La escalada militar en Medio Oriente ya golpea a los mercados energéticos, pero economistas y analistas advierten que el impacto inflacionario podría ir mucho más allá del petróleo. La interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz amenaza con desatar una nueva ola de inflación global al afectar insumos clave como fertilizantes, gas natural e incluso helio, según Politico.com.
RIESGO "O"
La "inflación de Ormuz": el conflicto ya amenaza a precios de alimentos
La crisis en el estrecho de Ormuz amenaza fertilizantes, energía y helio, y podría desatar una ola de inflación. China libera sus reservas de fertilizantes.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es una arteria crítica del comercio internacional. Por allí transita cerca del 20% del petróleo mundial y una parte importante del gas natural licuado, lo que explica por qué cualquier interrupción genera una reacción inmediata en los mercados energéticos.
Sin embargo, el shock económico podría ser más amplio que el visto en otras crisis geopolíticas. El bloqueo o reducción del tránsito marítimo en la zona está afectando el transporte de materias primas esenciales para la agricultura y la industria. Entre ellas destacan el amoníaco, la urea, el azufre y otros compuestos utilizados para fabricar fertilizantes, insumos fundamentales para la producción global de alimentos.
Un tercio de los fertilizantes del mundo circula por el Estrecho de Ormuz
El Golfo Pérsico es uno de los principales centros de producción de fertilizantes nitrogenados y de los insumos necesarios para elaborarlos. Aproximadamente un tercio del comercio marítimo mundial de fertilizantes pasa por el estrecho de Ormuz, lo que significa que cualquier interrupción logística repercute rápidamente en los precios agrícolas.
Las primeras señales del impacto ya se observan en los mercados. El precio de la urea —uno de los fertilizantes más utilizados en el mundo— subió con fuerza en las últimas semanas, mientras que varios países comenzaron a liberar reservas para garantizar el suministro interno. China, por ejemplo, anunció la liberación anticipada de fertilizantes de sus reservas comerciales para evitar escasez durante la temporada de siembra, según informó Reuters.
La industria advierte que el efecto puede trasladarse rápidamente al costo de los alimentos. El director ejecutivo del gigante noruego de fertilizantes Yara, Svein Tore Holsether, señaló a The Guardian que una interrupción prolongada del comercio en la región podría reducir los rendimientos agrícolas y provocar un fuerte aumento de los precios globales de los alimentos.
El fenómeno ya tiene nombre entre analistas y responsables de política económica: “inflación de Ormuz”. La lógica es similar a la que siguió a la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando la combinación de energía cara, fertilizantes escasos y disrupciones logísticas disparó el costo de la comida en todo el mundo.
El precio del helio también puede aumentar
A esta presión se suma otro factor inesperado: el helio. Aunque suele asociarse con usos recreativos, el gas es clave para industrias estratégicas como la fabricación de semiconductores, la medicina y la exploración espacial. Parte de su producción y transporte también depende de rutas energéticas y petroquímicas del Golfo, por lo que los analistas temen que la crisis genere escasez y aumentos de precios en sectores tecnológicos.
La guerra también está tensionando el transporte marítimo global. Miles de buques quedaron detenidos o desviados, mientras las compañías navieras evitan la zona por el riesgo de ataques. Esta disrupción logística encarece el comercio internacional y agrega presión a los costos de transporte, otro componente clave de la inflación.
En este contexto, bancos centrales y gobiernos enfrentan un nuevo dilema económico. Después de varios años de lucha contra la inflación, un shock simultáneo en energía, alimentos y cadenas de suministro podría obligar a revisar las previsiones de crecimiento y las estrategias monetarias.
La historia económica muestra que las crisis energéticas rara vez se limitan al petróleo. En el caso de Ormuz, el verdadero riesgo para la economía global podría ser una reacción en cadena: combustibles más caros, fertilizantes escasos y alimentos más costosos. Una combinación que amenaza con convertirse en el próximo gran episodio inflacionario mundial.
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