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El Frente de Todos quiere llegar a Córdoba en Ferrourbano

El plan del kirchnerismo es abrir la puerta cordobesa con una obra que espera hace más de 60 años, y así poder escalar posiciones en la consideración local de cara al 2023. Además, buscan en el Intendente de Córdoba un aliado que pueda terminar con las ramificaciones peronistas en la provincia, una vez terminado el mandato de Juan Schiaretti. Desde Hacemos por Córdoba plantean un camino diferenciado a mediano plazo.

De esta forma, el legislador ha logrado engrosar las filas kirchneristas en Córdoba de manera considerable en los últimos meses, arrebatando a Hacemos por Córdoba nombres con ciertas proyecciones dentro de la provincia, y colocándolos en cargos nacionales. Pero la alineación de políticos no es la única táctica para solidificar el espacio en Córdoba. 

Caserio sabe que en Córdoba los nombres no pesan tanto como los hechos. Por eso, como segundo frente de acción, ha desplegado el factor “obras” en favor de su espacio. 

Es que el acceso que el senador tiene a los Ministerios de Transporte y Obras Públicas, hacen que casi cualquier deseo cordobés sea posible de cumplirse. Así el kirchnerismo intentará cerrar antiguas heridas con el pueblo cordobés, de forma material. 

Un ejemplo de ello es el mencionado proyecto del Ferrourbano. La obra intentará brindar una solución al comprimido sistema de transporte cordobés que concentra millones de pasajeros en los colectivos. 

Si bien la necesidad concreta de la ciudad de Córdoba sería la de un subterráneo, la imposibilidad logística y económica de llevar adelante semejante trabajo no puede ni quiere ser afrontada por ningún espacio político. Por ello, el Ferrourbano se presentó como una alternativa políticamente correcta, aunque de dudosa efectividad, a priori. 

El Ferrourbano fue una antigua propuesta que desde hace años estaba en carpeta en Córdoba. Recientemente, la misma fue retomada por Llaryora, quien la utilizó como una de sus promesas principales en una campaña que estuvo dominada por la figura de Juan Schiaretti. 

El proyecto no tiene una inversión estimada, aunque sí se sabe que se llevaría a cabo sobre líneas férreas que existen actualmente, y otras que deben ser actualizadas. La idea es conectar la ciudad de norte a sur, y poder extender los trayectos al Gran Córdoba, donde habría conexiones con líneas ya existentes como el Tren de las Sierras, operado por Trenes Argentinos. 

El hecho de que Llaryora fuese quien desempolvó el antiguo proyecto indica que no es casualidad la predisposición de Nación a patrocinar el trabajo, y luego explotar la línea mediante Trenes Argentinos. Es sabido que el kirchnerismo encuentra en el intendente cordobés un candidato tentador para sumar a sus líneas, y la concesión de obras son maniobras de “encanto” que podrían comenzar a abrir las puertas cordobesas a largo plazo. 

La proyección de Llaryora es muy prometedora a nivel provincial, por lo que el Frente de Todos considera que el ex intendente de San Francisco es un gobernador en potencia, pensando en el 2023. A pesar de ello, la realidad actual indica que el intendente cordobés está fuertemente alineado con su mentor, Juan Schiaretti, y que sería imposible vislumbrar un acuerdo por separado en este momento. 

El hecho de que el Ferrourbano esté siendo patrocinado por la Nación se debe exclusivamente al gusto por las obras que Hacemos por Córdoba ha demostrado tener. En Córdoba, las megaobras dan votos, y un testimonio de ello es la imponente circunvalación cordobesa, que le dio el pase a una reelección histórica a Schiaretti en 2019. 

Además del Ferrourbano, el kirchnerismo le prometió a Llaryora apoyar un plan de bacheo de $600 millones de pesos y la construcción de hospitales modulares en la ciudad. Sin embargo, esto no le “movería el amperímetro” al intendente, que incluso se demostró crítico con el Gobierno nacional respecto a las tarifas y la diferencia que hay entre el AMBA y el interior. 

De este modo, los K intentarán reingresar a Córdoba desplegando diferentes técnicas. Desde el espacio reconocen que es difícil en el corto plazo, pero no imposible. 

Armado local. 

Por otro lado, el armado local del Frente de Todos todavía está en “stand by”. Se sabe que Carlos Caserio encabezaría las listas K en Córdoba, y estaría acompañado por Gabriela Estévez y Pablo Carro. 

Pero, desestimada la hoy nula posibilidad de un acuerdo con Hacemos por Córdoba, el Frente cordobés no tiene mayores precisiones en cuanto a nombres. Solo circulan rumores. 

Al parecer, para oficializar la movida de la lista propia, los kirchneristas necesitarían la bendición formal de Alberto Fernández y los referentes nacionales. El espacio está a la espera para poder lanzarse de manera independiente, e ir a buscar un supuesto 25%, que le daría condición de tercer fuerza en la provincia, y que molestaría fuertemente al schiarettismo, con el cual se tensan cada vez más las relaciones.