El último informe de estrategia de ONE618 ofrece una radiografía incómoda para los libertarios: La Libertad Avanza (LLA) está empezando a parecerse peligrosamente a lo que prometió destruir. El intento de sumar músculo territorial e influencia legislativa recurriendo a figuras del peronismo tradicional revela el dilema central de este experimento político: ¿puede un movimiento antisistema (anticasta) consolidar poder sin traicionarse?
DESDE ONE618
Del antisistema al sistema: La metamorfosis forzada de LLA
Un informe de ONE618, de Eduardo Costantini, advierte como La Libertad Avanza atraviesa su mayor dilema: cómo expandirse sin traicionar su ideal "antisistema"
Mientras Karina Milei intenta disciplinar filas para frenar los roces internos por la incorporación de “castistas”, el documento advierte que los problemas no son sólo de forma. El choque es estructural: la necesidad de sumar volumen político enfrenta a LLA con su propio mito fundacional.
Kirchnerismo, PRO y ahora Milei: Tres caminos
El informe recuerda que Kirchnerismo y PRO enfrentaron este mismo dilema en su momento, con resultados dispares:
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Kirchnerismo supo absorber sin perder identidad, gracias a una flexibilidad ideológica inicial y un liderazgo férreo que logró convertir enemigos en soldados. La transversalidad de Néstor Kirchner se tradujo en un movimiento que fagocitó aliados sin dejar de ser kirchnerista.
El PRO, en cambio, se licuó al expandirse. Su alianza con la UCR, la Coalición Cívica y sectores peronistas obligó a ceder banderas. El partido terminó como una confederación de socios, donde cada nuevo integrante alteró el perfil del original.
LLA hoy intenta combinar ambos modelos: absorbe estructuras ajenas como el kirchnerismo, pero exige obediencia doctrinaria como el PRO. El resultado es una tensión constante entre militantes puros y arribistas funcionales.
El precio político
Karina Milei aparece en el centro de la estrategia. La hermana presidencial busca consolidar un partido verticalista, eliminando voces disidentes y cerrando filas en torno a un discurso único. El problema es que ese mismo verticalismo desalienta la integración de nuevos actores con ambiciones propias.
El dilema es claro: si abre las puertas, se contamina; si no las abre, se aísla. La construcción de poder en Argentina exige territorios, intendentes, gobernadores, punteros y rosca. Y LLA carece de todos ellos.
Una coalición populista de derecha
El informe de one618 plantea que LLA está dejando atrás la ilusión de un gobierno institucionalista. Ya no se disfraza de liberal clásico: se presenta abiertamente como una opción populista de derecha, vertical, beligerante, con un fuerte componente emocional.
La estrategia parece efectiva en el corto plazo: sus votantes “cautivos” no tienen adónde ir, y buena parte del electorado sigue viendo a Milei como la única alternativa viable al kirchnerismo.
¿Qué puede venir?
- LLA puede pagar un costo alto en cohesión interna si insiste en sumar sin integrar.
- El Congreso seguirá siendo un cuello de botella si no logra construir mayorías orgánicas.
- El frente judicial y legislativo puede activarse si los aliados ocasionales se sienten usados y desechados.
Por ahora, la estrategia de Karina Milei se sostiene por la debilidad ajena. Pero no hay garantía de que esa debilidad sea eterna. Como bien señala el informe, “lo que hoy funciona por falta de alternativas, puede dejar de funcionar apenas el escenario cambie”.
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