Fue Taty Almeida una referente indiscutida del movimiento de Derechos Humanos y símbolo de la lucha contra la impunidad en Argentina: lo último que le escuchó decir a su hijo Alejandro fue “mamá, ya vengo” pero el joven salió de su casa de Palermo y ya no regresó.
SÍMBOLO DE LUCHA POR LOS DDHH
Murió Taty Almeida (95), titular de la Linea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo
Falleció el domingo 14/6 en el Hospital Italiano, donde estaba internada. Desde mediados de 1975, Taty Almeida buscó infructuosamente a su hijo, Alejandro.
Su búsqueda se extendió de manera incansable a lo largo de más de medio siglo.
Lydia Estela Mercedes Miy Uranga nació el 28 de junio de 1930. Todos la llamaban “Taty”.
Paradójicamente, su padre había sido un destacado militar del ejército argentino que se retiró con el grado de teniente coronel en el arma de caballería y sus hermanas se casaron con integrantes de la Fuerza Aérea. Su hermano Carlos llegó a ser coronel del Ejército.
En Buenos Aires, Taty se recibió de maestra y a los 21 años se casó con Jorge Almeida, también ligado a una familia castrense.
Tuvieron tres hijos: Jorge Martín en 1953; Alejandro Martín en 1955 y María Fabiana en 1956.
El matrimonio duró hasta 1970 cuando Taty habló con sus hijos y les dijo que se iba a divorciar.
Una peregrinación de más de medio siglo
La mujer fue a golpear las puertas de militares conocidos como Orlando Ramón Agosti, titular de la Fuerza Aérea, Leopoldo Fortunato Galtieri, titular del Ejército, Albano Harguindeguy, ex ministro de Interior y Ramón Camps, ex jefe de la policía bonaerense.
En septiembre de 1979, hizo fila en Avenida de Mayo para denunciar la desaparición de Alejandro ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
No dudó en ir a contar su caso a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep).
Un dolor que jamás se apagó
“Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido. Y estoy muy orgullosa de que él haya sido quien me parió. Yo era una gorila fatal. Me afeité. Todo eso fue después de lo de mi hijo”, se sinceró en una entrevista con Memoria Abierta.
“Es mentira eso que te dicen que el tiempo cura las heridas, yo cada vez lo extraño más. Yo querría tener aunque sea un huesito de Alejandro”.
Tampoco pudo saber qué hicieron con él después del secuestro. Durante 5 décadas, Taty siguió viviendo en un departamento de Palermo desde donde lo vio partir por última vez.
Desde 2024, Taty presidió Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
En abril de 2026 celebró y lloró cuando la Universidad de Buenos Aires la distinguió con el honoris causa, que recibió rodeada de su hija Fabiana y sus nietos.
“Le demostramos a Javier Milei que la resistencia continúa”, expresó.
Taty quiso que la despidieran en la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (FOETRA), donde tantas veces festejó sus cumpleaños.

















