POLÍTICA

CÓRDOBA

La distancia con la Rosada es política pero no económica

El Gobierno cordobés ha sido uno de los que más aumentos "coparticipativos" ha percibido en los últimos meses a pesar de ser una de las provincias más distanciadas ideológicamente con la Casa Rosada. Si bien el schiarettismo busca permanentemente diferenciarse del kirchnerismo, en el Centro Cívico saben que no están en condiciones de hacer de Córdoba una “isla” como en otras oportunidades. Por ello, se mantiene una relación “institucionalmente correcta”.

En lo que va del año, la provincia cordobesa percibió un incremento del 24% de la coparticipación. Aunque el detalle a tener en cuenta es que el 89% de dicho aumento trató de transferencias automáticas, acordadas en los presupuestos anuales, que no pueden tener una injerencia política inmediata (hay casos como el de la Capital Federal que sí sufrió un recorte en ese orden).

Ahora bien, el cuestionamiento se abre cuando se pregunta por la capacidad de soportar la tensión del Gobierno nacional. Hasta ahora, los reclamos explícitos alzados por Córdoba fueron relativamente correctos, sin agredir de manera política a la Casa Rosada. 

Sin embargo, en algunas ocasiones, los schiarettistas han rozado el límite conocido, como lo es el caso del reclamo por los biocombustibles. Allí, algunos funcionarios cordobeses han acusado al Gobierno nacional de “dar lugar al lobby petrolero”.

Al parecer las vías protocolares seguirán siendo preservadas por el Gobierno cordobés a la hora de relucir sus diferencias con el Gobierno nacional. Inevitablemente, las características de la relación entre schiarettistas e integrantes del Frente de Todos hacen cuestionarse la verdadera naturaleza de la distancia política que separa hoy a ambas gestiones. 

La llegada de las elecciones legislativas que se aproximan a fin de año hacen que la postura anti kirchnerista en la que se posiciona Juan Schiaretti y sus seguidores sea lógicamente dispuesta a captar votos, lo que abre interrogantes respecto a la legitimidad de esa postura. Por ello, la relación podría ser una frente a las cámaras, y otra detrás de escena.

Lo cierto es que, a pesar de la distancia, Córdoba sigue recibiendo dinero de Nación, con el que sigue financiando su inmenso sistema de obras públicas, caballo de batalla principal para la gestión schiarettista de más de 20 años. 

Recaudación gruesa. 

El sostenimiento de la coparticipación de Córdoba no se debe al “temple” tradicionalmente escaso que el kirchnerismo demostró tener (o no tener). La actualidad marca que este incremento sostenido de la coparticipación de Córdoba, a pesar de la ríspida relación que ambas gestiones aparentan sostener, se da gracias a la gran recaudación aplicada por el Estado nacional en los últimos meses.

Ante el mínimo repunte económico, el Gobierno de Alberto Fernández inició la succión impositiva, lo que le infló la billetera para repartir a las provincias. No cabe duda que, ante los signos de escasez, Córdoba podría ser una de las primeras en sufrir el impacto a modo de reprimenda, como en las épocas de José Manuel De La Sota. 

Por el momento, la única jurisdicción que recibió un golpe "coparticipativo" fue la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Horacio Rodríguez Larreta recibió un 44% menos que en el cuatrimestre anterior, por el cambio de coeficiente aplicado.

En contrapunto, Entre Ríos fue la que más aumento percibió, con el 46,3%. Así, el Gobierno nacional modera la repartija en base de su necesidad política, aunque es un arma que no dudará en aplicar en caso de verse acorralado desde algún punto de vista. 
 

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