Si quedaban dudas de que Santiago Caputo escondía su actividad en redes sociales bajo una cuenta anónima que todo el mundo daba por hecho que era suya, algunos episodios de los últimos días las despejan. Si no en su totalidad, al menos en gran parte. El poderoso asesor de Javier Milei se quedó con el control absoluto de la Unidad de Información Financiera (UIF), la oficina antilavado de dinero que está bajo la órbita del ministerio de Justicia. Tras una fuerte presión que incluyó una campaña mediática, Caputo consiguió desplazar a Ignacio Yacobucci de su presidencia después de que meses antes hiciera lo mismo con el vice del organismo, Manuel Tessio. Ahora ubicó al fiscal Paulo ‘Paul’ Starc al frente de la repartición. Dicen que por recomendación de un empresario de medios que está afincado desde hace 4 años en el exterior. Estos movimientos fueron impugnados por los directivos de la UIF en tiempos de Mauricio Macri, Mariano Federici y María Eugenia Talerico. Denuncian que se acusa a Yacobucci por impulsar querellas en causas que complican al kirchnerismo como parte de un pacto que intercambia impunidad por gobernabilidad. Aumenta la sospecha el timing: el Gobierno convocó a sesiones extraordinarias del Congreso durante enero y febrero en las que busca aprobar la eliminación de las PASO, pero sobre todo los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para integrar la Corte Suprema. Para ello necesita una mayoría agravada de 2 tercios del Senado en la que la colaboración del kirchnerismo es imprescindible.
PANORAMA
Caprichos del enfant terrible
El último movimiento de Santiago Caputo muestra que el rencor y el revanchismo pueden moldear algunas de sus decisiones.
En el Gobierno confirman que el perfil querellante que Yacobucci le dio a la oficina antilavado es un motivo de su desplazamiento al entender que esa no es su tarea. De paso, acusaron al abogado e hijo del camarista de Casación Guillermo Yacobucci de haber hecho gastos indebidos en viajes. Él hace trascender su desmentida. A su vez, en la disputa sobre la interpretación de las razones de la expulsión de Yacobucci hace su entrada “John”, un usuario anónimo de la red social X que a través de su cuenta @MileiEmperador defiende las medidas del Gobierno, ensalza a Milei con imágenes generadas por Inteligencia Artificial que sólo agrandan la distorsión que el Presidente tiene sobre su propia imagen, baja línea sobre la “batalla cultural” de los libertarios y sale a trollear a quienes desafían el relato oficial. Durante bastante tiempo se le atribuyó esta cuenta a Caputo. De hecho, “John” hizo esa ‘leyenda’ parte de su discurso irónico. “No entiendo porque me atribuyen cosas que dice Santiago Caputo cuando esta es sólo la cuenta que se le atribuye a Santiago Caputo. Misterio”, se burló en las últimas horas. Pero otras publicaciones en la misma red social tienden a confirmar o al menos a abonar de manera contundente las sospechas. Como las de Javier Milei haciéndose eco de los rumores sobre la verdadera identidad de "John", pero sin desmentirlos. O como la sugerencia por parte del usuario anónimo del acceso a determinada información. Por caso, “John” tuvo la autoridad de afirmar que un viaje “al sur” que le adjudicaron al asesor especial “tampoco existió”. Pero esta condición llegó a su pico cúlmine (hasta ahora) cuando tras un largo y duro intercambio con María Eugenia Talerico por la presunta protección de empresarios kirchnerista por parte de la AFIP macrista, “John” anticipó: “Lo que me voy a reír de Talerico la semana que viene”. Esa frase tomó significado el jueves cuando se anunció que Yacobucci dejaba la UIF y que iba a ser reemplazado por ‘Paul’ Starc… exesposo de Talerico y padre de sus hijas.
Ese episodio reveló 2 cosas: por un lado, la “proximidad” de “John” con Caputo, ejecutor de la maniobra; y, por el otro, cómo el rencor y el revanchismo pueden moldear las decisiones de un hombre clave en la administración nacional, con terminales en reparticiones muy sensibles como la SIDE, la exAFIP y ahora la UIF. La designación de Starc luce a simple vista como una 'mojada de oreja' a Talerico, quien acusa a Caputo de crear “un entorno que no es sano para la Argentina”, más que una jugada estratégica. “Obra maestra del mal”, exageró el periodista Jonatan Viale (mensaje que reposteó @MileiEmperador). Tal vez no sea tanto como eso, sino más bien una reacción caprichosa del enfant terrible del Gobierno, lo que en el largo plazo podría traer consecuencias indeseables para la administración Milei. O por lo menos algunas asociaciones incómodas, como la que surge de la coincidencia de operadores judiciales del kirchnerismo con la defenestración que "John" hizo de Federici y Talerico por su supuesta utilización de la UIF para "perseguir".
La designación del Starc no escapa a la polémica por el historial del fiscal federal. Si por algo lo recuerdan es por su desafortunada labor en la búsqueda de los Pomar, aquella familia que desapareció en 2009 durante 20 días en los que se tejieron numerosas hipótesis y al cabo de los sus 4 integrantes (2 adultos y 2 menores) fueron hallados sin vida tras haber sufrido un accidente vial en una ruta provincial. Starc era en ese momento funcionario del ministerio de Seguridad de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires y estuvo al frente de los rastrillajes que incluso se hicieron en una zona cercana al lugar donde se encontraron los 4 cuerpos. Starc reconoció deficiencias en los operativos e iba a renunciar meses después. También quedó implicado en otras sospechas. Claro que este perfil controversial no desentona con el de otros protegidos de Santiago Caputo, como Andrés Vázquez, titular de la DGI y propietario de inmuebles en el estado de Florida sin declarar, y de Edgardo Kueider, el destituido senador entrerriano que sigue detenido en Paraguay acusado de contrabando a quien el asesor quiso sin éxito poner a controlar los servicios de Inteligencia desde el Congreso.
Tras su renuncia al gobierno bonaerense en febrero de 2010, Starc volvió a ser fiscal federal de Tres de Febrero, el distrito que desde 2015 gobierna Diego Valenzuela, quien dejó el PRO para sumarse a LLA. Valenzuela oficializó esta semana una situación que se producía de hecho desde hacía tiempo. Conocido de Milei desde tiempos en que estudiaban Economía en la Universidad de Belgrano y con acceso sin intermediarios a Olivos, el intendente mostró desde el inicio sintonía con el gobierno libertario y puso a su disposición la banca que su esposa, Daniela Reich, ocupa en el senado bonaerense. Reich ya había sido expulsada de la conducción del PRO local como coletazo del enfrentamiento entre Macri y Patricia Bullrich. Valenzuela podría, y es lo que pretenden en la Casa Rosada, liderar un éxodo de intendentes ‘amarillos’ hacia ‘las fuerzas del cielo’ que incluya al marplatense Guillermo Montenegro y al bullrichista Ramón Lanús (San Isidro).
Si Milei logra sumar más figuras del PRO, se volverá cada vez más lejana la posibilidad de un acuerdo electoral, por innecesario. Macri pidió armar una mesa de trabajo luego de que el Presidente propusiera un “acuerdo total” con el PRO, y hasta designó emisarios. Esto se encontró, primero, con el ninguneo de la Casa Rosada que no recogió el guante de ninguna manera, y luego con la crítica feroz de Patricia Bullrich a uno de los designados por Macri, el exministro Hernán Lacunza, que había puesto el foco sobre las inconsistencias que en su mirada tiene la política cambiaria del ministro de Economía, Luis Caputo. En concreto, Lacunza criticó la existencia de un “atraso cambiario ahora más pronunciado”, que podría agravarse tras el recorte a la mitad a partir de febrero de la devaluación administrada (crawling peg) tras el 2,7% que la inflación registró en diciembre.
Macri insistió con el pedido de una mesa de trabajo con LLA en un comunicado en el que el PRO cuestionaba la no incorporación del proyecto de Presupuesto en el temario de las sesiones extraordinarias. En el mismo utilizó definiciones fuertes, como que esa decisión involucraba "una preocupante falta de vocación de diálogo" y "una visión autoritaria". “Les decís “vengan, son bienvenidos” y te contestan con una comisión de notables, condiciones y una evaluación de gestión. Era más fácil, campeón. “Ahí estaremos”. Pero no, porque priman los intereses de facción por los intereses de la Nación. Por algo Adams quería prohibir los partidos políticos”, fue la respuesta de “John”, en línea con poco afán que el enfant terrible hace saber que tiene por acordar con Macri. Mucha coincidencia.
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