El paso de Sergio Massa por Córdoba dejó un raro efecto en el llaryorismo, la nueva tendencia del PJ cordobés que fue fundada por el gobernador electo, Martín Llaryora. Con el candidato de Unión por la Patria de visita en Córdoba, la renovación del peronismo local reveló ciertas tensiones internas en el orden de la definición nacional.
CÓRDOBA
Tenso: Parte del llaryorismo se acerca a Massa tras visita
El llaryorismo se encuentra en una dicotomía compleja. La definición es entre Sergio Massa y la prescindencia.
Al respecto, el ministro de Economía desembarcó en la provincia con anuncios de gestión que lograron acercarlo, de mínima, a los dirigentes políticos (aunque no tanto a los votantes). En ese orden, uno de los espacios más interpelados por Massa fue el llaryorismo, que en las últimas horas dio señales de cercanía, y al mismo tiempo de lejanía.
Casi en simultáneo con la llegada de Massa a Córdoba, el actual gobernador Juan Schiaretti disparó una serie de dardos contra el funcionario, a quien acusó de kirchnerista. Algo que, claro, en una provincia como Córdoba es mala palabra.
Pocas horas después, la crítica de Schiaretti fue acompañada por Llaryora, quien mantuvo un tono mucho más moderado. Todo ello pensando en la potencial relación institucional futura que podría haber entre Massa y el nuevo gobernador.
Sin embargo, ese alineamiento entre ambos gobernadores no puso freno al acercamiento de algunos dirigentes llaryoristas a la propuesta de Massa. Algo que en las últimas horas siguió detonando.
En ese orden, el dirigente llaryorista Juan Domingo Viola se expresó este jueves en favor de Massa. Viola es el secretario de los Centros de Participación Ciudadana (CPC) de la Municipalidad de Córdoba y número cantado en la gestión provincial futura.
Según adelantó La voz, el funcionario declaró que “no se puede votar una propuesta que atenta contra el federalismo y el sistema previsional solidario que protege a nuestros jubilados”. Cabe recordar que durante la visita de Massa a Río Cuarto, la Municipalidad de Córdoba estuvo representada por Marcelo Rodio, el secretario de Transporte Municipal y hombre cercano a Llaryora.
A Viola se sumó también el jefe del bloque llaryorista de concejales, Marcos Vázquez. “Uno de los candidatos va en contra de las instituciones, es un negacionista; cuya capacidad imposible de comprobar de esta persona por llevar adelante a una nación, una persona que habla con un perro que está muerto”, apuntó.
En ambos casos, se trata del seno de la gestión de Martín Llaryora como intendente de Córdoba. Los dos forman parte de una estructura que será trasladada en gran parte al área provincial.
Por eso, sus discursos hacen ruido, ya que son mucho más vehementes que el del propio Llaryora, quien ensaya una transición alineada con sus votantes (mayormente anti K) y el gobernador saliente. “Por todo esto convoco a los cordobeses a votar a Sergio Massa para que sea el próximo Presidente de la Nación. Y lo hago convencido, porque el voto de Córdoba define esta elección y están en juego la democracia y el futuro de la Patria”, expresó Viola en claro apoyo a Sergio Massa.
La postura de Llaryora, quien recién hoy regresó al país tras una gira en Medio Oriente, será sostener la prescindencia hasta último momento. Con ello, le dará libertad a sus dirigentes de apoyar a quien crean conveniente, aunque no se tolerarían bien las expresiones que involucren demasiada euforia, como la silbatina que ocurrió en Río Cuarto cuando se mencionó el apellido Schiaretti.
Así las cosas, la presión sobre la nueva dirigencia se hace sentir. Algo que, posiblemente, el candidato Sergio Massa buscó en su desembarco cordobés.
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