El adulto mayor pondera muy especialmente los abrazos para establecer vínculos con personas de su entorno y paliar la soledad, la incertidumbre o el miedo; inclusive les reducen las hormonas del estrés (cortisol y adrenalina), mejoran el estado físico y el sentido del humor.
ABRAZOTERAPIA
Abrazos, pero no todos, como un elixir de vida
Un adulto mayor necesita de los abrazos para reforzar la sensación de cercanía y apoyo y, de este modo, paliar la incertidumbre, el miedo y la soledad.
Aunque el contacto físico casi siempre es sinónimo de cuidado y bienestar, este gesto de afecto es especial porque se relaciona con la positividad, con lo que puede ser una herramienta terapéutica de gran valor.
En un contexto marcado por el envejecimiento de la población, los adultos mayores reciben el contacto físico con mayor impacto emocional al ser más vulnerables al aislamiento social.
Un abrazo en este colectivo supone comunicarse y transmitir energías.
La cantidad y duración recomendadas son 4 abrazos al día para sobrevivir de por lo menos 8 a 20 segundos, 8 abrazos para mantener un buen estado emocional y 12 abrazos para un desarrollo óptimo de bienestar.
El adulto mayor y los abrazos
Los beneficios de los abrazos en el adulto mayor, según Laura Torres, paramédico, son:
-Aportan sensación de protección.
-Aumentan los niveles de oxitocina, serotonina y endorfinas.
-Disminuyen la presión arterial.
-Favorecen la oxigenación del organismo.
-Aumentan la producción de glóbulos blancos.
-Ayudan a combatir la soledad y aislamiento.
La puntualización surge de Nature Human Behaviour, revisión sistemática y metaanálisis como fuente.
El abrazo no todo lo cura
Es cierto que un abrazo no cura todo, pero tampoco es “solo un abrazo”.
Los abrazos deben ser deseados y consentidos, y no sustituyen atención médica o psicológica cuando se necesita.
Cuando el contacto es deseado, el cuerpo puede responder de formas que van más allá de lo emocional, ya que puede reforzar la sensación de cercanía y apoyo.
Asimismo, estudios experimentales han observado una menor respuesta de cortisol ante el estrés después de recibir un abrazo.
No elimina una pérdida, miedo o preocupación, pero el contacto afectivo puede comunicar algo importante: “estoy aquí contigo”.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 encontró beneficios del contacto físico en diferentes resultados de salud física y mental, incluidos ansiedad, síntomas depresivos, dolor, fatiga y cortisol.
También se han observado efectos favorables sobre la presión arterial, lo que no significa que un abrazo trate la hipertensión o una enfermedad cardíaca.
Abrazoterapia
La utilización del abrazo como herramienta terapéutica se denomina abrazoterapia y es una técnica basada en el contacto físico a través del abrazo.
Tocar y ser tocado es una necesidad y, por ello, tanto quien lo da como quien lo recibe obtiene beneficios.
Teniendo en cuenta que el tacto es el último sentido en desaparecer cuando las personas envejecen, estimularlo es beneficioso para el adulto mayor, ya que favorece la mejora de la calidad de vida.
De todos modos, es importante abordar la salud de las personas mayores desde los tres pilares para mantener la autonomía y la calidad de vida: el bienestar físico, emocional y sociales.
La3ra Edad es un período en el que los seres humanos hemos de aprender a gestionar las emociones desde una nueva perspectiva y a veces no resulta sencillo.
La incertidumbre, el miedo y la soledad son pensamientos que pueden ir ocupando poco a poco mayor terreno en el día a día si no se pone en marcha ninguna pauta de actuación.
Al contrario de lo que se piensa, el hecho de estar rodeados de otras personas no evita el riesgo de sentirnos aislados, sino que debemos poner en práctica técnicas de comunicación no verbal como las caricias, los abrazos, que ayudan a crear vínculos entre las personas mayores y su entorno.
Para muchos adultos mayores, un abrazo transmite lo que las palabras no siempre logran: seguridad, afecto, tranquilidad y conexión humana.









