"Tutorial actualizado 2024 para comprar camisetas de China y recibirlas en tu casa". Así empieza el posteo de un usuario en X, en el que le explica a su comunidad cómo adquirir este tipo de prendas de equipos de fútbol desde el exterior, a un lugar especializado en su fabricación.
INVESTIGACIÓN THE ATHLETIC
Camisetas truchas, tendencia que crece: pagar menos antes que tener una original
Según un estudio del medio británico, los hinchas están decididos a combatir el excesivo costo de las camisetas. Desinterés de los clubes.
En ese caso, el pedido es a China, ese destino donde todo se pide y todo llega. Claro, el usuario en X no habla de camisetas originales. Todo aquel que quiera comprar allí estará comprando réplicas. Pero eso, tanto al autor del tuit como a su comunidad y a otros cientos de miles de personas más, poco le importa.
Una realidad mundial: la investigación de The Athletic sobre la compra de camisetas no originales
La compra de remeras truchas de clubes de fútbol, en un amplio abanico que abarca un variopinto crisol de clubes, años, modelos y talles, es una tendencia que ha crecido exponencialmente en los últimos años. Las razones son varias, pero probablemente la más importante radique en el costoso precio en que se comercializan estos productos.
El microclima que vive la economía Argentina no es, esta vez, la excepción a parámetros que rigen en otras partes del mundo. Por el contrario, lo caro que resultan las camisetas de fútbol es una realidad que azota a hinchas de todo el planeta, de todos los equipos, de todas las divisiones.
En el caso argentino, tuits como los del usuario que explicaba cómo comprar a China muestran que, al menos en el territorio nacional, la demanda es grande. Sin embargo, una reciente investigación del medio británico The Athletic expone un panorama mucho más amplio y abarcativo.
Efectivamente, The Athletic comprobó que existe un mercado creciente de falsificaciones debido al aumento del precio de las camisetas auténticas. Según recabó, casi el 78% de sus encuestados alrededor de todo el mundo admitió haber comprado una de estas prendas sabiendo conscientemente que se trataba de una réplica y no una original.
Riquelme, Libertadores 2000, a buen precio: ¿Por qué no?
La tentación de obtener una prenda trucha de este tipo ha crecido significativamente a partir de la buena calidad con que se fabrican. Además, la variedad suele ser amplia. Un hincha de Boca Juniors podría conseguir, sin ningún problema, la versión de la del Xeneize campeón de la Copa Libertadores 2000, con el estampado de "Riquelme" y el número "10" en la espalda.
Los precios son tremendamente más accesibles. El usuario de X citado al principio de la nota comentaba que había comprado 4 camisetas por un total de 97 dólares, sumando inclusive los gastos de envío. En Argentina, claro, las reglas del juego obligan a tener en cuenta distintas variantes para pagar algo en el exterior, pero eso no representa mayores problemas. Lo que vale una camiseta original no es una alternativa a considerar.
El mercado, mientras tanto, crece. Según The Athletic, alcanza los 180 millones de libras (233 millones de dólares) y se venden 16,2 millones de camisetas al año. Tampoco parece que fuera a disminuir: el 66 % de los encuestados afirma que volvería a comprar una falsificación en el futuro o por primera vez.
Los precios de las camisetas, injustificables hasta para la industria misma
Por supuesto que se trata de un comercio ilegal ya que viola derechos de propiedad intelectual de las marcas y también de los propios clubes. Pero ni las marcas ni los clubes parecen muy interesados en comprender los altos costos que le imprimen a sus prendas. Aunque sean injustificables, como dijo Rob Warner, ex diseñador de Puma y Umbro:
La ilegalidad no parece dar muestras de detenerse y eso puede acarrear otras problemáticas colaterales. Si hay algo que se fabrica por fuera de marcos regulatorios, lo que también está por fuera de los marcos regulatorios son las condiciones laborales en las cuales se trabaja. ¿Quién controla eso?
Lo cierto es que, por el momento, a los clubes de fútbol no les mueve demasiado el amperímetro. The Athletic contactó a los 20 equipos de la Premier League para consultarles si barajan la posibilidad de establecer topes a los precios de las casacas. Solo el Ipswich Town y el Brentford se animaron a responder y a plantearse seriamente alternativas para abordar esta situación. El resto, silencio.
Este último, el Brentford, quizá sea el que más a la vanguardia camine. Hace dos temporadas que su conjunto oficial es el mismo. Eso alivia el bolsillo de los hinchas, que no salen corriendo a comprar el último modelo del último entrenamiento. "El ciclo de dos años no solo garantiza la asequibilidad para nuestros fanáticos, sino que también se alinea con nuestro compromiso de reducir el desperdicio y promover un futuro más ecológico para la próxima generación de fanáticos de los Bees", argumentó Jon Varney, director ejecutivo.
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