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LA MARSELLESA

3 masones, uno monárquico, para la canción de la República

Masón quien pidió el Himno, masón quien lo compuso y masón a quien fue dedicado: la República y la historia oculta de La Marsellesa.

A medida que continuaba la Revolución Francesa, a las monarquías de Europa les preocupaba que el fervor revolucionario se extendiera a sus países. La República no era bienvenida porque ponía en riesgo todas las casas reales. Era necesario invadir Francia, llegar a París y reinstalar al monarca.

La Guerra de la 1ra. Coalición fue un esfuerzo por detener la Revolución, o al menos circunscribirla a Francia. 2 ejércitos de la Coalición (Austria + Prusia) invadieron el país desde el Norte.

El 25/04/1792, el barón Philippe-Frédéric de Dietrich, alcalde de Estrasburgo, y Venerable Maestro de la Logia masónica local, pidió a su invitado, el también masón Claude Joseph Rouget de Lisle, que compusiera una canción que reuniera "a nuestros soldados de todas partes para defender a su patria amenazada".

Aquella noche Rouget de Lisle compuso 'Chant de guerre pour l'Armée du Rhin' (‘Canto de guerra para el ejército del Rin’).

La propia Estrasburgo fue atacada días después. Pero en septiembre ocurrió la Batalla de Valmy: los generales François Kellermann y Charles Dumouriez derrotaron a las tropas prusianas comandadas por Charles William Ferdinand, duque de Brunswick-Lüneburg, príncipe de Brunswick-Wolfenbüttel, cuando intentaban ingresar a París.

Dietrich fue guillotinado en 1793 durante el Reinado del Terror, ejemplo de lo inaceptable de los estados 'de excepción' y sus fascistas Comités de Salvación Pública que permiten el poder al Maximilien Robespierre de turno.

La época

En la Francia de 1789, la mitad de los hombres y más del 70% de las mujeres no sabían leer: las canciones, herramienta cultural de la tradición oral, eran mecanismos para transmitir ideas, consignas y propuestas.

Entre 1789 y 1800, se han contabilizado casi 200 himnos y más de 2.000 canciones populares de contenido político en aquella Francia.

Mientras que los himnos eran encargos de las autoridades para las ceremonias oficiales (coros, cantos fúnebres, odas), las canciones tenían un carácter popular.

Había autores, 'chansonniers', que cantaban y vendían sus composiciones (o las de otros) en los puntos más concurridos de París, como el Pont Neuf, el Palais Royal o los Campos Elíseos. Otros se limitaban a idear una letra que podía cantarse sobre una melodía ya conocida (de una opereta, un vaudeville o una canción folclórica). Estos 'paroliers' eran casi siempre anónimos.

La Revolución atravesaba una fase dramática: la hostilidad doméstica contra Luis XVI había alarmado a las monarquías absolutistas europeas, y en agosto de 1791 el emperador Leopoldo II y el rey de Prusia lanzaron un ultimátum a la Asamblea Nacional: si no se respetaban los derechos de Luis XVI intervendrían militarmente. El 20/04/1792, la Asamblea Nacional aprobó declarar la guerra a Austria.

El alcalde de Estrasburgo, al encargar el himno 4 días después de la declaración de guerra, quería levantar la moral de los voluntarios. El estribillo debía decir: "¡A las armas, ciudadanos!", tal como los bandos pegados en los muros de la ciudad que invitaban a los hombres adultos a alistarse.

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Letra y música de un Himno inmortal.

Letra y música de un Himno inmortal.

La melodía

Claude Joseph Rouget de Lisle era militar y a los 24 años, luego de lograr su ascenso a oficial, ingresó a 'Les Frères discrets' (los Hermanos discretos) logia masónica en Charleville, capital del departamento de Ardennes, a orillas del río Mosa.

Rouget de Lisle no era conocido como poeta sino como ingeniero y llegó a capitán.

Pero lo más importante es que él no era un republicano, ni quería serlo. Señoras y señores: el autor de La Marsellesa era un admirador de la Monarquía y se negó a prestar juramento de lealtad a la Constitución republicana.

Él sabía que Francia era mucho más que esa anárquica Revolución que requirió del Imperio de Napoleón Bonaparte para disciplinarla.

Rouget de Lisle fue destituido y encarcelado en 1793. Los soldados republicanos entonaban el Himno de su creación mientras él padecía en una mazmorra por monárquico. Paradoja si las hay.

Conclusión: él escribió su Himno porque era nacionalista, y no se necesitaba ser republicano para ser patriota.

Rouget de Lisle sólo se salvó de la guillotina porque justo ocurrió la Reacción Termidoriana: ¡por fin había muerto Robespierre y se disolvió el Club Jacobino y desaparecieron los 'sans-culottes'!

El Himno

El autor bautizó su composición 'Chant de guerre pour l'Armée du Rhin'.

Él respetó la leyenda del afiche con la proclama "Aux armes, citoyens!" (¡Ciudadanos, a las armas!) y se la dedicó al mariscal Nicolas Luckner, otro masón pero de origen bávaro al servicio de Francia. En la historia de 'La Marsellesa' hay 3 masones.

La canción se difundió en Alsacia, antes de pasar por Marsella, desde donde llegó a París.

La melodía se convirtió en la convocatoria a reunión de la Revolución, rebautizada 'La Marsellesa' porque a Marsella la había llevado en mayo un joven médico voluntario de Montpellier, François Mireur, más adelante general de Napolén, y les gustó a los voluntarios ('fédérés') que ingresaron a París entonándola el 30/07/1792.

El 14/07/1795, la Convención decidió que la música y letra compuesta por el monárquico Rouget de Lisle sería el Himno de la República. Luego llegó Napoleón, que la eliminó, y más aún sus sucesores Luis XVIII y Carlos X. Fue restablecido después de la Revolución de julio de 1830. Y cumplió un rol motivador durante la Guerra franco-prusiana.

Más tarde fue el Himno del movimiento revolucionario internacional, en 1871 fue la canción oficial de la Comuna de París y en 1879 fue restaurado como el Himno nacional de Francia.

No existe una versión única porque su letra fue puesta en música en diversas formas y cuando se lo declaró Himno oficial no se especificó cuál la versión.

Una comisión, en 1887, compuesta de músicos profesionales, determinó cuál sería la versión oficial, después de revisar su línea melódica y su armonización.

El presidente Valéry Giscard d’Estaing quiso volver a una ejecución más cercana a los orígenes de la obra y le impuso un 'tempo' más lento.

Hoy en día se ejecuta en las ceremonias oficiales una adaptación de la versión de 1887.

Farrah el Dibany interpreta La Marsellesa con la que Macron celebra su victoria en las elecciones

Impactante

Laura Manzanera, en un podcast alusivo para National Geographic, explicó:

"En junio de 1792, los partidos revolucionarios decidieron reunir en París una fuerza armada de 20.000 hombres para defender la capital en caso de invasión extranjera, los llamados 'federados', que deberían estar listos para el 14/07, fiesta revolucionaria.

Un diputado llamado Barbaroux escribió a las autoridades de su ciudad natal, Marsella, para que enviaran 600 hombres. Provistos de una copia impresa del canto de Rouget de Lisle, los marselleses, a lo largo de su travesía hasta París, que duró del 3 al 29 de julio, iban cantando el himno en cada pueblo que atravesaban. Una gaceta de la época cuenta que "cantan el himno con gran fuerza, y el momento en que agitan sus sombreros y sus sables, gritando todos a la vez '¡A las armas, ciudadanos!' es realmente estremecedor. Han hecho que escucharan este himno guerrero en todos los pueblos que atravesaban, y estos nuevos bardos han inspirado así en el campo sentimientos cívicos y belicosos".

Los marselleses se quedaron varias semanas en París, y en ese tiempo no cesaron de cantar el himno: "A menudo lo cantan en el Palais-Royal, y a veces en los espectáculos entre dos obras", decía la misma fuente. Fue entonces cuando los parisinos descubrieron esta música, que pasaron a llamar Himno de los marselleses, y después, simplemente, La Marsellesa".

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