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"LOS QUE MÁS IMPORTAN, MÁS EXPORTAN"

Ninguna economía sobrevive acostada arriba de los dólares 

Mie, 15/01/2020 - 5:39pm
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El dólar turista a más de $80 y retaceado por el gobierno alejó las playas brasileñas del imaginario veraniego vernáculo, a la vez que acercó la costa atlántica al alcance de la población que llega a fin de mes. Gracias a la ecuación cambiaria encerrada en cepos, se emparejaron los arribos y salidas de pasajeros de los aeropuertos internacionales, y el déficit de divisas se reducirá a la mitad que en 2018: alrededor de -US$4.000 millones. También es disuasiva de compras hechas en el exterior y pagadas con tarjeta, ahorro éste que contribuirá con la recesión que detuvo la rueda importadora de máquinas y aparatos (inversión), seguidas del material de transporte y luego de insumos como químicos, minerales (incluyen combustibles), vegetales, plásticos, metales y demás bienes intermedios, que explican el 80% de la factura exterior, que de este modo rondarán los US$50.000 millones en 2019. La menor actividad económica determina, asimismo, que la balanza energética termine equilibrada, cuando llegó a tener rojos siderales en divisas. Son todas buenas noticias para el ajuste de las cuentas externas que monitorean los acreedores, empezando por el FMI, pero al costo de planchar el comercio exterior y de reflejar que las cadenas productivas (inversión, insumos, piezas y partes, energía automotores dirigidos a movilidad productiva), incidieron en el mal resultado del ajuste cambiario que encareció el acceso a bienes extranjeros, pero si se mantienen estáticas significa que el corazón nacional sigue sin latir.

Los países que más exportan en el planeta son los que más importan (China, USA, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón), no se cansa de aclarar Marcelo Elizondo, presidente del Capítulo Argentino de la Internacional Society for Performance Improvement (ISPI).
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Mauricio Macri se despidió de la Casa Rosada, al finalizar noviembre, con el país lleno de cepos para mover moneda nacional, extranjera, importaciones, maquinarias, empleos, y envuelto en una nube de inflación del tipo australiana. 

Alberto Fernández lo relevó el 10 de diciembre y se concentró en subir todo lo que sean mínimos (salarios, jubilaciones, planes sociales, alimentarios) y echar a volar la caldera impositiva para que se llenen las arcas de donde saldrá el reparto inicial.

Situar el dólar billete arriba de los $80 fue una clara señal para los argentinos habituados a vacacionar en el exterior de que hicieran números con las alternativas domésticas: Pinamar y Mar del Plata antes que Punta del Este y Florianópolis, Bariloche y Mendoza antes que la región austral chilena y Viña del Mar.    

Ya Macri había alejado de la mayoría de los bolsillos la capacidad de compra en dólares, con la paridad a $60 y cupos de US$200 por persona, lo cual se reflejó claramente en la avenida turística de los aeropuertos internacionales: en el penúltimo mes del año arribaron 264.400 y salieron 268.000.

La balanza turística siguió dando negativa aunque en unos US$ 4.000 millones, la mitad de los US$ 8.000 millones netos resignados en 2018, y el año cerrará con cerca de 4 millones de viajeros al exterior.  

Y por lo que se está viendo al comienzo del veraneo en las playas, sierras, montañas y lagos que componen la vasta oferta geográfica nacional, los paseos de entrecasa, que requieren de plata fabricada en nuestra imprenta, se imponen a la inveterada costumbre de cruzar fronteras y consumir en los shoppings foráneos.

La fuerte merma del consumo interno, que superó el 7%, y que sólo funcione el 60% de la capacidad instalada de la industria manufacturera, con debacles como el sector automotor y de autopartes, que solo utilizaron el 38,7% y el 42,3%, respectivamente, según el Indec, se notó en el parate importador, altamente dependiente de insumos traídos de afuera que se aplican a los bienes de capital, piezas y partes, energía y automotores: en el desagregado por rubro que efectúa el INDEC se ve que en los últimos 12 meses: 

** 26% del total de importaciones fueron máquinas y aparatos, 
** 14% químicos, 
** 11% minerales (incluye combustible), 
** 6% metales, 
** 5% plástico y caucho; y 
** 18% material de transporte.

Los procesos productivos, de algún modo, absorben -agregando rubros- aproximadamente el 80% del total de importaciones, de forma tal que si no hay actividad no se gastan divisas y, de esto gobiernos como el de Donald Trump, podrían dar cátedra, en consecuencia terminan afectadas las exportaciones.

Comprar para poder vender

Los países que más exportan en el planeta son los que más importan (China, USA, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón), no se cansa de aclarar Marcelo Elizondo, presidente del Capítulo Argentino de la Internacional Society for Performance Improvement (ISPI), Investigador y profesor del ITBA, miembro del consejo directivo de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, director general de la consultora “DNI”, miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones internacionales (CARI), miembro del Consejo consultivo de Cippec, tal como se presenta al remitir sus habituales informes.

A costa de  mantenerse en modo recesión, Argentina se ha ganado un lugar entre  los 5 países con peor incidencia de las importaciones en su PBI en todo el mundo, junto a  Sudán, Turkmenistán, Cuba y Brasil. Su ratio importaciones / PBI (bienes y servicios) es de 16,5%. 

Es inevitable que cuando el paro le quite el pie de encima a la producción local, las importaciones emprendan un camino ascendente. Y no sólo por necesidad de reposición, sino porque la modernización y actualización del aparato de bienes y servicios presenta como condición sine qua non una reinserción externa.

Elizondo destaca que la nueva Administración ha incrementado las cargas a las compras en el exterior (a través de impuestos a pagos con tarjeta de crédito, nuevos productos sometidos a licencias no automáticas, más rigidez por plazos más estrictos de ingreso de los productos importados, nuevas exigencias de requisitos formales -formularios- previos, etc.).

Pero, además ha hecho saber -a través de diversos funcionarios-, que se controlarán y restringirán con más énfasis los consumos originados en el exterior, lo cual abre el interrogante de si es viable limitar más las importaciones sin afectar la economía, habida cuenta de que, medido en dólares, el aprovisionamiento de bienes de afuera ha sido el menor de la última década. En 2019 ha caído alrededor de 25% y sus niveles son bajísimos en términos históricos.