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1,8 MILLÓN DE GOLONDRINAS EXTRAVIARON EL VERANO

El dólar pendula en la City, de aquel volátil al actual en barbecho

Vie, 20/12/2019 - 6:33pm
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La aplicación de recetas recesivas surtió efecto en la balanza de pagos porque se dejó de importar por inanición, pero se quemaron los libros al no hacer bajar la inflación ni la demanda de divisas para atesorar o girar al exterior. El control de cambios y los cepos yaz habían dejado desconcertados a los 1,8 millones de personas que abrevan en la especulación cambiaria (datos del BCRA), pasaron de los US$ 4.285 millones que transaban en octubre a US$ 374 millones en noviembre y ahora el impuesto al dólar del 30% a punto de sancionarse remontó al blue por encima de los $75 abriendo una brecha de 20 puntos con esta transitoria paridad oficial en $63. ¿Cuándo convergerá, si lo hace alguna vez, el oficial imponible (que se apresta a ir a $83) con el paralelo, negro o blue? Habrá que ver la emisión de moneda que sea volcada a la economía por las medidas anunciadas y cómo se ajusta la cotización del dólar a esta masa de pesos, si bien la paridad oficial turista/tarjeta recibirá una devaluación efectiva del 30%, que habrá que ver cuánto será esterilizado por los precios. No será muy lineal el comportamiento por la cantidad de vericuetos cambiarios que se formaron. Por ejemplo, de no haber sido por el flujo de dólares por Bolsa, la cotización del oficial hubiera avanzado en los últimos días.

Dólar, la obsesión de los argentinos.
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¿Adónde habrá ido a parar la diferencia de US$ 3.911 millones entre los US$ 4.285 millones que compraron los particulares en octubre y los US$ 374 millones de noviembre por el cupo de US$ 200 establecido por la Administración Macri antes de retirarse?

Es todo un tema teniendo en cuenta que, además de la drástica reducción del monto, se contabilizaron 1.770.000 personas haciendo esas operaciones hormiga, seguramente muchas caras repetidas que un mes atrás arrasaban con cuanto billete verde a valor oficial se les ponía a tiro.

En consecuencia, se operó un volumen 32% inferior respecto del mes anterior, lo que equivale a haber quedado en un movimiento diario de unos US$ 1.100 millones.

Si bien es difícil saber de antemano hacia dónde se orientó el resto. Si fuera continuar por la senda de la moneda extranjera tanto para gasto como para atesoramiento con destino a los colchones, naturalmente fluirían a la opción blue. Se trata de una variante informal de mercadeo de moneda extranjera, mucho más reducida en tamaño, cuyo audio suele repiquetear en las calles del microcentro: “cambio, cambio”. 

Claro que debe ser asumido que ese ámbito, ajeno a la barrida de los canales formales que realiza la AFIP, viene cotizando 20% más alto, al menos hasta que se sancione la ley de emergencia y converjan con el turista oficial recargado arriba de los $80.

En una semana nada más, desde que el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, soltó el anuncio de que se les pondría un impuesto de 30% a los dólares del cepo, el blue soltó amarras de $65 y se dirige a los $80, es decir que en cuanto se sancione la ley habría acumulado un 23% a cuenta del billete oficial imponible si se detuviera ahí.

Existen otros dólares alternativos pero en terrenos más sofisticados, reservados para profesionales o especialistas de las altas finanzas, como el MULC, el MEP (o Bolsa), el CCL (Contado con Liquidación, que se usa en los pases interbursátiles con el exterior), dentro de una franja de 25 puntos que abarca desde los $59,82 del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) al blue en los $75,75 de la víspera.

El Banco Central contabilizaba casi 1,8 millón de particulares transando con divisas dentro del cepo que con las limitaciones en cantidades vigentes y el encarecimiento del 30% estarán analizando qué hacer, si pesificarse y constituir plazos fijos bancarios, a una tasa un poco encima del 40% anual pero liberados del impuesto a la renta financiera, abastecerse de dólares en el blue antes que superen los $80 como el oficial que viene, o ambas cosas a la vez.

Quién es quién plata en mano

La Universidad Argentina de la Empresa (UADE) se puso a escarbar la procedencia de los ahorristas en general, y del relevamiento surge que alrededor de un 45% de los argentinos se asume en condiciones de ahorrar, e incluso un 19% afirma establecerse metas para hacerlo, que por lo general cumplen, según el secretario académico de la casa de estudios, Andrés Cuesta.

El 34% de los encuestados para el trabajo realizado por la Fundación UADE y Voices! dijo estar en una situación financiera personal buena o muy buena, contra un 66% restante situado entre regular y mala.

A decir verdad, el 60% de los habitantes que no superaba los $25.000 mensuales a setiembre, en medio del proceso de deterioro de la distribución del ingreso, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INdEC), con una canasta que marca la frontera de la pobreza a una familia de 4 integrantes en $37.596,00, está de entrada afuera de cualquier menester cambiario.

Para ese 40% restante que calificaría, de acuerdo con la estadística oficial, el 76% maneja en pesos contantes y sonantes los excedentes y 14% se inclina por los dólares cash, con lo cual 9 de cada 10 encuestados propensos a ahorrar declaran que lo harán por fuera del sistema bancario.

En menor medida, un 11% se mueve en pesos pero en cuentas, y con menor frecuencia aparecen: los plazos fijos (7%), los depósitos en dólares en cuentas bancarias locales (4%), la inversión en propiedades (4%) y en bonos o acciones (2%).

En realidad, estos últimos (renta fija y variable) apenas son considerados como opción por una minoría muy acotada de la población que tiene capacidad de ahorro (2%).

Sin embargo, no se trata de una ponderación cuantitativa, sino de cuánto dinero dispone cada parte, y claramente el informe sobre "Distribución del Ingreso" que elaboró el INdEC muestra que, mientras el 10% más pobre de la población concentraba 1,2% del total de la torta, el 10% más rico posee el 32,4%, al término del 3er trimestre del año.

Las reservas brutas del Banco Central, agradecidas, al aumentar US$ 512 millones, en los finales de noviembre: compró US$ 2.156 millones en el mercado de cambios, en el marco de un volumen de transacciones de US$ 21.065 millones, un tercio menos que el mes anterior y -47% en relación al mismo período del año anterior. 

La pregunta queda flotando: ¿se hubieran fugado US$ 8.922 millones, como sucedió en agosto y setiembre, si la Administración Macri salía al cruce de la corrida cambiaria posPASO e imponía el control de cambios, como hizo 2 meses después, en lugar de vender lo que demandaba un mercado en estampida? 

Así como frente al ojo del FMI se aplicó un torniquete a la balanza de pagos, que reúne todos los movimientos de mercancías, bienes y servicios con el exterior, para reducir el déficit desde los US$ -7.442 millones del 3er trimestre del año pasado a -US$ 1.052 millones de este, el flanco financiero quedó desguarnecido y nada se hizo hasta las vísperas de la elección nacional para detener la hemorragia de divisas.