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UNA HISTORIA DE ESPÍAS

Eva Perón y su guardaespaldas nazi: La increíble historia de Otto Skorzeny

Otto Skorzeny, nazi y guardaespaldas de Eva Perón, fue uno de los favoritos de Adolf Hitler. Rescató a Mussolini y terminó su vida en Argentina e Irlanda.

Hoy, a 106 años del nacimiento de Eva Perón, vale recordar una historia digna de película: la del espía nazi Otto Skorzeny, favorito de Adolf Hitler y custodio de Evita. Fue rescatista de Mussolini, prófugo de guerra, y guardaespaldas en la Argentina peronista, entre rumores de conspiraciones, romances y redes secretas de exiliados.

El nazi favorito de Hitler que terminó cuidando a Evita

Durante la Segunda Guerra Mundial, Otto Skorzeny era una celebridad militar dentro del Tercer Reich. Austríaco, nacido en 1908, ingeniero de formación, se alistó en las Waffen-SS y rápidamente escaló en la jerarquía gracias a su audacia y a su fanatismo por Hitler. En abril de 1943, fue elegido por el mismísimo Führer para una de las misiones más delicadas: rescatar a Benito Mussolini, recientemente depuesto por los propios italianos y encarcelado por orden del rey Víctor Manuel III.

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Otto Skorzeny fue uno de los oficiales más notorios de las SS, conocido por el audaz rescate de Mussolini. "El hombre más peligroso de Europa", ascendió rápidamente gracias a sus proezas militares.

Otto Skorzeny fue uno de los oficiales más notorios de las SS, conocido por el audaz rescate de Mussolini. "El hombre más peligroso de Europa", ascendió rápidamente gracias a sus proezas militares.

Skorzeny pilotó un planeador hasta la cima del Gran Sasso, una montaña de los Apeninos donde estaba preso el "Duce". La operación fue quirúrgica: desarmaron a los carabineros sin un solo tiro y evacuaron a Mussolini como si fuera una escena de película. Ese día nació la leyenda de Skorzeny y su ascenso como "el espía más letal de Europa". Incluso los enemigos lo reconocían: "fue de gran audacia militar", admitió Churchill.

Tras la caída del nazismo, Skorzeny fue capturado, juzgado en Dachau, pero absuelto. En 1948, escapó disfrazado de soldado estadounidense y terminó recalando en la Argentina, que para entonces ya recibía a numerosos fugitivos del régimen nazi. Aquí encontró terreno fértil: fue asesor personal de Perón en seguridad e inteligencia, y pronto se convirtió en el custodio de Eva Duarte, que ya era un símbolo de la patria. Se dice que la protegió de un atentado y que Evita lo miraba con afecto más allá del deber profesional. ¿Romance? Nadie lo confirmó, pero las habladurías de los pasillos de la Quinta de Olivos no lo descartaban.

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Tras la Segunda Guerra Mundial, Skorzeny llegó a Argentina y se convirtió en guardaespaldas de Eva Perón, protegiéndola de un atentado. Se rumorea que su relación fue más allá de la profesional.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Skorzeny llegó a Argentina y se convirtió en guardaespaldas de Eva Perón, protegiéndola de un atentado. Se rumorea que su relación fue más allá de la profesional.

Un espía siempre es un espía

En 1957, Skorzeny abandonó Argentina y viajó a Irlanda, quizás buscando un retiro apacible. Compró una granja en el condado de Kildare, al centro del país, con la excusa de dedicarse a criar caballos. Pero su imponente figura (1,93 metros, 114 kilos, cicatriz de oreja a boca) no lo ayudó a pasar desapercibido. Los vecinos lo veían como una especie de celebridad siniestra. La prensa local lo describía como un "glamuroso espía internacional". Según el periodista Kim Bielenberg, "fue presentado como el salvador de inocentes del Tercer Reich. El tono de los periódicos era más de admiración que de repudio".

Pero no todos estaban tan encantados. Los servicios de inteligencia irlandeses comenzaron a sospechar: ¿por qué un ex nazi tan influyente se instalaba en Irlanda? ¿Y por qué justo en ese lugar? Empezaron a circular versiones de que su granja era parte de una red secreta de escape, vinculada a la famosa organización ODESSA, dedicada a sacar nazis de Europa y esconderlos en América Latina.

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En 1957, Skorzeny se mudó a Irlanda, intentando una vida tranquila. Sin embargo, su pasado nazi despertó sospechas, y se le vinculó con una posible red de escape de ex nazis.

En 1957, Skorzeny se mudó a Irlanda, intentando una vida tranquila. Sin embargo, su pasado nazi despertó sospechas, y se le vinculó con una posible red de escape de ex nazis.

No se le comprobó nada, pero tampoco se le otorgó residencia permanente, a pesar de sus reiterados intentos. Las autoridades sabían con quién trataban. "Era un tipo reservado, frío, no le gustaba hablar con los lugareños", recordaba un historiador local. Cuando lo entrevistaban, negaba todo vínculo con el nazismo, pero nunca lo condenó. Jamás se arrepintió públicamente de su pasado.

Finalmente, murió en Madrid en 1975, víctima de un cáncer. Su ataúd fue envuelto en una bandera con los colores del Tercer Reich, y sus ex camaradas lo despidieron como a un héroe. Aquel guardaespaldas de Evita, que alguna vez caminó por los pasillos de la Casa Rosada, murió fiel a la causa que lo vio nacer. Y su historia sigue siendo uno de los capítulos más extraños y oscuros de la historia argentina.

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