Con el sector lácteo argentino atravesando una profunda crisis por la caída del consumo interno, el aumento de los costos de producción y la creciente competencia de segundas marcas, y tras casi un año de negociaciones, la multinacional francesa Danone y la compañía cordobesa Arcor, la principal alimenticia de la Argentina, alcanzaron un principio de acuerdo para quedarse con el 100% de Mastellone Hnos., la firma detrás de la emblemática marca La Serenísima.
CONCENTRARSE PARA SUBSISTIR
Batacazo: Danone y Arcor toman el control total de La Serenísima
Tras casi un año de negociaciones, Mastellone y Dallpoint a manos de Bagley Latinoamérica traspasan La Serenísima, a la sociedad de Arcor y Danone, que ahora controlarán el 100% de la mayor compañía láctea argentina.
La operación incluye la compra del 51% de las acciones que aún permanecían en manos de la familia fundadora y del fondo Dallpoint, lo que marcaría el cierre definitivo de una etapa empresarial de casi un siglo.
Vale remarcar que este principio de acuerdo llega tras un proceso que estuvo cerca de terminar en la justicia por las diferencias en la valuación de la compañía que habían trabado las conversaciones durante meses: mientras los vendedores aspiraban a unos US$250 millones por su participación, la oferta de los compradores no superaba los 40 millones. Una brecha "enorme", según fuentes cercanas a la negociación, que mantuvo en suspenso el desenlace e incluso abrió la posibilidad de litigios en Argentina y España, dado que el contrato se encuentra bajo jurisdicción española.
Pero el interés de todos en evitar una judicialización, que podría incluso afectar el negocio, terminó por acercar posiciones. Aunque los detalles finales no fueron oficialmente confirmados, se espera que el anuncio formal se realice en los próximos días.
El origen de este proceso se remonta a abril de 2025, cuando Danone y Arcor, socios en Bagley Latinoamérica, decidieron ejercer la opción de compra para avanzar hacia el control total de Mastellone.
Integración y desafíos en medio de la crisis del sector
En la actualidad, la operación de la marca se encuentra fragmentada. Por un lado, Mastellone Hnos. concentra la producción de leche fluida, quesos y manteca. Y por otro, Danone Argentina gestiona categorías como yogures, postres y productos refrigerados, muchos de ellos también comercializados bajo el nombre La Serenísima mediante acuerdos de marca compartida.
La integración permitiría unificar estas operaciones. Es un proyecto que, puertas adentro llaman, 'La Serenísima unida', y que apunta a optimizar procesos, reducir costos y fortalecer el posicionamiento de la marca en un mercado cada vez más competitivo.
Además, en medio de la crisis, las grandes compañías impulsan estos procesos de concentración para ganar escala y sostener así su rentabilidad. Para Danone y Arcor, quedarse con el 100% de Mastellone representa una oportunidad de reposicionar el negocio en este contexto. La integración total permitiría mejorar la eficiencia operativa y potenciar el desarrollo de nuevos productos, al tiempo que consolidaría su liderazgo en el mercado.
Antoine de Saint-Affrique, CEO de Danone, señaló en un comunicado: "Nos complace llevar nuestra alianza de largo plazo con el grupo Arcor al siguiente nivel. Refuerza nuestro compromiso con el mercado argentino y América Latina".
Y agregó, Alfredo Pagani, presidente de Arcor: "Permitirá apalancar la capacidad comercial, las operaciones, los procesos y las mejores prácticas de ambas empresas y acelerar el crecimiento, gracias a una estrategia unificada para el desarrollo de productos diferenciales".
El final de la familia Mastellone en la empresa que fundaron en 1929
Los orígenes de La Serenísima se remontan al 29 de octubre de 1929, cuando una pareja de inmigrantes italianos que llegaron al país en la década del ‘20, don Antonino Mastellone y Teresa Aiello, comenzaron a elaborar mozzarella y ricota en General Rodríguez. Antonino vendía los quesos frescos en la zona del puerto y San Telmo, hasta donde llegaba en tren todos los días.
Tras su fallecimiento, y bajo el liderazgo de su hijo, Don Pascual, se transformó en una de las marcas lácteas más conocidas de la Argentina. Un verdadero ícono del consumo masivo argentino.
Por eso, de concretarse el traspaso (la operación todavía está sujeta a que las autoridades otorguen las aprobaciones regulatorias para que se cierre definitivamente), marcará el final de la participación de la familia Mastellone en la empresa.
Durante generaciones, La Serenísima fue sinónimo de calidad y confianza para millones de consumidores, consolidándose como la principal empresa láctea del país.
El traspaso del control total a manos de Danone y Arcor abre una nueva etapa, dominada por grandes jugadores globales, y el adiós a las empresas familiares históricas.
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