2022 no ha sido un buen año para la economía internacional, en medio de una crisis agravada por la guerra entre Rusia y Ucrania y la inflación global, la economía mundial sufrió de aumentos en la pobreza y en los niveles de deuda. Escenario nada alentador si vemos como se impulsaron al alza los precios de los alimentos, los combustibles y los fertilizantes.
BANCO MUNDIAL
Los 3 gráficos que comprometen al desarrollo internacional
En el último día del año, el Banco Mundial releva 3 gráficos claves para entender donde estamos parados y hacia donde vamos en este 2023.
En este sentido, el Banco Mundial elevó 3 gráficos claves para dimensionar los problemas existentes de cara a este 2023.
1. Desaceleración del crecimiento
La confluencia de crisis que definieron 2022 sigue enlenteciendo el crecimiento mundial. La economía mundial atraviesa la mayor desaceleración luego de una recuperación posterior a una recesión desde 1970, y la confianza de los consumidores en el mundo ya ha sufrido una disminución mucho más pronunciada que durante el período previo a anteriores recesiones mundiales.
Las tres economías principales del mundo —Estados Unidos, China y la zona del euro— se han desacelerado abruptamente. Bajo estas circunstancias, incluso si una conmoción moderada afecta a la economía mundial durante el próximo año, esta podría entrar en una recesión.
2. Pobreza: Una agenda estancada
La pandemia supuso el mayor revés para los esfuerzos de reducción de la pobreza en el mundo en décadas, y la recuperación ha sido desigual. Para fines de 2022, hasta 685 millones de personas podrían estar viviendo en la pobreza extrema, haciendo de 2022 el segundo peor año en materia de reducción de la pobreza en las últimas dos décadas (después de 2020).
Además de los efectos persistentes de la pandemia, el aumento de los precios de los alimentos y la energía —impulsado por las conmociones climáticas y los conflictos como la guerra en Ucrania— ha impedido una rápida recuperación. Las actuales proyecciones indican que el 7% de la población mundial —aproximadamente 574 millones de personas— seguirá sumido en la pobreza extrema en 2030, un porcentaje muy lejano del objetivo mundial del 3% para dicho año.
3. Los cambios en las características de la deuda
El año pasado se intensificó la crisis de la deuda que enfrentan los países en desarrollo. Los niveles generales de la deuda de los países en desarrollo han aumentado durante la última década, y alrededor del 60% de los países más pobres del mundo se encuentran en situación de sobreendeudamiento o en riesgo de estarlo.
A fines de 2021, los acreedores privados poseían el 61% de la deuda pública y con garantía pública de los países de ingreso bajo y mediano, según el Informe sobre la deuda internacional 2022. Mientras tanto, los países que no son miembros del Club de París (aquellos que no son prestamistas tradicionales, como China, India, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos) también están desempeñando un papel cada vez más importante en el ámbito del financiamiento bilateral.
Aumento de la inseguridad alimentaria y de fertilizantes e inflación de los precios de los alimentos
El 2022 se caracterizó por un marcado aumento de la inseguridad alimentaria en todo el mundo. La guerra en Ucrania, la alta inflación, las interrupciones de las cadenas de suministro y la desaceleración económica mundial se combinaron para impulsar grandes alzas de los precios de muchos productos e insumos agrícolas, como los fertilizantes.
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