué parte no entendió Grasso?

Leer acerca de las propuestas de Grasso acerca de la salud mental es aproximarse a un conjunto de voluntarismo, aceptable en quien nunca estuvo en la conducción de políticas públicas específicas.

Otro antecedente acerca de Grasso es aquella carta a Macri que hizo pública Juan Carlos Martinelli, representante de los padres de la Comunidad Terapéutica Profesional GRADIVA, pero también recibió Grasso, reclamando por "la situación de incertidumbre que origina sobre las Comunidades Terapéuticas y, por ende, en nosotros, padres y familiares, la próxima puesta en ejecución de la Resolución 1003/2016 del Ministerio de Salud de la Nación, que impone, textualmente: “....Que el decreto N° 603/13 reglamentario de la Ley Nacional de Salud Mental dispone en su artículo 27° que: “La Autoridad de Aplicación en conjunto con los responsables de las jurisdicciones, en particular de aquellas que tengan en su territorio dispositivos monovalentes, deberán desarrollar para cada uno de ellos proyectos de adecuación y sustitución por dispositivos comunitarios con plazos y metas establecidas. La sustitución definitiva deberá cumplir el plazo del año 2020” (...)".

La movilización de los familiares de internados fue de tal intensidad que, finalmente, la Administración Macri tuvo que establecer prórrogas que permiten que, hasta el día de hoy, las comunidades terapéuticas sigan funcionando aunque se mantiene la incertidumbre.

¿Qué hizo el Estado durante la Administración Macri para sustituir el rol de las comunidades terapéuticas que cuestionaba? Nada. Porque la Administración Macri resolvió el problema de las adicciones como un capítulo de la política de narcotráfico. Entonces hablaban de los allanamientos de Patricia Bullrich y no de cómo rescatar a adictos.

El problema sigue sin resolverse al día de hoy. Pero en el marco de la pandemia, es obvio que el tema quedará para después. No obstante, tal como dice Grasso, que lo urgente no oculte lo trascendente, es imposible permitirle sus elucubraciones sin recordarle su escasez de respuestas.

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Desinterés del Estado por la recuperación de adicciones

Por una Ley de Adicciones (No sirve la Ley de Salud Mental)