OPINIÓN

INTERVENCIÓN / EXPROPIACIÓN

Vicentin y el uso de las exportaciones para el pago de la deuda

Es conocido ya el apoyo gremial peronista a las decisiones del Ejecutivo Nacional sobre Vicentin (el aval más reciente es el de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval, que conduce Juan Carlos Schmid: "Fue un rápido e inteligente movimiento del Poder Ejecutivo intervenir y salvaguardar el trabajo argentino y la soberanía alimentaria. Apoyamos una decisión que favorecerá el mercado interno, a la regulación de precios y, definitivamente, evitará la extranjerización del comercio exterior de granos, piedra basal de la economía argentina"). Pero el Partido Obrero/FIT va más allá: la expropiación debería ser sin indemnizar a Vicentin. Si bien Urgente24 ha insistido en que el rescate de una empresa de patrimonio negativo no amerita recompensa, el PO/FIT plantea otros argumentos:

El martes posterior al anuncio del Gobierno argentino sobre la intervención a Vicentin, se hizo pública la información sobre la propuesta que el mismo Gobierno había hecho a los fondos de inversión para cerrar un acuerdo de repago de la deuda. 

La nueva propuesta del Gobierno incorpora un bono atado a las exportaciones agrícolas. Algo así como fue en su momento el Cupón PBI, pero que en este caso ya fue rechazado por los bonistas, a pesar de que el Gobierno propuso que lo controlara el FMI. Sucede que el índice del PBI se puede “tocar” de diversas maneras, por ejemplo, en la medida que depende, entre otras cosas, del tipo de cambio. 

Para los bonistas se trata de una propuesta muy tentadora. La quita de capital propuesta por el Gobierno, que ya era muy limitada, queda prácticamente eliminada. Las exportaciones son en dólares, al igual que el pago de la deuda, lo que quita capacidad al Gobierno de intervenir sobre él.

A partir de esta propuesta debe entenderse la medida respecto con Vicentin, la primera exportadora de aceite y derivados de granos del país que el Gobierno quiere convertir en empresa “testigo”. Vicentin cometía todo tipo de maniobras fraudulentas para hacerse de divisas: exportaba a través de Paraguay y no declaraba los granos que compraba. Con su rescate, el Gobierno conquista una fuente de ingresos para el pago de la deuda a partir de las exportaciones e interviene en el mercado en cuestión, forzando exportaciones que valoricen el bono concedido a los fondos de inversión. 

Lo que mueve a Alberto Fernández y su gabinete no es hacerse cargo en pos de los intereses nacionales y la soberanía alimentaria de una empresa de una patronal fraudulenta y vaciadora, que debe pagar por sus delitos y sus deudas, sino la presión del capital financiero internacional y el sometimiento a los bonistas. 

A su vez, la medida sobre Vicentin se observa como un completo rescate a los vaciadores. Los acreedores de la empresa saludaron la medida porque detectan la promesa de pago. 

El Frente de Izquierda tiene un planteo antagónico que se cristalizará en un proyecto que opondremos al del Gobierno en el Congreso nacional: Vicentin debe ser expropiada sin pago, lo mismo que los bienes de sus dueños. Deben abrirse los libros y develarse sus negociados y maniobras fraudulentas.

Y debe ser puesta a funcionar y ser gestionada por sus trabajadores. Esto, debe ser parte de un plan de recuperación del complejo agroindustrial con una política dictada por los intereses de las mayorías y no de los bonistas internacionales: desconocer la deuda, nacionalizar el comercio exterior, la banca y ponerlos al servicio del desarrollo del país.