Hoy se conmemora el aniversario de la batalla de Iwo Jima, un enfrentamiento clave de la Segunda Guerra Mundial que se cobró miles de vidas y marcó un punto de inflexión en la campaña del Pacífico. Más allá de la famosa foto del izamiento de la bandera, Iwo Jima fue un crisol sangriento de heroísmo y sacrificio.
A 79 AÑOS DEL CONFLICTO
Iwo Jima: Un símbolo de coraje en plena Guerra Mundial inmortalizado por una icónica foto
De las batallas de la Segunda Guerra Mundial que más vidas se cobró, Iwo Jima es una de las más recordadas. Y la foto del izamiento se aseguró de eso.
Los bombardeos antes de adentrarse en Iwo Jima
Antes de finalizar la conquista de Guam, Saipán y Tinian en las Marianas, Estados Unidos ya planeaba construir bases aéreas para los nuevos bombarderos B-29 Superfortress, capaces de alcanzar las Islas Japonesas. Sin embargo, los cazas nipones despegando de la pequeña Iwo Jima interceptaban los B-29 y no dejaban de atacar las bases, por lo que capturar Iwo Jima se volvió imperativo.
El 19 de febrero de 1945, tras meses de bombardeos aéreos y navales, los Marines estadounidenses desembarcaron en la isla volcánica, mientras que los defensores japoneses (unos 18.000 soldados) se habían atrincherado en profundos búnkeres excavados en la roca. La batalla se volvería una total carnicería.
Durante 36 días, 70.000 Marines lucharon contra un enemigo ferozmente defendido, perdiendo hombres de forma escalofriante: casi 7.000 soldados muertos y 20.000 heridos. A duras penas se capturaron 216 prisioneros japoneses, mientras que el resto falleció en combate. El 26 de marzo, finalmente, se declaró la isla asegurada, pero Iwo Jima fue una de las batallas más sangrientas de la historia del Cuerpo de Marines.
La importancia estratégica de la victoria fue invaluable: Iwo Jima sirvió como base de emergencia para más de 2.200 B-29, salvando las vidas de 24.000 aviadores estadounidenses. Además, facilitó la conquista de Okinawa, la última y la mayor batalla en el Pacífico.
La icónica foto tras el alto costo de la victoria
Cinco días después del inicio de la batalla, el 23 de febrero de 1945, ocurrió un evento que se grabó a fuego en la memoria colectiva: el izamiento de la bandera estadounidense en el monte Suribachi. La famosa fotografía de Joe Rosenthal capturó a cinco Marines y un enfermero de la Armada plantando la bandera.
Sin embargo, la heroica imagen contrastaba con la cruda realidad: tres de los soldados de la foto (Michael Strank, Franklin Sousley y Harlon Block) murieron antes del fin de la batalla. Su hazaña, al igual que la de miles de sus compañeros, se cobró un alto precio.
La batalla de Iwo Jima se distinguió por un número sin precedentes de actos de heroísmo; de hecho, en ningún otro enfrentamiento de la historia estadounidense se otorgaron tantas Medallas de Honor, el máximo reconocimiento militar por valentía: 27 en total. Como bien expresó el Almirante Chester W. Nimitz:
"Entre los hombres que lucharon en Iwo Jima, el valor poco común era una virtud común".
Hoy, al conmemorar este aniversario, es imposible olvidar el sacrificio de quienes lucharon en Iwo Jima. Su valor, coraje y resistencia representan un capítulo crucial en la historia de la Segunda Guerra Mundial y un recordatorio del alto costo de la libertad.














